Mostrando entradas con la etiqueta COVID-19. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta COVID-19. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de agosto de 2022

Alarmismos sanitarios, el virus de la viruela del mono y la “teoría del shock”

Alarmismos sanitarios, el virus de la viruela del mono y la “teoría del shock”

Soy de los que cree en las vacunas firmemente; gracias a ellas nos encontramos en la situación epidemiológica actual en los países occidentales; sin embargo, no creo a pie juntillas que deban utilizarse sin hacer una valoración del riesgo/beneficio a la hora de su generalización, habida cuenta sus efectos secundarios y que estos pudieran contrarestar los posibles beneficios producidos por éstas. Este tema ha surgido de manera recurrente con la vacuna de la COVID-19.

Otra cuestión es su aplicación indiscriminada para todo tipo de dolencias, algunas  con riesgos remotos. Que el solo hecho de aparecer una vacuna es condición sine quan non de su aplicación; ha ocurrido en diversas ocasiones, con las vacunas iniciales de rotavirus y las invaginaciones intestinales por ejemplo, vacunas que han tenido que ser retiradas:  o me viene  la mente la pretensión de aplicar una moratoria a la vacuna del papiloma humano cuando se descubrió al no tener evidencias a corto o largo plazo..Al final salió bien, pero pasaron 10 años..
Pero lo que más nos preocupa es que todo esto sea causa de que se produzcan desconfianzas en las vacunas,  resistencias en la población (los antivacunas) sobre algo en lo que todos deberíamos estar de acuerdo.
Y es que el problema viene desde la infancia en la que se mezclan vacunas fundamentales (tétanos, difteria, sarampión…) con otras de alguna manera “prescindibles” (rotavirus, varicela…) sin que el ciudadano sepa la diferencia y en este “totum revolutum”, sobre  la importancia de las mismas, pues no se le informa ni se da opción a elegir. Se convierten en "obligatorias".

Y esto nos lleva en la actualidad en la que una amenaza real en adultos pero remota en niños, sea la vacuna de la COVID-19 en los niños, se convierte de alguna manera en obligatoria sin que las evidencias a estas edades las justifiquen.
Algo que se debe a lo conocido como la doctrina del shock que creó la periodista canadiense Naomi Klein y planteado en el libro La Doctrina del Shock (2007) a partir de las ideas del economista Milton Friedman por la cual el miedo colectivo generado por una desgracia (real o hipotética) se utiliza como un método para aplicar, justificada o no, alguna  medida, en este caso sanitaria. 

En general se plantea como un método que utiliza el capitalismo  para colocar sus productos si bien es cierto puede aplicarse a cualquier sistema político o situación, solo hay que utilizar una crisis, o crear una crisis, o vender la idea de que vendrá una crisis, en este caso sanitaria, para vender algún producto (vacunas), o hacer cambios sociales que al final se convierten en permanentes. 

Es en este sentido que sorprende la reacción de la Organización Mundial de la Salud el mes pasado y del gobierno de EEUU hace escasos días de declarar a la “viruela del mono” una emergencia de salud pública, un paso necesario para poder proveer de  fondos con los que poder fabricar y distribuir vacunas y fármacos contra esta enfermedad.
Una enfermedad por otro lado conocida, endémica de Africa, de difícil trasmisión, que afecta a colectivos concretos y con una evolución clínica en general leve. 

En este sentido, leemos, que  la Bavarian Nordic  (leemos en medscape) sería capaz de producir 30 millones de dosis anuales de la vacuna contra este virus (Imvanex, Jynneos, Imvamune, según los países ) e incluso más si llega a un acuerdo con una firma farmacéutica de EEUU. ¿?

Ampliar el artículo en: Seguí Díaz M. La viruela del mono, ¿es realmente una amenaza? . Es Diari MENORCA. 14-08-2022:29   https://www.menorca.info/

Seguí Díaz M. La viruela del mono, ¿una amenaza o una anécdota epidemiológica?. Es Diari MENORCA. 13-06-2022:32  https://www.menorca.info/

Reuters Staff. How Worried Should We Be About the Monkeypox Health Emergency? News - Reuters Health Information. August 05, 2022


martes, 15 de febrero de 2022

¿Es el Ómicron tan leve como dicen?


¿Es el Ómicron tan leve como dicen?

Las altas tasas de vacunación y el mensaje de que la variante  Ómicron (B.1.1.529) es un virus mucho más leve que los anteriores ha creado, probablemente, una falsa seguridad que podría estar detrás de los números de fallecimientos que se empiezan a barajar en EEUU. ¿Es realmente más leve o este virus en un escenario de alta vacunación tiene una repercusión poblacional menor? ¿es así?

Queda claro que es altamente contagioso, aunque también con las reservas de que la sociedad ha bajado su protección individual contra éste, por lo antes comentado, y sobre todo que  es capaz de generar reinfecciones como estamos viéndolo a diario, aunque este es un tema que aún hoy no queda claro si aplicamos la definición de reinfección actualmente se utiliza;  presencia de inmunidad y virus distintos con un lapsus de al menos 60 días, algo que constatamos que no se cumple.

Llevamos algo más de dos meses  (fue secuenciado en Sudáfrica el 23 de noviembre) y se ha posicionado como la primera variante detectada en los casos registrados  en el mundo occidental (100% en EEUU).
En concreto, leemos en el Washington Post  que en  EEUU, que es lo que me lleva a escribir este post,   los fallecimientos últimamente se elevado llegando al nivel más alto del último año (2600 por día), a pesar de que menos gente desarrolla una forma grave de enfermedad y que lleguen a fallecer; sin embargo el gran número de contagiados condiciona que aumente el número de fallecidos. 

Unos fallecidos cuyo perfil sería persona de alrededor de 75 años con una enfermedad subyacente, algo que, comentan le diferencia de la anterior cepa Delta (en septiembre pasado). Así la edad media de los fallecidos es de 74,2 años cuando en meses anteriores éstos eran más jóvenes (68,4).
Tasas de defunciones ajustadas por edad en ciertos lugares de dicho país en el mes pasado mostraban diferencias del 14 por 100,000 personas sin vacunar frente a 1 por 100,000 de los vacunados, lo que viene a confirmar que esta variante no es tán leve como se ha vendido y que su aparente benevolencia vendría dada probablemente por el ambiente de altas tasas de vacunación.

 En concreto comentan que  si bien los fallecimientos de las personas mayores eran el 85% de los muertos por esta causa hace un año, que se redujo al 60% con la variante Delta, ha vuelto a subir  al 80% con la Ómicron. La explicación, pudiera estar en que el anterior verano  en que circulaba el  virus Delta  las personas mayores estaban vacunadas, sin embargo, muchos de ellos no habían recibido la 3º dosis al irrumpir la Ómicrón; algo que creo, no ha sucedido en España. Y un argumento más que iría a favor de la revacunación en este segmento de edad.

Y es que si bien esta variante se ha comportado de forma más leve en los jóvenes no parece que sea así en los más mayores (sobre todo mayores de 75 años) o en personas vulnerables no correctamente vacunadas, afirman, en este país, que a día hoy, llevan contabilizadas a  900.000 personas fallecidas por esta causa.
En este momento el virus SARS-CoV-2  (severe acute respiratory syndrome coronavirus 2) sigue produciendo la enfermedad respiratoria más grave y con mayor mortalidad que cualquier otra en personas mayores o en aquellas con enfermedades subyacentes. Y superior a la gripe estacional, de ahí que no deba bajarse la guardia. 

By Fenit Nirappil and Dan Keating . Health  Covid deaths highest in a year as omicron targets the unvaccinated and elderly. The Washington Post. February 8, 2022 

Ralph Ellis. Omicron Death Rate Higher Than During Delta Surge. News -WebMD Health News. February 10, 2022

Seguí Díaz M. La variante Omicron. Es Diari MENORCA.  09-12-2021:32  https://www.menorca.info/


lunes, 24 de enero de 2022

El riesgo de reinfección del Ómicron


 El riesgo de reinfección del Ómicron

Hace algo más de un mes hice un artículo sobre los expertos en general en Es Diari 26-11-2021, que publiqué en este blog, pero haciendo mención a la época en la que estamos inmersos y particularmente delante la pandemia por la COVID-19; en la que las informaciones, los estudios de campo, los ensayos clínicos, y la opinión de estos expertos y de ciudadanos angustiados, generan un batiburrillo de informaciones difíciles de digerir. Una, digamos, desinformación, que hace desconfiar de todo, y de ahí no es de extrañar que surjan posturas tan equidistantes que vayan desde la vacunación obligatoria a la negación de las vacunas en  la actualidad.

Personalmente también me encuentro en la situación  de pensar de si me hubiera retrasado en algún escrito no hubiera publicado lo que escribí; pero uno que es perro viejo, opina sobre información contrastada, que en  la actualidad, en muchas ocasiones, es información caducada, visto el ritmo que lleva este asunto.

Y lo digo porque en mi último artículo sobre el Ómicron  en Es Diari 09-12-2021, publicado en el blog, comentaba que probablemente se había sobreactuado ante esta amenaza, algo  que apuntaba entonces  la Organización Mundial de la Salud (OMS) que sorprendentemente apelaba a evitar cierres de fronteras dado que se tenían aún pocos datos, en un momento que ya se había aislado la variante viral en 20 países en menos de 15 días. Se  alertaba sobre la transmisibilidad del virus, su gravedad y su comportamiento incierto frente a las vacunas actuales.

En este tiempo se han comprobado que las sospechas iniciales sobre la alta transmisibilidad eran ciertas y que es “aparentemente menos grave” (en términos de ingresos hospitalarios y en la Unidad de Cuidados Intensivos -UCI), también. Aunque en este caso falta confrontar a aquellos individuos con pauta completa de vacunación frente a los que no, pues siguen siendo éstos últimos los que copan más del 80% de ingresos hospitalarios, para conocer a ciencia cierta cuanto de la evolución tiene que ver con el virus en cuestión y cuanto es debido a la vacunación a estas alturas.  

Sin embargo, lo que me ha llevado a escribir estas líneas ha sido el tema de la reinfección, algo que me preocupa y sobre lo que he escrito en estos blogs y de los que  extraje un artículo que tangencialmente comenté en el anterior artículo en Es Diari; un estudio realizado sobre la población de Qatar por  Laith J. Abu-Raddad  et al  y publicado en el NEJM el 24 de noviembre pasado, pero lógicamente con datos de antes del Ómicron; en los que concluía lo ya conocido, que la reinfección (o sea  una nueva infección en alguien que ya la ha pasado y ha generado anticuerpos) era extremadamente rara, y que la evolución de los individuos reinfectados es benigna (90% menos probabilidad de ingreso).

Y es que los casos documentados de reinfección por el virus SARS-CoV-2  (severe acute respiratory syndrome coronavirus 2) hasta el momento eran pocos, del orden (variante  B.1.1.7) de 0,7 %  (COVID Symptom Study), o sea menos de un 1% . 

Hay que decir que definir una nueva positividad de la prueba PCR (polymerase chain reaction)  como una reinfección (un nuevo virus) no siempre es así, pues puede ser una recurrencia o una persistencia del virus en el organismo (situaciones también infrecuentes), pero exigiría  una identificación mediante pruebas de secuenciación genética que hasta este momento no era posible en general. Y es que la definición utilizada hasta ahora en Europa de un PCR o test de antígenos positivo  tras 60 días de un PCR y test de antígenos positivo con serología positiva (IGG anti-spike), por la velocidad de la pandemia no creo que sea posible utilizarla. Y es que tenemos que tener claro que la reinfección no significa la pérdida de la inmunidad contra el virus. Dicho sea de paso se sabe que entre el 81-100% de los pacientes que han pasado la infección tiene una respuesta inmunitaria contra El  SARS-CoV-2 que supera los 5-7 meses. 

Es por todo ello sorprendente las noticias (ABC, 05-01-2022) de que en Cataluña el 2% de los casos detectados en general desde el inicio de la pandemia sería considerados reinfecciones (28.000), una cifra creo extremadamente alta en comparación con las publicadas hasta la fecha en diversos países europeos; y que tras la irrupción de la variante Ómicron se ha elevado a un 8% en menores de 50 años y en el 5,25% de los mayores de 50 años (según transcribo), habiendo individuos que se han reinfectado 3 y 4 veces (¿virus distintos?).

Soy consciente como médico de cabecera que son muchos los que  habiendo tenido la infección (básicamente jóvenes) vuelve a tener una prueba de PCR positiva con sin síntomas (se habla que el 40% son asintomáticos) y que por tanto nos encontramos con un hecho nuevo que en un escenario de altas cifras de vacunación incluso puede ser incluso beneficioso, ha apuntado algún “experto ” (con todos los interrogantes); sin embargo, esta situación en otro escenario (fallos en la respuesta de las vacunas y mayor gravedad) sería un grave problema que en este momento nos cogería desprotegidos.


Contagiado cuatro veces por Covid en Cataluña: las reinfecciones son cada vez más habituales. El 8% de los casos detectados en la actualidad en territorio catalán se dan en personas que ya lo han sufrido con anterioridad, según explica la Generalitat

Seguí Díaz M. La crisis de los expertos. Es Diari MENORCA. 26-11-2021:30. https://www.menorca.info/

Seguí Díaz M. La variante Omicron. Es Diari MENORCA.  09-12-2021:32  https://www.menorca.info/

Laith J. Abu-Raddad, Hiam Chemaitelly, Weill Cornell Medicine, Roberto Bertollini, Severity of SARS-CoV-2 Reinfections as Compared with Primary Infections. November 24, 2021, at NEJM.org.  DOI: 10.1056/NEJMc2108120

Documento del  eCDC Reinfection with SARS-CoV-2: implementation of a surveillance case definition within the EU/EEA

ESTRATEGIA DE DETECCIÓN PRECOZ, VIGILANCIA Y CONTROL DE COVID-19 Actualizado a 12 de agosto de 2021. Instituto de Salud Carlos III






lunes, 17 de enero de 2022

La vacuna la vacuna de Pfizer-BioNTech en niños


 La vacuna la vacuna de Pfizer-BioNTech en niños

A pesar que tanto la contagiosidad como la gravedad de la infección por el virus SARS-Co-2 es menor en los niños, como hemos visto en otros post, y que su evolución anómala con ingreso en Unidados Intensivos (UCI), apoyo ventilatorio (VM) y muerte, está en buena medida relacionada con la edad y factores de riesgo, se recomienda la vacunación contra este virus en la infancia. 

Estos datos epidemiológicos los comentamos en las series de Götzinger et al (Lancet Child Adolesc Health 2020) y en la de Wang et al  y en una encuesta de salud (Lindsay Kim et al 2020) de base poblacional americana (Associated Hospitalization Surveillance Network (COVID-NET)) sobre  576 niños menores de 18 años  hospitalizados por este virus, provenientes de 14 estados de EEUU y publicado en el   Morb Mortal Wkly Rep (MMWR ). En este se mostraba como la hospitalización por este motivo en niños menores de 18 años era extremadamente baja,  de solo 8 por 100.000 personas  siendo mayor en niños menores de 2 años (24,8)  y  menor entre los niños entre 5-17 años (6,4).  Más en los  niños hispanos que los niños blancos anglosajones, pero en cualquier caso un riesgo muy bajo. En esta serie la condición más importante relacionada con el ingreso fue la obesidad (37,8%), y luego las enfermedades pulmonares crónicas (18%) o ser niños prematuros en niños menores de 2 años (15,4%).

Señalábamos que si se comparaban con los adultos en EEUU en el 2020 cuyos ingresos hospitalarios  eran entonces de 164,5 casos por 100.000 habitantes, en los niños solo llegaban a  8 por 100.000.

-Hoy comentamos un nuevo documento del  MMWR y sobre la vacuna más popular, y diría yo, sobre la que hay más publicaciones y/o por ello más conocimiento; la vacuna de Pfizer-BioNTech. Una vacuna que se autorizó su utilización en niños entre 12-15 años en EEUU y por  la  Drug Administration (FDA) en mayores de esta edad. En este sentido se sabe  que la eficacia de esta vacuna en ensayos clínicos aleatorizados (ECA) frente a placebo es del 100% (IC 95% 75,3-100%)  en la prevención de la enfermedad por la COVID-19 en personas entre 12-15 años; sin embargo, esto no era conocido en la vida real y sobretodo en pacientes ingresados.

Es en este aspecto que aprovechando que en septiembre del 2021 se produjo el pico máximo de ingresos pediátricos por la COVID-19 en EEUU se diseño un estudio en 19 hospitales pediátricos de 16 estados entre junio y septiembre del 2021 con el que evaluar la efectividad de dos dosis de la vacuna  Pfizer-BioNTech frente al ingreso hospitalario por la COVID-19 entre niños de 12-18 años.

En total se contabilizaron 464 ingresos entre 12-18 de edad que correspondieron a 179 casos y 285 controles. Con una edad  media de 15 años, el 72% tenían al menos una condición subyacente de riesgo de evolución adversa de la enfermedad, incluida la obesidad. Decir que el 68% asistían presencialmente a la escuela.
Utilizando una metodología de test negativa, similar al utilizado en la evaluación de otras vacunas tras la autorización, se comparaba la probabilidad entre aquellos con el antecedente vacunación entre aquellos ingresados confirmados de COVID-19 y aquellos otros controles sin esta enfermedad.
Así los “casos” fueron aquellos ingresados con un COVID-19 sintomático y la prueba del  SARS-CoV-2, RT-PCR  (reverse transcription–polymerase chain reaction) o antígenos positiva; y los “controles” fueron aquellos ingresados con síntomas compatibles con la COVID-19  y PCR o antígenos negativo, y aquellos sin síntomas de COVID-19 que pudieran o no haberse hecho los test del  SARS-CoV-2.

La distribución de los factores de riesgo de la infección no variaron según los grupos, aunque la diabetes (DM) fue superior en los casos (12%)  que en los controles (5%), y las enfermedades neurológicas o neuromusculares más prevalentes en los controles (28%) que en los casos (12%).

Lo más importante es que globalmente 77 (43%) de los casos ingresados en la UCI y 26 (16%) de aquellos en situación crítica con VEM y los dos muchachos que fallecieron no estaban vacunados.

Según ésta la efectividad de dos dosis de dicha vacuna frente al ingreso por este virus fue del 93% (IC 95% 83-97%) durante dicho período en el que el virus delta (B.1.617.2) era la variante predominante. Lo que iría en el sentido de los ECA previo a la comercialización y reforzaría la importancia de esta vacuna en la prevención de hospitalización por el  SARS-Co-2 en niños mayores.

En total se concluye que la efectividad de la vacuna  Pfizer-BioNTech en la prevención de la hospitalización por el virus SARS-Co-2 en niños mayores fue del 93% en el período en el que la variedad preponderante era al Delta en EEUU.

Samantha M. Olson; Margaret M. Newhams; Natasha B. Halasa; Ashley M. Price; Julie A. Boom; Leila C. Sahni, PhD; Katherine Irby; et al. Effectiveness of Pfizer-BioNTech mRNA Vaccination Against COVID-19 Hospitalization Among Persons Aged 12–18 Years United States, June-September 2021. Morbidity and Mortality Weekly Report. 2021;70(42):1483-1488. 

Seguí Díaz M. ¿Qué riesgo tienen los niños de ingresar en el hospital  por COVID-19?.. Es Diari MENORCA. 25-10-2020: 25  https://www.menorca.info/

Lindsay Kim, Michael Whitaker, Alissa O'Halloran, Anita Kambhampati, Shua J Chai, Arthur Reingold, et al, COVID-NET Surveillance Team Hospitalization Rates and Characteristics of Children Aged <18 Years Hospitalized with Laboratory-Confirmed COVID-19 - COVID-NET, 14 States, March 1-July 25, 2020. MMWR Morb Mortal Wkly Rep . 2020 Aug 14;69(32):1081-1088. doi: 10.15585/mmwr.mm6932e3.

Florian Götzinger , Begoña Santiago-García , Antoni Noguera-Julián , Miguel Lanaspa , Laura Lancella , Francesca I Calò Carducci , et al.  COVID-19 Study Group  COVID-19 in children and adolescents in Europe: a multinational, multicentre cohort study. Lancet Child Adolesc Health. . 2020 Sep;4(9):653-661. doi: 10.1016/S2352-4642(20)30177-2. Epub 2020 Jun 25.


martes, 21 de diciembre de 2021

La vitamina D protege contra la COVID-19


 La vitamina D protege contra la COVID-19

Hay temas recurrentes en el tema de la infección del SARS-CoV-2 (severe acute respiratory syndrome coronavirus 2) que a fuerza de extraer evidencias de la vida real uno se va haciendo su propia opinión. Y lo digo así, pues que el acúmulo de los datos desde que se inició la epidemia,  con todos sus sesgos acompañantes, y aún su dudosa calidad, nos llevan a formarnos un cierto conocimiento al respecto.

Y es que en otras ocasiones hemos hablado de como los niveles bajos de vitamina D (vitamina D3 -1,25 dihidroxivitamina D, -1,25(OH)D-) se asocian a mayor gravedad de la COVID-19 (coronavirus disease 2019).

La relación de la  1,25(OH)D con la inmunidad es conocida pues al parecer esta vitamina se comportaría como un inmunomodulador, un regulador pleiotrópico del sistema inmunitario al estimular las catelicidinas y las β-defensinas del epitelio respiratorio.  En la COVID-19 esta vitamina actuaría, además, como una citoquina antiinflamatoria y protolerogénica que influiría en los linfocitos T y macrófagos, algo especialmente útil en pues dentro de la  patogénesis de la COVID-19 existiría una  producción excesiva de citoquinas que dañarían entre diversos tejidos, el endotelio vascular. De tal modo que concentraciones de 1,25(OH)D  inferiores a 20 ng/ml se las hayan relacionado  con mayor propensión a ciertas infecciones víricas respiratorias y en nuestro caso  con la enfermedad producida por el SARS-CoV-2, la COVID-19, como hemos visto en otros post. 

El problema de los estudios, como comentamos al principio, es que suelen tener un alto riesgo de sesgos, mala evaluación de los objetivos, mala selección de la muestra, falta de uniformidad en los criterios de inclusión y muestras muy pequeñas

Hoy comentamos un estudio que intenta salir al paso de estos inconvenientes  y que intenta evaluar el riesgo de desarrollar la COVID-19 en una importante cohorte poblacional europea proveniente de dos hospitales del noroeste de Inglaterra en forma de un estudio poblacional retrospectivo caso-control. Se trataría de uno de los más grandes estudios realizados hasta la fecha que estudia el papel de la vitamina D en la gravedad de la infección por la  SARS-CoV-2. 

El objetivo primario de este estudio fue determinar si el nivel insuficiente o deficiente de vitamina D se asociaría con tener un mayor riesgo de ingreso hospitalario por la COVID-19 teniendo en cuenta las variaciones estacionales de la vitamina D. Y, como objetivo secundario, si dichos niveles pudieran estar asociados con un incremento en el riesgo de fallecimiento por la COVID-19.

Para ello se introdujeron los datos sobre las concentraciones de 25(OH)D  de 80.670 individuos entre abril del 2020 y enero del 2021 residentes en dichas zonas del Noreste de Inglaterra. Los niveles de 25(OH)D se estratificaron en deficientes si eran menores de 25 nmol/l y de insuficientes si se encontraban entre 25-50 nmol/l.

De los individuos evaluados 1.808 ingresaron en el hospital con el diagnóstico de COVID-19 de los que 670 fallecieron.

La concentración media de la 25(OH)D de los pacientes de la cohorte principal no ingresados pero con la COVID-19 fue de 50 nmol/l (rango intercuartil –IQR-  34-66,7) frente a 35 nmol/l (IQR 21-57) de aquellos que ingresaron en el hospital por este motivo (p inferior a 0,005).

En la cohorte validada la concentración media de 25(OH)D fue de 47,1 nmol/L (IQR, 31,8–64,7) en aquellos que no ingresaron frente a 33 nmol/L (IQR, 19,4–54,1) en los ingresados por esta infección.

Las tasas aleatorias de riesgo en forma de odds ratio (OR) de ingreso por la COVID-19  fueron entre 2,3-3,6 veces mayores (rangos de insuficiencia o deficiencia) entre los individuos con concentraciones de 25(OH)D inferiores a 50 nmol/l, tras ajustarlas por edad y sexo, comparadas con aquellos con concentraciones normales, sin que aumentara el riesgo de fallecer (algo que  lo diferencia de otros estudios).

Concluyen que la deficiencia en las concentraciones de vitamina D se asociarían con un mayor riesgo de ingreso por la infección por SARS-CoV-2. Sugieren que una medición y suplemento si se requiriera de la vitamina D en caso de insuficiencia o deficiencia podría reducir este riesgo.

La fortaleza de este importante estudio es su tamaño, que las determinaciones de la 25(OH)D eran recientes (no como otros al respecto)

Edward B. Jude; Stephanie F. Ling; Rebecca Allcock; Beverly X. Y. Yeap; Joseph M. Pappachan.Vitamin D Deficiency Is Associated With Higher Hospitalization Risk From COVID-19. A Retrospective Case-Control Study. J Clin Endocrinol Metab. 2021;106(11):e4708-e4715. 

Dieter De Smet, Kristof De Smet, Pauline Herroelen, Stefaan Gryspeerdt, Geert A Martens. Serum 25(OH)D Level on Hospital Admission Associated With COVID-19 Stage and Mortality. Am J Clin Pathol . 2021 Feb 11;155(3):381-388. doi: 10.1093/ajcp/aqaa252.

Eugene Merzon, Dmitry Tworowski, Alessandro Gorohovski, Shlomo Vinker, Avivit Golan Cohen, Ilan Green, Milana Frenkel-Morgenstern Low plasma 25(OH) vitamin D level is associated with increased risk of COVID-19 infection: an Israeli population-based study. FEBS J . 2020 Jul 23;10.1111/febs.15495.  doi: 10.1111/febs.15495. Online ahead of print.


miércoles, 1 de diciembre de 2021

Cuál es la posibilidad de reinfección por la COVID-19 y cuál es su evolución clínica


 












Cuál es la posibilidad de reinfección por la COVID-19 y cuál es su evolución clínica

Hace algunos días hablamos en el blog hermano “Qui pro quo” sobre las reinfecciones, un tema del que no se hablaba hasta que hace pocos días con la irrupción de la nueva variante ómicron que se le presupone un riesgo de “reinfección” vuelve a ponerse sobre el tapete.

Comentamos entonces que a grandes rasgos que la reinfección por el virus “severe acute respiratory syndrome coronavirus 2”  (SARS-CoV-2) es posible, pero extremadamente rara.

Séñalábamos como esta enfermedad infecciosa está llena de sorpresas, pues habiendo vacunado al 80% de la población en España se sigue transmitiendo  la enfermedad, que se enferma y que se puede ingresar e incluso acabar en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI); aunque, eso sí, con  mucho menor riesgo que los individuos vacunados. Y, que habiendo padecido la enfermedad, se pueda volver a enfermar, a reinfectarse.

Como vimos desde hace algo más de un año se habían documentado casos esporádicos de posibles reinfecciones en pacientes que habiendo padecido la enfermedad se había recuperado ad integrum.

Como vimos también, en sensu extricto, no todo es tan fácil, pues declararse una reinfección, se ha de confirmar que la infección es nueva y no una recurrencia de la misma (nueva positividad del PCR -polymerase chain reaction), o que fuera una persistencia del virus en el organismo. Aspectos distintos, de ahí que se precisaría una  secuenciación genética del nuevo virus que se  compare con el primer virus que produjo la infección por la COVID-19 y que se haya pasado suficiente tiempo para alcanzar una respuesta inmunitaria...requisitos que por lo habitual son imposibles de cumplir.

Es conocido, por otra parte, que entre el 81-100% de los pacientes que se han infectado tiene una respuesta inmunitaria contra El  SARS-CoV-2 que va más allá de los 5-7 meses de la infección. 

Vimos como estudios ad hoc, como el  COVID Symptom Study en  36.920 individuos en el Reino Unido (UK) el número de posibles reinfecciones (PCR positivos más de 90 días con al menos 7 días sin síntomas) fue de 0,7 % (IC 95% 0,6-0,8) y en otros, como en  Chequia la tasa fue incluso inferior,  de 0,17% ((28 individuos de 16 582); y que en el 2020 se habían documentado 1.887 casos de posibles reinfecciones en 12 de los países de Europa, no más...

El problema, apuntamos es estandarizar una definición, pues incluso dentro de Europa los países no coinciden.
La definición para poder documentar los casos por el European Surveillance System (TESSy)  se publicó el 15 de marzo y se planteó como  un PCR o prueba positiva de antígenos tras 60 días de un PCR y test de antígenos positivo y serología positiva (IgG anti-spike). 

Dejamos claro que la reinfección no significa la pérdida de la inmunidad contra el virus, de ahí que por lo analizado, es una situación muy rara.

Hoy traemos aquí un estudio realizado en Qatar que aborda esta cuestión en dicho país.
Al parecer la primera ola epidémica del virus  SARS-CoV-2 en dicho país se dio entre marzo y junio del 2020 tras ello se constató que el 40% de la población tenía anticuerpos contra el virus.

Tras ello tuvo dos olas más con las variantes B.1.1.7 (alfa) y B.1.351 (beta) en enero y mayo de este año (2021). Todo ello permitió poder estudiar la posible reinfección por el virus SARS-CoV-2  en  dicha población.
Para ello se utilizaron diversas bases de datos sanitarias del país identificando a todas las infecciones por  SARS-CoV-2 e investigando el riesgo de evolución grave (hospitalización), crítica (UCI) y los fallecimientos causadas por reinfecciones en comparación con la infección inicial en una cohorte de 353.326 personas con PCR positiva entre febrero del 2020 y abril del 2021 tras excluir a las 87.547 personas vacunadas.

En este caso la definición de reinfección se definió como un PCR positivo tras 90 días de la infeccion inicial (no se determinaron anticuerpos).

Las personas con reinfección se confrontaron con otras con infección primaria en un ratio de 1/5 según sexo, edad en tramos de 5 años, nacionalidad y la semana en  la que se realizó el PCR.
Según este análisis se identificaron 1.304 reinfecciones, de las cuales  413 (31,7%) fueron por el virus B.1.351,  57 (4,4%) por el  B.1.1.7,  213 (16.3%) por virus salvaje (“wild-type”) y 621 (47,6%)  por variante desconocida.

En las personas reinfectadas el tiempo medio entre la primera infección y la reinfección fue de 277 días (rango intercuartil 179-315).
La probabilidad de evolución grave en  las reinfecciones fue de 0,12 veces (IC 95% 0,03-0,31) que la infección inicial. De la misma forma no hubo casos críticos en los pacientes reinfectados, 28 en aquellos con una primera infección, siendo la tasa aleatoria de riesgo en forma de odds ratio (OR) de 0,00 (IC 95% 0,00-0,64).

No se constataron casos de fallecimientos en pacientes reinfectados con la COVID-19 frente a 7 casos con la primera infección, siendo el OR de 0,00 (IC 95% 0,00 a 2,57). 

La probabilidad de tener una evolución adversa grave con la reinfección, fuera estado crítico o fallecimiento a consecuencia de la misma, fue de 0,10 veces (IC 95% 0,03 a 0,25) frente a la infección primaria.
Según este análisis las reinfecciones tuvieron hasta un 90% menor probabilidad de ingreso hospitalario o muerte que la infección primaria.
En esta serie solo cuatro reinfecciones tuvieron una evolución grave, pero ninguna requirió ingreso en la UCI ni ninguno falleció. 

Con ello se concluye que las reinfeciones son raras y de haberlas su evolución es leve habida cuenta que existe una inmunidad previa.
En el sentido de estudios previos la protección de una reinfección en un paciente que ha padecido una infección previa es mayor del 85%. 

De la misma forma una persona que ya ha padecido una infección previa el riesgo de tener una reinfección grave no pasaría del 1% de una persona que se haya infectado por primera vez.
Lo que falta determinar es cúanto dura esta inmunidad; si es mayor que la que se adquiere en los catarros por coronavirus estacionales; pues si fuera mayor probablemente, postulan, esta infección adquiría una forma más benigna en el momento que se convirtiera en una infección endémica. 

Laith J. Abu-Raddad, Hiam Chemaitelly, Weill Cornell Medicine, Roberto Bertollini, Severity of SARS-CoV-2 Reinfections as Compared with Primary Infections. November 24, 2021, at NEJM.org.  DOI: 10.1056/NEJMc2108120

 TECHNICAL REPORT. Reinfection with SARS-CoV-2: implementation of a surveillance case definition within the EU/EEA. 8 April 2021.   

Documento del  eCDC Reinfection with SARS-CoV-2: implementation of a surveillance case definition within the EU/EEA
https://www.ecdc.europa.eu/sites/default/files/documents/Reinfection-with-SARSCoV2-implementation-of-a-surveillance-case-definition.pdf

ESTRATEGIA DE DETECCIÓN PRECOZ, VIGILANCIA Y CONTROL DE COVID-19 Actualizado a 12 de agosto de 2021. Instituto de Salud Carlos III
https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/COVID19_Estrategia_vigilancia_y_control_e_indicadores.pdf

https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/vacunaCovid19.htm

martes, 31 de agosto de 2021

Más sobre el uso de mascarillas durante el ejercicio (2)


  Más sobre el uso de mascarillas durante el ejercicio (2)

Seguimos con el tema de las mascarillas durante el ejercicio físico en individuos sanos, pues al tiempo que comentábamos el artículo de  Ophir Bar-On et al que se publicó en el  American Board of Family Medicine, se han publicado recientemente otros en del mismo estilo, incluso una revisión sistemática, que añaden o refuerzan los resultados que en aquel se mostraban.

Y es que nuestra preocupación está en saber si la utilización de las mascarillas en nuestra práctica habitual (ejercicio suave y a veces intenso) puede tener algún efecto para la salud, y extrapolando estos resultado si éstos cambios pudieran afectar negativamente aquellos individuos no jóvenes y con alguna patología cardíaca, pulmonar u de otro tipo, que son justamente los más vulnerables a la infección de la COVID-19, y a los que más se les recomienda su uso. 

El estudio de Ophir Bar-On et al  era un estudio pequeño (21 individuos) y sobre adultos jóvenes y sanos. Comentamos como la medición del dióxido de carbono se hizo al final de la espiración (EtCO2) mediante un sistema de gafas nasales LifeSense II (Nonin Medical Inc., Minneapolis, USA).  Según éste durante la caminata suave o rápida el EtCO2 se incrementó mas cuanto mayor era el ejercicio si se llevaba máscarilla;  un incremento de la hipercapnia con rangos de EtCO2 entre 46–49 mmHg en comparación con ir sin máscara (normalidad 35–45 mmHg), aunque en ello solo se demostró una significación parcial. Se  registró una desaturación media (rango de O2 entre 93-96%) durante la marcha rápida en el 43% de los individuos con máscarilla, en comparación con el 14% sin ella (p 0,08).  Por lo que concluían que llevar la máscara en caminatas lentas o rápidas más de 5 minutos en individuos jóvenes y sanos se asocia con una hipercapnia y desaturación de oxígeno leves.

En este sentido, otro estudio reciente de Carl J Ade et al, también sobre pocos pacientes (11 adultos jóvenes y sanos) y una máscara quirúrgica N95 corroboró que la utilización de mascarillas durante el ejercicio aumenta el CO2 reinspirado final y reducen el O2 0,8-2% durante el ejercicio (p inferior a 0,05) si bien es cierto que no demostraron reducir la saturación de O2 arterial en  la situación máxima o submáxima de ejercicio físico (p 0,744), aunque si aumentó la sensación de disnea (p 0,007). No se alteraron los parámetros cardiovasculares (presión arterial..) al final del ejercicio físico. Con todo, se trataba de jóvenes deportistas, y salvo la puntuación de disnea no se llegó a la significación estadística.


Sin embargo, lo que me ha hecho escribir este post es que se ha publicado una revisión sistemática con metaanálisis (Keely A Shaw et al) de acceso libre para quien quiera valorar la metodología.
Se hizo una búsqueda en   PubMed, SPORTDiscus, y MedLine hasta 23 de marzo del 2021. De 3.564 artículos identificados, solo se introdujeron en el análisis 22 lo que equivalía a 1.573 pacientes (edad 35,6 ± 15,2 años). Hay que destacar que 13 eran ensayos clínicos aleatorizados (ECA), 7 estudios no aleatorizados y 2 análisis retrospectivos. Un solo estudio incluyó a niños entre 7-14 años.

En este análisis se introdujeron diversos tipos de máscara (quirurgicas -N95-, de tela..) y grupos control sin ella realizando algún tipo de ejercicio físico. Se evaluó la heterogenidad de los estudios utilizando el test de  χ2 y de I2 para un valor superior al 75%.
En cuanto al riesgo de sesgos de los 22 estudios, 12 tuvieron alto riesgo de sesgos, 9 ciertos rasgos preocupantes y solo uno se clasificó como bajo en riesgo de sesgos. 

Según este análisis, con todos defectos metodológicos de los estudios introducidos, no se encontró un impacto  significativo de las mascarillas quirúrgicas o las N95 en el rendimiento del ejercicio físico, así las diferencias medias estandarizadas (DMS) fueron de -0,05 [-0,16 a 0,07] en las primeras y de  -0,16 [-0,54 a  0,22] en las segundas, aunque incrementaron la puntuación sobre la sensación de esfuerzo percibido DMS  0,33 [0,09 a 0,58] y 0,61 [0,23, 0,99] respectivamente o la sensación de disnea DMS 0,6 [0,3 a 0,9] para todo tipo de máscaras.

El CO2 al final de la espiración se incrementó, diferencia media (DM) en  3,3 [1,0 a 5,6] y 3,7 [3,0 a  4,4] mm Hg respectivamente, de la misma forma que la frecuencia cardíaca en DM 2 (0,4) pulsaciones con la máscara N95) lo hizo ligeramente.
Según esta revisión sistemática y en la línea del estudio Ophir Bar-On et al  las mascarillas en individuos jóvenes y sanos influyen poco en las funciones fisiológicas en el ejercicio físico.

Con todos los sesgos queda claro lo evidente que las mascarillas producen cambios fisiológicos tenues en los jóvenes y sanos en cierto tipo de actividad, pero, en opinión de este bloguero, ésta influencia puede ser mayor según el tipo de ejercicio y condiciones (personal laboral)  y en pacientes de mayor edad con patologías previas.

Queda claro que no son inocuas.

Carl J Ade, Vanessa-Rose G Turpin, Shannon K Parr, Stephen T Hammond,  Zachary White, Ramona E Weber, Kiana M Schulze, Trenton D Colburn, David C Poole. Does wearing a facemask decrease arterial blood oxygenation and impair exercise tolerance?. Respir Physiol Neurobiol . 2021 Aug 3;294:103765. doi: 10.1016/j.resp.2021.103765. Online ahead of print.  DOI: 10.1016/j.resp.2021.103765

Keely A Shaw, Gordon A Zello, Scotty J Butcher, Jong Bum Ko, Leandy Bertrand, Philip D Chilibeck  The impact of face masks on performance and physiological outcomes during exercise: a systematic review and meta-analysis. Meta-Analysis Appl Physiol Nutr Metab . 2021 Jul;46(7):693-703. doi: 10.1139/apnm-2021-0143. Epub 2021 Apr 26.

Ophir Bar-On; Yulia Gendler; Patrick Stafler; Hagit Levine; Guy Steuer; Einat Shmueli, et al. Effects of Wearing Facemasks During Brisk Walks: A COVID-19 Dilemma.  J Am Board Fam Med. 2021;34(4):798-801. 


viernes, 27 de agosto de 2021

El uso de mascarillas durante el ejercicio suave aumenta la hipercapnia


 El uso de mascarillas durante el ejercicio suave aumenta la hipercapnia 

Un artículo publicado en el Journal of the American Board of Family Medicine vuelve a ahondar en el manido tema de si utilizar mascarillas haciendo ejercicio (caminando, trabajando..) podrían tener alguna repercusión sobre el individuo.
En ocasiones hemos hablado del tema de las mascarillas, sobre sus evidencias en espacios abiertos, su obligatoriedad, y sobre cuanto hay de sobreactuación de la administración sanitaria y cuanto de efectivo para evitar la trasmisión del virus. 

Sobre los efectos adversos se ha dicho poco y lo que se ha  trasmitido interesadamente es que son inexistentes, de modo que desde una primera posición en la que se eximia de estos a ciertos pacientes se llegó a la idea de que eran inocuos o que su repercusión sobre la salud de éstos era inexistente, de modo que debían ser obligatoria su utilización para todo el mundo.
En la actualidad, como no podía ser de otra manera, su obligatoriedad esta restringida para espacios cerrados, reuniones o situaciones cercanas.

Y es que realmente eran inexistentes las evidencias,  de ahí que a falta de éstas se mantuviera dicha posición.
Si que es cierto que la Organización Mundial de la Salud recomendó no llevar máscara si se practicaba ejercicio aunque sin una base experimental que lo avalara. De ahí que a estas alturas pueda sorprender este pequeño, pero rotundo trabajo sobre los efectos de la utilización de las mascarillas quirúrgicas en la fisiopatología de individuos sanos. 

Un estudio que investiga algo tan prosaico como los posibles efectos adversos, fueran la hipoxemia y la hipercapnia.
Para ello se estudiaron a 21 voluntarios sanos con una edad media de 38 años (29-57 años)  a los que se les monitorizó sus signos vitales, la oxigenación, la ventilación en tres situaciones, en reposo, al caminar suave (4 km/hora) y caminando rápido (7 km/hora) en una cinta estándar sin inclinación.

Cada segmento temporal fue de 5  minutos y cada uno de ellos (aleatoriamente) se practico en dos ocasiones con o sin mascarilla quirúrgica (tipo Non-Woven 3-ply FaceMask, LeJian Protective Equipment, China).  Entre cada segmento se estableció un período de recuperación de 5 minutos.

Se utilizó un monitor  “Welch Allyn 300 Vital Signs Monitor”que registraba la frecuencia cardíaca, respiratoria, la saturación de oxígeno,..Las medidas de dióxido de carbono se hicieron al final de la espiración (EtCO2) mediante un sistema de gafas nasales LifeSense II (Nonin Medical Inc., Minneapolis, USA).  La dificultad subjetiva respiratoria se midió con la escala de Borg's Exertional Scale que puntuaba el esfuerzo respiratorio, la disnea y la fatiga durante el trabajo físico.

Según este análisis en todos los pacientes en reposo los signos vitales permanecieron normales estuvieran éstos con mascarilla o sin ella.
Sin embargo, durante la caminata suave o rápida el EtCO2 se incrementó, mas cuanto mayor era el ejercicio si se llevaba máscarilla; así en la EtCO2 media en mmHg en marcha suave cambio sin o con máscara  fue de +2,9 ± 2,3 a +4,5 ± 2,4 p 0,004; y en la marcha rápida de +6,2 ± 4,0 a +8,4 ± 3,0 p 0,009.  Así en el ejercicio se constató un incremento de la hipercapnia con rangos de EtCO2 entre 46–49 mmHg en comparación con ir sin máscara (normalidad 35–45 mmHg), aunque en ello solo se demostró una significación parcial.
De la misma forma, si bien la saturación media de oxígeno permaneció estable en la marcha sin máscara, se redujo en  1,2 % ± 2,2 (p 0,01) en marcha rápida con máscara.

Se registró una desaturación media (rango de O2 entre 93-96%) durante la marcha rápida en el 43% de los individuos con máscarilla, en comparación con el 14% sin ella (p 0,08).  Así mismo la puntuación en la escala de Borg´s se elevó cuando se caminaba con máscara tanto en marcha lenta como rápida ( p inferior a 0,001), del mismo modo que la sensación de dificultad respiratoria y disnea fue más común en aquellos que caminaban con máscarilla.

Concluyen en individuos sanos llevar la máscarilla en caminatas lentas o rápidas más de 5 minutos se asocia con una hipercapnia y desaturación de oxígeno leves.
Señalan que la repercusión de esta situación en individuos sanos no queda clara y debe estudiarse.

En mi opinión, sorprende que no se estudiara esta cuestión al inicio de la epidemia y que esta no se haya realizado aún hoy en pacientes con enfermedades cardíacas, pulmonares, hematológicas... en los que a buen seguro estas situaciones agravan su condición física y probablemente haya sido causa de descompensaciones.

Y es que lo que era evidente por todos, de que existe una reinspiración del aire espirado que permanece en el espacio entre la boca-nariz y la mascarilla que es la causa del incremento del EtCO2, ha tenido que pasar más de un año para que nos lo demuestren.

 Ophir Bar-On; Yulia Gendler; Patrick Stafler; Hagit Levine; Guy Steuer; Einat Shmueli, et al. Effects of Wearing Facemasks During Brisk Walks: A COVID-19 Dilemma.  J Am Board Fam Med. 2021;34(4):798-801. 

Liang M, Gao L, Cheng C, et al. Efficacy of face mask in preventing respiratory virus transmission: A systematic review and meta-analysis. Travel Med Infect Dis 2020;36:101751. doi:10.1016/j.tmaid.2020.101751.

Greenhalgh T, Schmid MB, Czypionka T, Bassler D, Gruer L. Face masks for the public during the covid-19 crisis. BMJ 2020;369:1–4. doi:10.1136/bmj.m1435.


miércoles, 4 de agosto de 2021

Sobre los test de antígenos en contactos cercanos de un paciente con COVID-19


 Sobre los test de antígenos en contactos cercanos de un paciente con COVID-19

Hace casi un año (septiembre 2020) ya comentamos que para conocer el alcance de una epidemia y poder medidas para su contención deberíamos tener medios con los que separa el “trigo de la paja”, y en el caso que nos ocupa, y más en este momento, poder conocer quien es un portador del virus y con ello trasmisor de la enfermedad y quien con un proceso respiratorio padece la COVID-19, habida cuenta la inespecificidad de la sintomatología inicial de esta enfermedad.

El gold standard para conocer si existe material genético del virus SARS-CoV-2 en las vías respiratorias es la famosa  la prueba del RT-PCR (reverse  transcription–polymerase chain reaction), una prueba NAAT  (nucleic acid amplification test)  que aún que ha ido abaratándose, tiene su coste, al menos en personal (laboratorios centralizados) y su latencia hasta conocer los resultados, habitualmente de un día para otro. 

De ahí comentábamos la necesidad de disponer  kits en la misma consulta del médico de Atención Primaria (AP) que permitieran un resultado inmediato, algo que se solucionó con los test rápidos de antígenos sobre proteínas virales. Unos test que, como en nuestro caso (Abbot), en menos de 15 minutos tras la toma de una muestra naso-faringea nos de el resultado.

Las ventajas son las que hemos comentado, pero sus desventajas es que tienen una sensibilidad y especificidad inferior a las RT-PCR y variable según el contexto, sean contactos, pacientes asintomáticos o con clínica manifiesta.

Comentamos el año pasado como en uno de ellos (Panbio Covid 19 Ag) en pacientes con clínica clara de la infección la sensibilidad llegaría según el fabricante frente a la RT-PCR al 93,3% (IC del 95%: 83,3-98,2%) con una especificidad de 99,4% (IC del 95%: 97,0-100%). Lo que estaba muy bien.

El verdadero problema se encuentra, sin embargo, es poder utilizar estas pruebas como método de trasteo de pacientes asintomáticos, habida cuenta que entre el 30-40% de los casos las trasmisiones del virus se produce a partir de estos individuos. La sensibilidad de estas pruebas están en relación a la carga viral de las vías respiratorias que aumenta hasta quinto día tras el inicio de la infección, para estabilizarse y caer.

Desde finales del año pasado muchos sistemas sanitarios occidentales admitían que las pruebas de antígenos eran efectivas en pacientes con síntomas (fueran leves o moderados) y en algunos, como el que da pie a este post, en Holanda, que permitían prescindir de la prueba RT-PCR posterior confirmatoria.
En la actualidad hay diferentes estudios que comparan las pruebas de antígenos con el test del  RT-PCR.

Una revisión de la  Cochrane de hace pocos meses evaluó la precisión diagnóstica de estos tipos de test en el punto de atención (sea en la consulta o centros de rastreo) a la hora de diagnosticar la infección por   SARS-CoV-2 y considerando la precisión según grupos separados, fueran sintomáticos y asintomáticos. En éste se mostró como en 78 cohortes evaluadas o 24.087 muestras (7.415 con  SARS-CoV-2 confirmado) utilizando  16 test de antígenos y cinco moleculares,  los test de antígenos (48 estudios) en individuos durante la primera semana con sintomatología alcanzaron una sensibilidad del  72% (IC 95% 63,7 a 79,0%; 37 evaluaciones y 15.530 muestras con 4410 casos)  y en asintomáticos un 58,1% (IC 95% 40,2 a 74,1%; 12 evaluaciones y  1581 muestras con 295 casos). Es decir que en el rastreo de contactos cercanos solo captaríamos un 60% de los infectados y transmisores.
Según esta revisión el valor predictivo de los test de antígenos haría necesario un test confirmatorio en los resultados positivos en escenarios de baja prevalencia de infección. Y dada la sensibilidad variable entre tests, los resultados negativos no descartarían que la persona pudiera estar infectada, con lo que algo hacen pero no mucho.  

Hoy, sin embargo, traemos un estudio más reciente, que cuantifica la precisión de los test rápidos de antígenos en la detección del  SARS-CoV-2 frente al  RT-PCR como referencia en contactos cercanos asintomáticos y  presintomáticos  de casos índice tras 5 días tras la exposición, en cuatro lugares del Sistema Sanitario de los Países Bajos.

En éste captaron a 4.274 contactos mayores de 16 años  de la COVID-19 cercanos y asintomáticos (según programa al efecto) cuando se hizo la prueba. Se establecieron los objetivos de conocer la sensibilidad, especificidad y valores predictivos positivo y negativos de los dos test de antígenos utilizados, el Veritor System (Beckton Dickinson) y el Biosensor (Roche Diagnostics) frente al gold standard RT-PCR.  Se utilizó como índice de contagiosidad el nivel superior de la carga viral en el que el 95% de las personas tuvieron un RT-PCR  y dieron positivo al cultivo del virus.

Según éste de los 2.678 individuos testeados con el test Veritor, 233 (8,7%) fueron confirmados por la RT-PCR como infectados al SARS-CoV-2, de los cuales 149 también lo fueron con el test rápido de antígenos, siendo con ello la sensibilidad del 63,9% (IC 95% 57,4 al 70,1%). 
Y de los 1596 individuos del test Biosensor, 132 (8,3%)  confirmaron la  RT-PCR positiva y de éstos 83 también fueron detectados por el test de antígenos, siendo la sensibilidad del 62,9%  (IC 95% 54,0 a 71,1%).

Sin embargo, en aquellos permanecían asintomáticos en el momento del testeo la sensibilidad fue del  58,7% (IC 95% 51,1 a 66,0%) para Veritor (n=2317) y de 59,4% (IC 95% 49,2 a 69,1%) para Biosensor (n=1414). Pero en aquellos que desarrollaron síntomas subieron a 84,2% (IC 95% 68,7 a 94,0%; n=219) para Veritor y de 73,3% (IC 95% 54,1 a  87,7%; n=158) para Biosensor.  
Cuando se aplicó un límite de carga viral de ≥5,2 log10 SARS-CoV-2 E gene copias/ml como umbral de infecciosidad, la sensibilidad fue de 90,1% (IC 95% 84,2 a 94,4%) para Veritor y de 86,8% (IC 95% 78,1 a 93.0%) para Biosensor. En aquellos asintomáticos la sensibilidad fue 88,1% (IC 95% 80,5 a  93,5%) para Veritor y de 85,1% (IC 74,3 a 92,6%) para Biosensor.
La especificidad fue superior al 99% y los valores prectivos positivos superiores al 90%  y negativos al 95% en ambos test.

Concluyen que la sensibilidad de ambos test rápidos de antígenos en individuos asintomáticos y presintomáticos contactos cercanos de un caso índice al 5º día del contacto sería del 60% comparado con el RT-PCR,  ligeramente mayor que la detectada en la revisión de la  Cochrane pero al  5º dia del contacto, y que llegaría al 85% tras el cultivo de la carga viral  con un límite de infecciosidad.

Ewoud Schuit, Irene K Veldhuijzen, Roderick P Venekamp, Wouter van den Bijllaardt, Suzan D Pas, Esther B Lodder, et al. Diagnostic accuracy of rapid antigen tests in asymptomatic and presymptomatic close contacts of individuals with confirmed SARS-CoV-2 infection: cross sectional study. BMJ . 2021 Jul 27;374:n1676. doi: 10.1136/bmj.n1676.

Jacqueline Dinnes , Jonathan J Deeks , Sarah Berhane, Melissa Taylor, Ada Adriano, Clare Davenport, et al , Cochrane COVID-19 Diagnostic Test Accuracy Group. Rapid, point-of-care antigen and molecular-based tests for diagnosis of SARS-CoV-2 infection. Cochrane Database Syst Rev. 2021 Mar 24;3(3):CD013705.  doi: 10.1002/14651858.CD013705.pub2.  


martes, 20 de julio de 2021

Sobre el manejo de los anticuerpos en la COVID-19


 Sobre el manejo de los anticuerpos en la COVID-19

Las pruebas serológicas son métodos que en la epidemia por la COVID-19 han permitido a las instituciones de salud pública conocer y monitorizar la pandemia al tiempo que a nivel individual permite tomar decisiones para el cuidado del paciente.  Hoy comentamos un documento de la US Centers for Disease Control and Prevention (CDC) que actualiza este tema.

Se trata de pruebas que no reemplazan a las pruebas virológicas pues no se pueden utilizar para establecer la presencia o ausencia de infección por la SARS-CoV-2.

Tampoco se recomiendan para evaluar la inmunidad tras vacunación mediante la COVID-19 o la necesidad de vacunarse o no, pues éstas inducen inmunidad contra objetivos específicos de proteínas virales, de modo que el test utilizado tras la vacunación puede no detectar los anticuerpos generados por la vacuna si no se ha tenido una infección previa.

La respuesta humoral del ser humano a una infección grave por SARS-CoV-2 produce anticuerpos contra antígenos virales específicos como la proteína N (nucleocápside) y la S (spike) que incluye anticuerpos contra la subunidad de la proteína anti-S1 que incluye los dominios donde se encuentra el receptor vírico para las células humanas (RBD). Además de la subunidad de la proteína anti-S2.
El RBD es el  objetivo principal de los anticuerpos neutralizantes. 

Las IgM, IgG,  y IgA contra la subunidad de la proteína S puede detectarse 1-3 semanas tras la infección. La IgM y la IgG se elevan a la vez  pero la IgM  y la IgA se reducen más rápidamente que la IgG (contra S y N), que puede persistir durante meses. No todos los enfermos generan anticuerpos y aquellos con infecciones asintomáticas o muy suaves pueden no detectarse, aunque señalan que la respuesta inmune se mantiene intacta durante meses (protección contra una nueva infección).

El desarrollo de anticuerpos tras una infección por la SARS-CoV-2 se ha relacionado con una significativa reducción de la carga viral en el tracto respiratorio, algo que se ha asociado en algún estudio con una  menor trasmisibilidad de la infección como vimos en un post anterior. 

No se sabe a ciencia cierta el significado de las IgA en  la infección por la SARS-CoV-2.
Aunque no se conoce tampoco cuanto dura la respuesta inmune tras la infección se cree que existe algún grado de inmunidad al menos tras 6 meses tras ésta. Sin embargo, la aparición de nuevas variantes del virus pueden hacer variar estas previsiones. Y es que los datos que se tienen de los coronavirus endémicos estacionales no muestran que la inmunidad dure mucho tiempo;  si bien es cierto la experiencia que se tiene de enfermos que sufrieron coronavirus como el SARS-CoV-1 y el MERS-CoV( Middle East Respiratory Syndrome) mostraron anticuerpos a los 18-24 meses tras la infección, así como anticuerpos neutralizantes en un estudio pequeño en pacientes que habían sufrido el MERS hasta 34 meses.

A su vez no se conoce si personas reinfectadas con el virus SARS-CoV-2  pueden trasmitir la infección o si la presentación clínica es distinta de la infección primaria.
Sabemos que la infección por el virus del SARS-CoV-2 se produce cuando el receptor celular de la proteína S vírico (RBD)  se una con el receptor ACE-2 (angiotensin-converting enzyme 2) de la célula suceptible humana.  De modo que en la infección natural se generan anticuerpos contra las proteínas virales  N y S, que ya hemos comentado y sobre todo los RBD de la proteína S.  El desarrollo de las vacunas se ha focalizado justamente en la interacción de la proteína S y los receptores ACE-2.

Antes de la vacunación los test serológicos estaban focalizados en detectar anticuerpos anti N, anti S o RBD, cuya positividad indica exposición previa al virus SARS-CoV-2.
Con la vacunación las personas pueden tener test positivos a  la proteína S, y a sus subunidades incluidas la RBD, pero no a otras proteínas; de ahí que debamos tener en cuenta la historia previa de infección al SARS-CoV-2 y a la vacunación a la hora de interpretar los resultados.

Los test autorizados por la FDA no han sido autorizados para determinar si los anticuerpos detectados para un determinado antígeno solo detectan estos y no otros, de ahí que no existen test que hayan sido evaluados específicamente para personas vacunadas, aunque ello no quita que pudieran utilizarse. La vacunación puede general falsos positivos referidos al antígeno S y la subunidad RBD pero no en al antígeno N.
Un tema que aún no está dilucidado junto con el papel de las IgA, es el de la inmunidad mediada por células T, una inmunidad adaptativa a la infección y que podría ser sería protectora de una nueva exposición al virus  SARS-CoV-2. Tampoco se conoce a ciencia cierta el papel de las mutaciones, las nuevas variante del virus la inmunidad y  la posible reinfección. 

Concluyen que para la determinar la infección aguda se debe utilizar un test NAAT  (nucleic acid amplification test) como el conocido como RT-PCR (reverse transcriptase polymerase chain reaction)  o un test de antígenos sobre proteínas virales, pero no pruebas serológicas.

Pero una vez resuelta la infección es conveniente determinar mediante pruebas serológicas la presencia de anticuerpos. La infección genera un nivel de inmunidad al menos 3 meses aunque la durabilidad de la inmunidad, al igual que con las vacunas,  a día de hoy sea desconocida. Las IgG van disminuyendo más despacio que el resto de anticuerpos. Los IgM pueden persistir semanas o meses pero menos que la IgG sugiriendo una infección reciente.
Con todo, la persistencia de los anticuerpos puede variar según el test que se utilice.
Existen situaciones en las que la determinación de los anticuerpos ayudaría al diagnóstico, como una seroconversión del test de anticuerpos al menos 7 días después de un proceso infeccioso con anticuerpos negativos y test virológicos negativos (personalmente tengo documentado un caso).

Dejan claro que dado que las vacunas inducen anticuerpos contra proteínas específicas del virus los test serológicos pudieran ser negativos en personas sin historia de infección natural SARS-CoV-2 pues los tests utilizados por el laboratorio no incluye los anticuerpos generados por la vacuna.
También recalcan que una prueba serológica negativa no indica que el paciente no pudiera haber padecido la infección previamente, pues pudieran no desarrollar anticuerpos o la sensibilidad del test pudiera no alcanzar su detección al ir reduciéndose con el tiempo.

Destacan que en personas no vacunadas con anticuerpos contra la SARS-CoV-2 asintomáticas sin historia reciente de infección por la COVID-19 o situación compatible de infección activa no necesitarían aislarse; del mismo modo aquellas con anticuerpos 3 meses anteriores o inmediatamente después de una exposición con alguien sospechoso o confirmado de COVID-19  y que ha permanecido asintomático desde entonces no necesitaría guardar cuarentena tras una situación de bajo riesgo.

Sin embargo, todas las personas, incluidos los no vacunados con anticuerpos, deberán continuar con las recomendaciones habituales para prevenir la COVID-19, como distanciamiento social, máscaras en lugares cerrados…

CDC. Interim Guidelines for COVID-19 Antibody Testing in Clinical and Public Health Settings. Updated Mar. 17, 2021


miércoles, 19 de mayo de 2021

Tiranía de las agendas 2 -réplica Ángel Ruiz Téllez


 Tiranía de las agendas 2,

Comentario de Ángel Ruiz Téllez

Hola Mateu y compañía, 

Es verdad que es mejor, para la motivación, la participación que la imposición. Esto es indiscutible.
Pero es verdad que con las kk-agendas actuales las diferencias de resultados entre profesionales no son explicables por las mismas agendas, ni por su rigidez. 

Lo que he hacer es gestionar los problemas (o Episodios de Atención) y no administrar citas. 

Las diferencias del 800% que vemos entre profesionales, en efectividad-coste, puerta con puerta, es decir, en el mismo centro, con el mismo software, con las mismas agendas, con los mismos jefes, no son achacables al azar.
Si he de gestionar problemas, y no administrar citas, elegiré cupos de más de 1700 pacientes, pues ello me asegura la reducción, precisamente de las citas, que con cupos de 800 son incontenibles.

Si he de gestionar problemas, seré implacable conmigo mismo en mi autoexigencia permanente de RESOLVER el problema de la consulta, es decir, de MATAR el problema en UNA VISITA, o en el menor de ellas, y no de abrazarme al habitual “controlar”, “atender”, “asistir”, “entretener”, fuente de una inmensidad de citas, por no cerrar ni un problema. 
Si he de gestionar problemas, seré obsesivo con el CONTROL DE SEGUNDAS (solo hay Citas PRIMERAS, las espontáneas, y el resto, que es el 80% del total de citas son SEGUNDAS), haciendo que NUNCA, NUNCA, el paciente salga DEL CENTRO SIN CITA (en el 100% de ese 80%), controlando yo, sin dejarle opción al paciente, el tiempo (citas ponderadas) y la cadencia.

En 3 meses me quedo en 20-25 visitas/día.

La diferencia entre los que GESTIONAN PROBLEMAS es que, anualmente, logran atender 7.000-9.000 Episodios/año de los 15.000 existentes por cupo medio y año, con 25 visitas de media, frente a los que alcanzan, con dificultad, los 2.500 Episodios/año, con 50 citas al día y el doble de costo. Pura INEQUIDAD e INEFICIENCIA. 

Y el paciente lo sabe o lo sufre, pues en un cupo las cosas se “cierran”, pudiendo entrar, constantemente nuevas NECESIDADES SANITARIAS EXISTENTES, previamente No atendidas, mientras que en el segundo, las cosas se “eternizan” y no cabe nada diferente a lo poco y lo mismo de siempre. El paciente de este segundo cupo es carne de “Atención Continuada”, Urgencias o seguros privados. 

Por eso afirmo que "No quiero que me impongan la agenda pero no quiero gestionarla", porque si alguien cree que UNA AGENDA te va a resolver los INCONVENIENTES DE GESTIONAR PROBLEMAS, es que o es un iluso o no conoce el oficio. 

Es verdad que nuestros Jefes y Directores, vistas sus declaraciones e iniciativas con relación a las agendas, no se alejan del estereotipo del mal profesional que comento, magnificando su incompetencia, por el principio de Peter, y que, de conocer el oficio, olvidarían el insistir sobre las VISITAS, que solo son unidades de consumo, para medir lo único que es razón y objeto de nuestro oficio, los PROBLEMAS, LOS EPISODIOS ANUALES, LAS NECESIDADES SANITARIAS EXISTENTES.

El problema es que entre tontos anda el juego, y en este, siempre gana el populismo. 

Los 6 primeros meses de la pandemia asustaron al respetable y la “NO-ENFERMEDAD” desapareció, y el profesional y la población comprendieron que el alejamiento de los centros, que las consultas telefónicas, eran un aliado útil, que marcaron las diferencias en el mundo entre los países con soporte tecnológico (redes de fibra, internet 3G, 4G..) y los que no. 

Sin embargo, pasado el susto, recuperada cierta confianza en la movilidad y relación (comenzamos a comprar, ir al cine, al teatro, comer en los bares…) comenzó a verse NO PERTINENTE, LA IMPOSICIÓN de la cita telefónica para todo, lo indicado y lo inadmisible. Y comenzó la casuística, y comenzaron las manifestaciones de vecinos reclamando citas presenciales, y comenzaron las redes sociales a airear casos desgraciados de mala praxis telefónica y ¿Qué pasó?, pues que, ante esas gravísimas señales de alarma, una importante masa de profesionales NO CAMBIÓ inmediatamente a la CONSULTA PRESENCIAL, recuperando esa normalidad que todo el mundo percibía en la calle. 

Y se impuso el resentimiento del “Si puedo entrar en un bar, ¿cómo es posible que NO pueda entrar en el centro de salud?”. “Ya me vas debiendo 20 citas presenciales, chaval, chavala”. 

Oh, peligro profesional. Amenaza erróneamente desestimada. 

Y como decía en el anterior comentario, el dueño del tablero del parchís, dijo, “¡Hasta aquí hemos llegado!, ¡Ábranse las “barreras de seguridad de dos fichas profesionales” del parchis. Ya se pueden saltar y comer!”, y el respetable aplaudió la faena, con el morlaco profesional sangrante y arrastrado por las mulillas.
En otras palabras. Si quiero GESTIONAR PROBLEMAS no me he de esconder tras una KK-agenda, como excusa de mi desinterés por ello. 
Y si seguimos sin reaccionar. La KK no será la agenda, será la profesión. 

Saludos y abrazos 

ART
Ángel Ruiz Téllez
Director 

+34 637 53 23 59
angelruiztellez@cymap.es
Twitter: @artcymap 

CYMAP SL 

(Concepto y Metodología en Atención Primaria)  Barcelona

jueves, 13 de mayo de 2021

La tiranía de las agendas


 La tiranía de las agendas

La semana que viene se hace el cambio de las agendas telefónicas instituidas a raíz de la epidemia de la COVID-19  a las comúnmente denominadas como “presenciales”, se cambian unas por otras y se añaden huecos para estar toda la mañana en este quehacer. Se rompe con la distribución  hasta hace algunos años normativa de 4 horas de consulta, y el resto para domicilios, sesiones clínicas, organizativas...todo con el fin de dar respuesta a una supuesta realidad; la del paciente quejoso que no puede acceder a su médico y que  demanda con insistencia la visita “cara a cara” en el Centro de Salud (CS). 

Se entiende que no existen domicilios, o de haberlos son residuales y por tanto se harán entre las 14-15 horas, entendiendo la administración sanitaria (AS) que con esta agenda impuesta y centralizada no existirán demoras que fagociten o resten tiempo a este tramo horario y que al final el galeno haga sus visitas domiciliares fuera del horario laboral.

La COVID-19 se ha llevado por delante muchas cosas, entre ellas  la autonomía de gestión de los CS y ha creado malos vicios a la AS, tal es el caso de inmiscuirse en la organización de los CS y obligar a utilizar agendas únicas. Este afán controlador se ha asentado y va a obligar a los médicos del primer nivel a reaccionar intentando sobrevivir, adaptarse a las mismas,  trapichear con el fin de adaptar la estética de estas a la realidad de la gestión de su propia demanda asistencial. 

Y es que es una pena, sobre todo para  los que creemos en las “agendas flexibles” (término acuñado por Ángel Ruiz Téllez) y en la gestión de la consulta como una manera de controlar la demanda asistencial y dar a cada uno según las necesidades sanitarias que precisa.

Y es  que desde hace algunos años tenemos que lidiar con la rigidez de unas agendas (número de visitas sobrepasado y tiempo por paciente dedicado insuficiente) y sobre todo por una AS que no respeta la gestión que hace el médico de AP de éstas, pues los huecos generados por el manejo eficaz de la demanda del médico de AP se utiliza a modo de rebosadero para aquellos pacientes de otros médicos que en ese momento o se encuentran ausentes (liberados sindicales, incapacitados, en vacaciones...) y que sistemáticamente no son sustituidos, o por aquellos pacientes que acuden por motivos supuestamente “no demorables” y exigen ser asistidos.

 Esta situación desmotiva al médico de AP en la organización de su consulta, en la gestión de las citas, promoviendo al final una demanda asistencial asilvestrada que retroalimenta  las listas de espera y es causa de ruptura en la hipotética longitudinalidad de la atención. Rompe el derecho del médico y del paciente a mantener el contacto en todo el proceso asistencial, cualidad ésta que sería el objetivo principal (prevención cuaternaria) de nuestra labor en la AP. 

La ruptura de la longitudinalidad, nos posiciona en un lugar de tránsito, en de ser solo un peldaño en el sistema sanitario, que nos lleva, sin quererlo, a la inhibición y a la insatisfacción tanto del médico como del paciente. Y es que se trata de un círculo difícil de romper. 

Seguí Díaz M. Propuestas prácticas para mejorar la organización de la consulta. Cuadernos de Gestión 2002;8:115-32.



La vista presencial vuelve. ¿Dónde queda la telemedicina?

El siguiente paso era la consulta por “video llamada”, más resolutiva en principio,  pues al margen de  lo transmitido por la voz se encuentra acompañada por la presencia visual del paciente…pero esto no se ha hecho.
Se han publicado todo tipo de artículos sobre cómo abordar la consulta por  este medio y sobre todo se ha planteado a la visita telemática como una situación posible  e incluso deseable para algunos pacientes.


La vista presencial vuelve. ¿Dónde queda  la telemedicina?. Es Diari MENORCA 14-05-2021: 33


miércoles, 28 de abril de 2021

Israel nos lleva la delantera


 Israel nos lleva la delantera 

Hemos seguido el caso de Israel como una situación paradigmática en la evolución de la epidemia del COVID-19.  ¿Cuál sería la realidad  si se pudiera poseer y poder administrar las vacunas en un tiempo razonable?.

Como comentábamos lo importante en que no haya ingresos hospitalarios y sobre todo fallecimientos por este motivo y para ello se deberá llegar a una situación en la que el virus no se trasmita y aquellos suceptibles de una evolución grave tengan inmunidad.

Realmente  Israel se ha convertido en el  banco de pruebas de la vacuna  Pfizer/BioNTech, y al margen de noticias contradictorias, a las 6 semanas de iniciarse la vacunación se demostró una caída del 41% en los casos (frente a los datos de 3 semanas anteriores), un 31%  en los ingresos y 24% en los cuidados intensivos (UCI). Según esto y analizando los datos frente a  los  no vacunados se calculó una efectividad en un 91%, parecido a los resultados del ensayo en fase 3 (95% con dos dosis en individuos mayores de 16 años).

Las tasas de vacunación según en el momento en el que el documento que da pie a este comentario fue redactado se encontraba  en el 68,7% y 48% con una o dos dosis de vacunas en mayores de 16 años.

El documento publicado en Nature Medicine analiza la tendencia temporal en el número de casos de la COVID-19 según datos del Ministerio de Sanidad Israelí entre el 28 agosto 2020 y el 24 febrero del 2021, teniendo en cuenta el impacto de la vacunación a partir del 20 de diciembre del 2020 y el efecto del tercer confinamiento (8 de enero 2021).
Según este, la campaña de vacunación, en la que se han incluido a los 3.210.200 vacunados con dos  dosis y  los 711.949 que pasaron y se restablecieron de la enfermedad,  produjo una reducción significativa de los casos de COVID-19 y de los ingresos hospitalarios.

A los dos meses el 85% de los individuos mayores de 60 años estaban vacunados con dos dosis (24 -02-2021), reduciéndose los casos en un 77%, hubo un 45% menos de pruebas PCR positivas, una reducción de un 68% en los ingresos por esta causa y un 67% de ingresos por evolución grave de la misma, frente a los momentos de mayor casuística de la enfermedad. Se percataron como la reducción fue más precoz en los individuos mayores (los primeros en vacunarse) de aquellas ciudades que fueron vacunadas primero.

Y todo ello con los  factores añadidos que pudieran haber influido en contra, como el cambio de cepa (la B.1.1.7 predominante en febrero) a  la 501.V2 a partir de entonces, de las que hablamos, y el cambio de comportamiento de las personas vacunadas a partir de dicho momento. 

Habrá que aprender de los israelíes.

Rossman H, Shilo S, Meir T, Gorfine M, Shalit U, Segal E. COVID-19 dynamics after a national immunization program in Israel. Nature Medicine 2021:1–7. https://doi.org/10.1038/s41591-021-01337-2.

Israel reports 77% drop in COVID-19 cases after vaccination. Heather Mason  Univadis Medical News  23 Apr 2021


jueves, 22 de abril de 2021

¿Se merece la vacuna de AstraZeneca lo que le ha ocurrido?


 ¿Se merece la vacuna de AstraZeneca lo que le ha ocurrido?

Hace pocos días hablamos en mi el blog hermano Quiproquo de la vacuna de AstraZeneca, se trataba de un artículo publicado recientemente en el diario MENORCA. Días después un compañero me hizo llegar un artículo publicado en el BMJ con una estructura semejante, pero con datos más completos, una visión distinta y con una conclusión discutible.  

Lo que se pregunta el artículo del BMJ es que se hizo mal con la vacuna de AstraZéneca para que haya llegado al lugar en el que se encuentra. Pues se trataba de una apuesta al parecer ganadora pues a priori era buena, bonita y barata. De las primeras en fabricarse, con una efectividad algo menor pero fácil de almacenar y a un precio muy competitivo. Se plantea el artículo como un problema de pobre o mala comunicación, pues como se maneja la información referente a la confianza y la seguridad de la vacuna tendrá que ver con el éxito o fracaso de misma, como se ha visto. Sin embargo, en mi opinión son muchos factores que se han aliando en contra por intereses no del todo sanitarios en una carrera por copar el mercado de la que no tenemos todos los datos.

El riesgo de trombosis, que nos parece lo más destacable de este affaire, ha sido el último capítulo de un rosario de reveses que empezó con la suspensión cautelar en varios países europeos (Alemania 15-03-2021) y tras ello por la recomendación de la European Medicines Agency (EMA) (18-03-2021), al declararse 18 casos de trombosis entre los vacunados. Casos de trombosis de senos venosos cerebrales (TSVC) de un montante de 20 millones de personas vacunadas. Aunque pocos días después (25 de marzo) este organismo descartaba la existencia de un riesgo superior al esperado en condiciones normales.
El goteo de casos hizo que la EMA se pronunciara como que la vacuna aumentaba el riesgo posible de  casos raros de trombosis asociados con bajas cifras de plaquetas dentro las dos semanas posteriores a la vacunación (sobre todo en mujeres menores de 60 años).

El Medicines and Healthcare Products Regulatory Agency (MHRA) en UK apuntaba que a 31 de marzo se habían producido 79 casos de trombosis con cifras bajas de plaquetas en 20 millones de dosis administradas, entre estos 19 personas fallecieron.

En total se han contabilizado 4 casos de trombosis por cada millón de personas que recibieron la vacuna.

A 7 de abril tanto la EMA como la OMS declararon que los beneficios superaban ampliamente unos riesgos que se consideraban remotos.
En dicho momento existían países que restringieron la vacuna en individuos por encima de 55 años (Australia, Bélgica, Francia..) y otros por encima de 60 años como España, Italia y algunos estados Alemanes.

La US Food and Drug Administration (FDA), por su parte, no llegó a aprobar esta vacuna en los EEUU cuando sí lo ha hecho con  las vacunas de Pfizer, Moderna, y la de Johnson and Johnson (Janssen) tras cuatro meses de haber sido aprobada en el Reino Unido (UK). ¿Cuál fue la causa? 

Otro de los aspectos controvertidos es el de la eficacia de la vacuna y que afectaron a su credibilidad, pues  fue anunciada en marzo 2021 en un 79% en la prevención de la enfermedad por la COVID-19 sintomática. Al tiempo que era rebatido por una declaración de la US National Institutes of Health (NIH) americano en la que expresaba su preocupación por el hecho de que   AstraZeneca hubiera incluido información desactualizada en los resultados de dicho ensayo clínico (ECA). En un tira y afloja de ambos se llegó a un porcentaje de eficacia del 76%, que no distaba de lo dicho de lo previo, lo que se interpretó por algunos como un ataque personal a la compañía o  un intento de desprestigiar de la vacuna, pues como señalan… fue del todo inusual hasta el momento. 

Sea que inicialmente esta vacuna de la Universidad de Oxford debía desarrollarse con la compañía americana Merck pero al final fue una apuesta del gobierno de UK (invirtió 75,7 millones de euros) para que esta se fabricara por una compañía de UK; o sea o por otros intereses la disposición hacia esta vacuna al otro lado del atlántico no ha sido buena.
La comunicación de % de eficacia en comparación con otras vacunas como  las de Pfizer y Moderna con porcentajes unitarios mucho más altos (91 a 95%),  también fue factor que ayudó a llenar el pozo de la desconfianza. AstraZéneca anunció un porcentajes iniciales del 62% y del 90% según las dosis e intervalos  de vacuna tras un recálculo posterior que dió lugar a que fuera a su vez criticada.

Fue aprobada en UK y Argentina el 30 de diciembre del 2020. 
A partir de aquí han habido diversas noticias en contra como que solo tenía una eficacia del 8% por encima de los 65 años (25 de enero, el Handelsblatt) en base a un informe falso pero que llegó a repetirse por algún mandatario europeo en el mismo momento que la EMA la recomendaba en cualquier edad. Una desinformación que persistido aumentando la confusion de no saber cual es la edad a partir la cual era más segura y efectiva, lo que ha mantenido la desconfianza. Y todo ello dentro un ambiente de enfrentamiento con la Comunidad Europea (CEE) por problemas en la entrega de las 120 millones de dosis  comprometidas a final de marzo en un ambiente de desconfianza entre la CEE y UK por el Brexit.

En fin, será por que  esta vacuna es gafe, desafortunada o por que tiene un exceso de mala suerte; pero lo que no cabe duda que al margen de los hechos probados existe una mala disposición, yo no diría que inquina, de importantes actores que junto con una cierta desinformación han conducido al lugar donde se encuentra actualmente, en un momento de necesidad acuciante de vacunas.

Jacqui Wise. Covid-19: How AstraZeneca lost the vaccine PR war . BMJ 2021;373:n921. http://dx.doi.org/10.1136/bmj.n921. Published: 14 April 202

Seguí Díaz. El culebrón de la vacuna de AstraZeneca. Es Diari MENORCA 15-04-2021: 29
https://www.menorca.info/

https://www.ema.europa.eu/en/news/covid-19-vaccine-astrazeneca-benefits-still-outweigh-risks-despite-possible-link-rare-blood-clots

Wise J. Covid-19: European countries suspend use of Oxford-AstraZeneca vaccine after reports of blood clots. BMJ. 2021;372:n699.

https://www.ema.europa.eu/en/news/astrazenecas-covid-19-vaccine-ema-finds-possible-link-very-rare-cases-unusual-blood-clots-low-blood



Seguí Díaz. El culebrón de la vacuna de AstraZeneca. Es Diari MENORCA 15-04-2021: 29
https://www.menorca.info/

Y en esas estamos, lluvia en un campo abonado. Y es que las suspicacias son malas consejeras y a partir de ahí ha habido todo tipo de des-informaciones en los medios.

A 4 de abril se han notificado 169 casos de TSVC y 53 de trombosis venosa esplácnica  por el servicio de EudraVigilance en 34 millones de personas vacunadas en la UE y UK. Algo, que señalan no cambia, las últimas recomendaciones.


ADA 2024; La tecnología no reduce las hipoglucemias en el paciente con diabetes tipo 1

  ADA 2024 La tecnología no reduce las hipoglucemias en el paciente con  diabetes tipo 1 Este blog inicialmente diabetológico ha ido cambian...