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martes, 6 de diciembre de 2022

Una religión llamada “Atención Primaria de Salud”


 Una religión llamada “Atención Primaria de Salud”

La Atención Primaria (AP) en nuestro país se convirtió en una religión de sustitución para muchos médicos al inicio de la Reforma de Atención Primaria (RAP) allá por los 80-90 del siglo pasado. Los postulados de la OMS en Alma Ata (antigua URRS, 1978), los principios sobre la Atención Primaria de Salud, se convirtieron en palabra revelada para muchos que esperaban ansiosamente un fundamento teórico con el que dar forma (reformar) a nuestro primer nivel asistencial proveniente del franquismo.

Se admitió sin rechistar como la única forma para dar al ciudadano una asistencia sanitaria de calidad al tiempo que lo defendiera de la atención hospitalaria (sobreintervención, sobretratamiento..), de la atención sanitaria fuera del sistema estatal (privada) y sobre todo repudiando toda la atención en el primer nivel previa a la RAP (Real Decreto 137/1984, de 11 de enero, sobre estructuras básicas de salud.). Podríamos decir que se creaba un sistema estatal socializante único y sin alternativa. 

Y es que se entendía, se entiende, que fuera de este sistema solo existe el caos de la medicina privada en la que la AP esta minusvalorada o es inexistente; por tanto, todo lo que se aproxime, o recuerde a aquella hay que combatirlo; y de ahí la inquina que existió (existe en la actualidad) contra las mutualidades de funcionarios (MUFACE, MUJEJU, ISFAS) en la que el mutualista tiene la alternativa a elegir entre un sistema de provisión público/privado o estatal. 

Sin embargo, lo que se prometía como el sistema con el cual íbamos a alcanzar “la salud para todos en el año 2000” (lema de la OMS entonces) nunca ha acabado de funcionar. Y aunque se mejorara la organización de los centros, los circuitos,  la prescripción farmacológica (se mecanizó), la incapacidad temporal (se mecanizó), la historia clínica compartida (telemática), el tiempo por consulta (los famosos 10  minutos), la participación de enfermería.. pasaron casi 40 años y el problema, siguen creyendo, es el mismo, y se resume en tres palabras: "falta de recursos".
Nunca han existido suficientes recursos para alcanzar el ideal cuando nunca hemos tenido tantos, tanto humanos (número de profesionales en AP) como materiales (CS y equipamientos). ¿Cuál es el problema, por tanto?

Sorprendentemente, observamos a su vez como los sumos sacerdotes de esta religión sanitaria de la RAP, o no la ejercieron nunca, o no la practican, o se jubilaron antes de tiempo o cuentan los días (como en la mili, o la prisión) que les quedan para la jubilación, lo que era y continua siendo sintomático. Sin embargo, siguen pontificando lo mismo, son teóricos de una idea (que aún creemos atractiva), pero a estas alturas sigue siendo una quimera, diría yo, que solo existe en algunas mentes. 

Pues la realidad es otra, va por otro lado. Y los acólitos, los seguidores convencidos de esta única alternativa, que impotentes aguantan, unos resignados (o no tanto) una realidad que les prometieron  ideal y no es tal, y otros que van cayendo en la apostasía y sin saber que hacer, abandonan nuestro barco (urgencias, mutas, medicina privada..) o intentan navegar  en aguas desconocidas pero no más procelosas de la otra “AP”, que también existe, pero en el extranjero.

Sin embargo, todos sabemos que el objetivo de establecer una estructura con la conseguir el máximo de salud para la población con los mínimos riesgos y molestias tiene muchas caras más allá de la AP estatal, al modo español; si no otras, que pueden que, al mismo precio o un coste ligeramente superior, generar más satisfacción al ciudadano (libre elección, ausencia de listas de espera…) con parecidos o mejores resultados; la prueba han sido el comportamiento de los distintos sistemas sanitarios europeos en y tras esta epidemia de la COVID-19. 

Y digo estatal, al modo americano, pues tan público es una Mútua Asistencial como nuestro sistema de Centros  de Salud (CS), pues dan un servicio público al ciudadano, aunque el “gatekeeper” de aquellas sea más tolerante que el nuestro. Habrá que preguntarle al ciudadano que prefiere. ¿Qué significa para ellos la AP? ¿La ven necesaria o es un inconveniente para obtener una atención sanitaria de calidad?
O, tal vez, prescindimos del ciudadano, pues nosotros ya sabemos lo que le conviene.

Con frecuencia, como decía uno “sabe más de la religión el ateo que el propio practicante”, algo que hizo mi caso que en su día optara estar ubicado en una sociedad de AP distinta a la SEMFyC, pues no fui creyente de la RAP, aunque no un ateo recalcitrante, pues al estar inmerso en el sistema y haber conocido uno anterior adopté el sistema del médico de cabecera de antaño de “esperar y ver”, o del púgil de “a verlas venir”, pues todo es bienvenido en sanidad si mejora las condiciones del sanitario y resuelve las necesidades sanitarias del ciudadano.
Los postulados de la OMS del 78 se tomaron como axiomas de obligado cumplimiento, cuando en mi opinión no eran más que recomendaciones a aplicar en países con grandes déficits sanitarios (diagnóstico de salud, programas de salud…) pero no en países desarrollados donde sus ciudadanos son adultos en sus opciones y decisiones, y quieren, y pueden elegir lo que más les conviene para su salud. Y de ahí que lo suyo hubiera sido desarrollar un sistema sanitario arbitral (como muchos países europeos), un marco en el que el estado, al tiempo que defiende los derechos del ciudadano, les garantiza la libre elección de proveedor sanitario,  les responsabiliza a  de su salud sin estar sometidos al control estatal y político del momento. Pero esta sería otra reforma, la de abrir nuestro sistema monolítico a otros actores y otras formas de gestión.

Y es que viendo los logros, los números, los recursos disponibles, el gran responsable de nuestra situación tal vez  haya que buscarlo en otro lado, posiblemente en la demanda creciente (el ciudadano) y no tanto en la oferta sanitaria. 

Responsabilizar al ciudadano en el buen uso del sistema. Algo que, apelando a la educación del mismo y a la buena voluntad del ciudadano ya hemos visto durante estos casi 40 años que no basta; de ahí que se precise llegar a la responsabilidad apelando al coste personal, en forma de tickets moderadores, copagos… Sin embargo, en nuestro sistema eminentemente político esto es impopular y por tanto difícil de instaurar.

Por tanto, tal vez ya haya llegado la hora de que nos dejemos de idealismos y  seamos más prácticos, más eclécticos, abramos el sistema a otros proveedores de salud  y  sobre todo responsabilicemos al ciudadano de su salud y del buen uso de los recursos sanitarios. 

domingo, 8 de mayo de 2022

Ineficiencia asignativa y Atención Primaria

Ineficiencia asignativa y Atención Primaria 

Nuestra Atención Primaria (AP) está considerada hasta este momento como altamente resolutiva, sin embargo, no llega a solucionar todas las necesidades que nuestros pacientes nos piden respuesta y que tendrían que ser solucionados en nuestro nivel por multitud de factores que sería el tema de otro post. 

Este hecho se ha agravado con la crisis de la COVID-19 que se ha mostrado como una prueba de estrés de todo el sistema y que en mi opinión, éste no lo ha superado, más bien le ha puesto en evidencia; y concretamente en la AP, no la ha superado por factores que tienen que ver con la demanda (presión asistencial) y con la oferta (recursos sanitarios) y con su anómala función de portero del sistema sanitario y de secretaria de atención especializada. 
De ahí que los especialistas (o muchos de ellos), que clásicamente controlan su demanda, a costa de la AP, creando con ello lista de espera, no han sufrido esta crisis en sus carnes, antes al contrario, ha sido un descanso en su quehacer diario (como cierta parte de la administración); sin embargo, el primer nivel en donde la demanda desbocada fruto de unas necesidades sentidas por la población debido a la ineficacia de otros niveles por ser inaccesibles, por  una la burocracia aumentada innecesariamente por la mala gestión de nuestra administración y que recae en nuestro nivel y cambios en el acceso al sistema, como es el contacto telefónico, ha creado una situación difícil de arreglar. 

Y no tiene arreglo si no se solucionan los problemas surgidos y mantenidos en otros niveles que acostumbrados a la nueva situación se encuentran cómodos;  al tiempo que no  se hace nada por corresponsabilizar a la población  del buen uso del sistema sanitario. 

Y es que tanto una cosa como la otra tienen difícil arreglo; en un caso por que los actores especialistas no ganan nada aumentando la productividad (el sueldo es el mismo) y en el segundo, nuestro sistema público profundamente político se ha concebido para dar respuesta a todo y gratis en el momento que se quiera sin ninguna responsabilidad por parte del paciente (no hay tickets moderadores o copagos de ningún tipo...). 

El problema que yo veo es que nos quedemos en la reivindicación fácil cuando los “árboles no nos dejan ver el bosque” de la solución, como parece que así se manifiestan tras los análisis de la situación los sindicatos y las sociedades científicas, y se difunde  la idea de que todo se soluciona con aumentar el número de médicos. ¿Más médicos en AP y para hacer qué?

Médicos para solucionar problemas estructurales que no dependen de ellos, para dar salida a cuellos de botella generados en otros niveles y unos pacientes ningún control. ¿Cuánto gasto farmacéutico, contactos con el sistema de AP, genera una lista de espera de un año para la asistencia de una coxoartrosis avanzada que precisa recambio articular por el traumatólogo?. Por ejemplo, me comentaba un compañero que se encuentra en esta situación.  Esto no se  soluciona con más MAP si no actuando sobre el servicio de traumatología. 

Análisis de la situación de la Atención Primaria en España - Proyecto Venturi, Avance No11.
New Medical Economics. 32-40


jueves, 30 de diciembre de 2021

La libre elección de asistencia sanitaria y la Atención Primaria

La libre elección de asistencia sanitaria y la Atención Primaria 

Hace unos días leí un post de un compañero en su blog “Salud, dinero y atención primaria “ en el que relacionaba la baja inversión en AP según Comunidades Autónomas (CCAA) con el porcentaje creciente de asistencia privada en las mismas. Entiende el compañero que la baja dotación económica de  la AP sería la causa de este aumento de cobertura privada de sus ciudadanos. Y es probable que algo de esto haya, como también que el paciente que  puede (según economía familiar) quiera elegir otras formas de atención, o que dentreo el mismo sistema público existan aquellos que tenga la ventaja de poder elegir entre una provisión pública o privada, como es el caso de los funcionarios estatales.

Personalmente una de las  elecciones vitales de las que en la actualidad más me arrepiento es no haber optado por MUFACE en vez de cotizar a la Seguridad Social  cuando hace más de 30 años se nos dio a elegir a los Médicos Titulares, como funcionarios de carrera estatales, entre uno u otro, pues entonces cotizábamos a ambos organismos.
En su momento no pensé en ello, era joven, pero los compañeros que optaron por MUFACE, han podido optar a jubilarse a los 60 años y  poder escoger entre tener una asistencia sanitaria pública o privada. Dicho de otra manera, a poder elegir. Algo que no se nos permite al resto de los españoles que no somos funcionarios estatales, militares (ISFAS) o Jueces (MUGEJU), o que no somos económicamente pudientes para tener una póliza sanitaria asistencial complementaria.

La primera ventaja la de la jubilación, es una opción, que en mi caso no me influyó, pues la medicina es parte de mi vida y espero que el cuerpo aguante hasta que, como le ocurrió a un compañero, venga una auxiliar administrativo y le diga a uno que "según gerencia ya no trabaja en esta empresa”; pero sí ha sido una válvula de escape durante esta pandemia para algunos médicos compañeros que han sufrido condiciones laborales difíciles de soportar.

Sin embargo, vamos por la segunda diferencia,  la libre elección de tipo de asistencia sanitaria, algo que en este país que no tolera la diferencia está mal visto; pero que aún creyendo que la AP en nuestro país es buena pero mejorable, te das cuenta de la ventaja de tener alternativas cuando de verdad tienes que utilizar obligatoriamente el sistema sanitario y este no funciona.
 Lo percibo en mis pacientes, desde mi consulta de médico de Atención Primaria (AP), delante de mi futuro próximo  y sobre todo como responsable y cuidador de unos padres con más de 90 años (ambos funcionarios jubilados) que se enfrentan a  un sistema de provisión pública cada vez más rígido, difícil, que en la actualidad se ha vuelto impermeable y con cada vez más “cocodrilos en la puerta”, incluso en la AP.
Es por esto, dentro del porcentaje de la cobertura privada del que se habla el post, como si fuera un porcentaje global, existe aquel propiamente relativo a la libertad que tiene ciudadano en sufragarse en una asistencia paralela si quiere y puede  y aquel otro de  libre elección de los funcionarios estatales (cada vez menos), de ahí la anécdota personal. Su desglose es importante. 

Sin embargo, al margen de esto, que es significativo en aquellos conocedores del sistema, pues la mayoría de los funcionarios eligen una provisión privada, el razonamiento que hace el compañero podría ser inverso; pues los presupuestos sanitarios de determinadas CCAA se calcularon en el momento de las transferencias sobre los históricos per cápita no teniendo en cuenta que parte de la población en estas CCAA no utilizaba ya entonces la asistencia pública (ej Baleares), lo que fue, y creo sigue siendo, un agravio comparativo con el resto. 

Y es que porcentaje  de la población que tiene una asistencia privada en Baleares siempre ha sido alto, como el de Cataluña, pero desconozco el histórico de Madrid, que se toma como ejemplo. Es decir no es que la diferencia de gasto público en AP condicione la asistencia privada – que también-, si no al revés. El crecimiento económico, el mayor poder adquisitivo de sus habitantes tiempos ha, y en la actualidad, ha condicionado al final el dinero público invertido en la provisión sanitaria pública.

Y es que el dilema público/privado  en España, como comenta nuestro compañero en su blog, es falso, en general y sobre todo en el resto de Europa, pues la inmensa mayoría de países la financiación (pública) está separada de  la provisión (habitualmente privada, aseguradoras, mutuas asistenciales,…), incluso en aquellos Sistemas Nacionales de Salud con AP planificada (UK, por ejemplo), teóricamente parecidos al nuestro, en los que la asistencia sanitaria primaria la proveen médicos independientes o asociados pero autónomos, no funcionarios o personal público, como en nuestro país, y en los que  el paciente puede elegir (el dinero público sigue al paciente, pago por “capitación”). En este sentido somos una rareza que proviene de épocas preconstitucionales. 

Es decir, hemos de mentalizarnos que al final en la libre elección de los funcionarios todo es asistencia pública, independientemente de quien la provea, sea público o privado.


martes, 16 de noviembre de 2021

La organización de la consulta de Atención Primaria en la actualidad


 La organización de la consulta de Atención Primaria en la actualidad

Uno de los hechos que más sorprenden a los médicos de familia (MF) españoles desde la Reforma de Atención Primaria (RAP) en España  es que habiendo solucionado los males que condicionaban un exceso de demanda asistencial en los antiguos ambulatorios y eran la causa de la  masificación de las consultas y del escaso tiempo por contacto médico, no hayan servido  para reducir la frecuentación de los pacientes en las consultas actuales. Parece como si hubiéramos hecho una regresión en el tiempo.

Inicialmente se achacó a la falta de recursos, al diferencial de recursos económicos entre países y sobre todo a la escasa inversión en AP, sin embargo, se aumentaron las plantillas y se informatizaron nuestras consultas a niveles que nunca hubiéramos pensado hace algunos años.

Y es que en diez años se  ha reducido la burocracia hasta niveles casi normales (de más de 50% a menos 15% aproximadamente) para una consulta habitual de un médico de familia y se han reducido los cupos, la lista de pacientes (de más de 2500 a alrededor 1700)  en más de mil cartillas individuales (TSI) por MF, sin embargo el MF sigue acusando estrés, agobio por la sobrecarga asistencia y como efecto indeseable se han creado unas lista de espera impropias de  nuestro nivel asistencial. ¿Es realmente el número de TSI el responsable de nuestra situación?

Personalmente creo que no. Entonces...

¿Cual es el motivo?: Pues son muchos los motivos como comentaré en la charla que daré en las IV Jornadas de la SEMERGEN –IB el  próximo jueves 18 de noviembre en Palma de Mallorca.

A vuela pluma, la primera idea que se me ocurre, ahora que se cumplen 30 años del informe Abril, es que al tiempo que se actuó sobre la oferta, aumentando los recursos, se debería haber hecho también algo sobre la demanda, sobre el paciente, creando algún sistema que le concienciara y responsabilizara del uso/abuso del sistema.
Un pequeño coste económico personal,
que al tiempo que ayudara a regularizar la hiperfrecuentación, tuviera como efecto secundario concienciar al nivel especializado de que utilizar a la AP como su secretaria personal tiene un coste directo sobre el paciente, que a buen seguro mostraría su disconformidad. Los sistemas de copago, reintegros, tickets moderadores, franquicias...tan habituales fuera de nuestras fronteras y justamente en los países en los que según el Euro health Consumer Index se dan las más altas cotas de satisfacción de sus ciudadanos, hubiera sido un elemento más con el que racionalizar la frecuentación de nuestros CS. 

La segunda, y no menos importante, es que tal vez el diseño de los CS, la organización de los mismos, un tiempo por consulta insuficiente, y una agendas prefijadas y en buena medida abiertas sin mecanismo de rebosadero de pacientes fuera de circuito ha sido un condicionante. Unos CS, que más facilitar la organización de nuestra consulta, son un impedimento a las mismas y que bloquea cualquier iniciativa de organizar la consulta propia…. 

La tercera, la propia situación del  MF en nuestro sistema, que con retribución por salario independiente de la carga laboral. El MF no tiene ningún incentivo para mantener una cierta longitudinalidad en la atención, pues adquiere su plaza en propiedad después de muchos años de ir dando tumbos por el sistema,  no tiene ninguna otra motivación para aumentar su lista de pacientes...;  ni ningún incentivo para aumentar su resolutividad...aunque la aumenta de motu propio a pesar de su  coste personal...

La cuarta, tiene que ver con la imposición, la centralización del sistema de salud en la atención especializada, la mesogestión gira alrededor de éstos, de modo que todo se organice para uso y disfrute de éstos, utilizando a la AP como su secretaria particular con la que justificar listas de espera intolerables, segundas visitas que se convierten en primeras y burocracia generada en dicho nivel que se transfiere a la AP sin justificación, entre otros…

Y, muchos factores más de los que hablaremos …

Nos vemos.

18/11/2021 – 17-17.45h  Gestión de la agenda. El control de la demanda asistencial.  Compartiendo experiencias en el control del paciente crónico desde la atención primaria en la Diabetes tipo 2. Herramienta Sophia

 IV JORNADAS AUTONÓMICAS y III JORNADAS DE RESIDENTES SEMERGEN-IB “MEDICINA DESPUÉS DE LA PANDEMIA”

https://healthpowerhouse.com/media/EHCI-2018/EHCI-2018-report.pdf

J. Simó Miñana, J. Gervás Camacho,M. Seguí Díaz, R. de Pablo González y J. Domínguez Velázquez. c. La atención primaria española, Cenicienta europea. Aten Primaria 2004;34(9):00-00

M. Seguí Díaz, L. Linares Pou, W. Blanco López, J. Ramos Aleixades, M. Torrent Quetglas.  Tiempos durante la visita médica en atención primaria. Aten Primaria. 33. Núm. 9 páginas 496-502 (Mayo 2004)

Segui Diaz M. Propuestas para mejorar la organización de la consulta. Cuadernos de Gestión 2002; 8 (3)

 Segui Diaz M, Besco Villegas E, Torrent Quetglas M, Diaz Femenia R. ¿Es posible mejorar los resultados metabólicos en el enfermo diabético tipo II mediante la intervención educativa de la enfermería?. CENTRO DE SALUD 2001; 9 (3): 170-174.

miércoles, 19 de mayo de 2021

Tiranía de las agendas 2 -réplica Ángel Ruiz Téllez


 Tiranía de las agendas 2,

Comentario de Ángel Ruiz Téllez

Hola Mateu y compañía, 

Es verdad que es mejor, para la motivación, la participación que la imposición. Esto es indiscutible.
Pero es verdad que con las kk-agendas actuales las diferencias de resultados entre profesionales no son explicables por las mismas agendas, ni por su rigidez. 

Lo que he hacer es gestionar los problemas (o Episodios de Atención) y no administrar citas. 

Las diferencias del 800% que vemos entre profesionales, en efectividad-coste, puerta con puerta, es decir, en el mismo centro, con el mismo software, con las mismas agendas, con los mismos jefes, no son achacables al azar.
Si he de gestionar problemas, y no administrar citas, elegiré cupos de más de 1700 pacientes, pues ello me asegura la reducción, precisamente de las citas, que con cupos de 800 son incontenibles.

Si he de gestionar problemas, seré implacable conmigo mismo en mi autoexigencia permanente de RESOLVER el problema de la consulta, es decir, de MATAR el problema en UNA VISITA, o en el menor de ellas, y no de abrazarme al habitual “controlar”, “atender”, “asistir”, “entretener”, fuente de una inmensidad de citas, por no cerrar ni un problema. 
Si he de gestionar problemas, seré obsesivo con el CONTROL DE SEGUNDAS (solo hay Citas PRIMERAS, las espontáneas, y el resto, que es el 80% del total de citas son SEGUNDAS), haciendo que NUNCA, NUNCA, el paciente salga DEL CENTRO SIN CITA (en el 100% de ese 80%), controlando yo, sin dejarle opción al paciente, el tiempo (citas ponderadas) y la cadencia.

En 3 meses me quedo en 20-25 visitas/día.

La diferencia entre los que GESTIONAN PROBLEMAS es que, anualmente, logran atender 7.000-9.000 Episodios/año de los 15.000 existentes por cupo medio y año, con 25 visitas de media, frente a los que alcanzan, con dificultad, los 2.500 Episodios/año, con 50 citas al día y el doble de costo. Pura INEQUIDAD e INEFICIENCIA. 

Y el paciente lo sabe o lo sufre, pues en un cupo las cosas se “cierran”, pudiendo entrar, constantemente nuevas NECESIDADES SANITARIAS EXISTENTES, previamente No atendidas, mientras que en el segundo, las cosas se “eternizan” y no cabe nada diferente a lo poco y lo mismo de siempre. El paciente de este segundo cupo es carne de “Atención Continuada”, Urgencias o seguros privados. 

Por eso afirmo que "No quiero que me impongan la agenda pero no quiero gestionarla", porque si alguien cree que UNA AGENDA te va a resolver los INCONVENIENTES DE GESTIONAR PROBLEMAS, es que o es un iluso o no conoce el oficio. 

Es verdad que nuestros Jefes y Directores, vistas sus declaraciones e iniciativas con relación a las agendas, no se alejan del estereotipo del mal profesional que comento, magnificando su incompetencia, por el principio de Peter, y que, de conocer el oficio, olvidarían el insistir sobre las VISITAS, que solo son unidades de consumo, para medir lo único que es razón y objeto de nuestro oficio, los PROBLEMAS, LOS EPISODIOS ANUALES, LAS NECESIDADES SANITARIAS EXISTENTES.

El problema es que entre tontos anda el juego, y en este, siempre gana el populismo. 

Los 6 primeros meses de la pandemia asustaron al respetable y la “NO-ENFERMEDAD” desapareció, y el profesional y la población comprendieron que el alejamiento de los centros, que las consultas telefónicas, eran un aliado útil, que marcaron las diferencias en el mundo entre los países con soporte tecnológico (redes de fibra, internet 3G, 4G..) y los que no. 

Sin embargo, pasado el susto, recuperada cierta confianza en la movilidad y relación (comenzamos a comprar, ir al cine, al teatro, comer en los bares…) comenzó a verse NO PERTINENTE, LA IMPOSICIÓN de la cita telefónica para todo, lo indicado y lo inadmisible. Y comenzó la casuística, y comenzaron las manifestaciones de vecinos reclamando citas presenciales, y comenzaron las redes sociales a airear casos desgraciados de mala praxis telefónica y ¿Qué pasó?, pues que, ante esas gravísimas señales de alarma, una importante masa de profesionales NO CAMBIÓ inmediatamente a la CONSULTA PRESENCIAL, recuperando esa normalidad que todo el mundo percibía en la calle. 

Y se impuso el resentimiento del “Si puedo entrar en un bar, ¿cómo es posible que NO pueda entrar en el centro de salud?”. “Ya me vas debiendo 20 citas presenciales, chaval, chavala”. 

Oh, peligro profesional. Amenaza erróneamente desestimada. 

Y como decía en el anterior comentario, el dueño del tablero del parchís, dijo, “¡Hasta aquí hemos llegado!, ¡Ábranse las “barreras de seguridad de dos fichas profesionales” del parchis. Ya se pueden saltar y comer!”, y el respetable aplaudió la faena, con el morlaco profesional sangrante y arrastrado por las mulillas.
En otras palabras. Si quiero GESTIONAR PROBLEMAS no me he de esconder tras una KK-agenda, como excusa de mi desinterés por ello. 
Y si seguimos sin reaccionar. La KK no será la agenda, será la profesión. 

Saludos y abrazos 

ART
Ángel Ruiz Téllez
Director 

+34 637 53 23 59
angelruiztellez@cymap.es
Twitter: @artcymap 

CYMAP SL 

(Concepto y Metodología en Atención Primaria)  Barcelona

jueves, 13 de mayo de 2021

La tiranía de las agendas


 La tiranía de las agendas

La semana que viene se hace el cambio de las agendas telefónicas instituidas a raíz de la epidemia de la COVID-19  a las comúnmente denominadas como “presenciales”, se cambian unas por otras y se añaden huecos para estar toda la mañana en este quehacer. Se rompe con la distribución  hasta hace algunos años normativa de 4 horas de consulta, y el resto para domicilios, sesiones clínicas, organizativas...todo con el fin de dar respuesta a una supuesta realidad; la del paciente quejoso que no puede acceder a su médico y que  demanda con insistencia la visita “cara a cara” en el Centro de Salud (CS). 

Se entiende que no existen domicilios, o de haberlos son residuales y por tanto se harán entre las 14-15 horas, entendiendo la administración sanitaria (AS) que con esta agenda impuesta y centralizada no existirán demoras que fagociten o resten tiempo a este tramo horario y que al final el galeno haga sus visitas domiciliares fuera del horario laboral.

La COVID-19 se ha llevado por delante muchas cosas, entre ellas  la autonomía de gestión de los CS y ha creado malos vicios a la AS, tal es el caso de inmiscuirse en la organización de los CS y obligar a utilizar agendas únicas. Este afán controlador se ha asentado y va a obligar a los médicos del primer nivel a reaccionar intentando sobrevivir, adaptarse a las mismas,  trapichear con el fin de adaptar la estética de estas a la realidad de la gestión de su propia demanda asistencial. 

Y es que es una pena, sobre todo para  los que creemos en las “agendas flexibles” (término acuñado por Ángel Ruiz Téllez) y en la gestión de la consulta como una manera de controlar la demanda asistencial y dar a cada uno según las necesidades sanitarias que precisa.

Y es  que desde hace algunos años tenemos que lidiar con la rigidez de unas agendas (número de visitas sobrepasado y tiempo por paciente dedicado insuficiente) y sobre todo por una AS que no respeta la gestión que hace el médico de AP de éstas, pues los huecos generados por el manejo eficaz de la demanda del médico de AP se utiliza a modo de rebosadero para aquellos pacientes de otros médicos que en ese momento o se encuentran ausentes (liberados sindicales, incapacitados, en vacaciones...) y que sistemáticamente no son sustituidos, o por aquellos pacientes que acuden por motivos supuestamente “no demorables” y exigen ser asistidos.

 Esta situación desmotiva al médico de AP en la organización de su consulta, en la gestión de las citas, promoviendo al final una demanda asistencial asilvestrada que retroalimenta  las listas de espera y es causa de ruptura en la hipotética longitudinalidad de la atención. Rompe el derecho del médico y del paciente a mantener el contacto en todo el proceso asistencial, cualidad ésta que sería el objetivo principal (prevención cuaternaria) de nuestra labor en la AP. 

La ruptura de la longitudinalidad, nos posiciona en un lugar de tránsito, en de ser solo un peldaño en el sistema sanitario, que nos lleva, sin quererlo, a la inhibición y a la insatisfacción tanto del médico como del paciente. Y es que se trata de un círculo difícil de romper. 

Seguí Díaz M. Propuestas prácticas para mejorar la organización de la consulta. Cuadernos de Gestión 2002;8:115-32.



La vista presencial vuelve. ¿Dónde queda la telemedicina?

El siguiente paso era la consulta por “video llamada”, más resolutiva en principio,  pues al margen de  lo transmitido por la voz se encuentra acompañada por la presencia visual del paciente…pero esto no se ha hecho.
Se han publicado todo tipo de artículos sobre cómo abordar la consulta por  este medio y sobre todo se ha planteado a la visita telemática como una situación posible  e incluso deseable para algunos pacientes.


La vista presencial vuelve. ¿Dónde queda  la telemedicina?. Es Diari MENORCA 14-05-2021: 33


ADA 2024; La tecnología no reduce las hipoglucemias en el paciente con diabetes tipo 1

  ADA 2024 La tecnología no reduce las hipoglucemias en el paciente con  diabetes tipo 1 Este blog inicialmente diabetológico ha ido cambian...