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martes, 6 de diciembre de 2022

Una religión llamada “Atención Primaria de Salud”


 Una religión llamada “Atención Primaria de Salud”

La Atención Primaria (AP) en nuestro país se convirtió en una religión de sustitución para muchos médicos al inicio de la Reforma de Atención Primaria (RAP) allá por los 80-90 del siglo pasado. Los postulados de la OMS en Alma Ata (antigua URRS, 1978), los principios sobre la Atención Primaria de Salud, se convirtieron en palabra revelada para muchos que esperaban ansiosamente un fundamento teórico con el que dar forma (reformar) a nuestro primer nivel asistencial proveniente del franquismo.

Se admitió sin rechistar como la única forma para dar al ciudadano una asistencia sanitaria de calidad al tiempo que lo defendiera de la atención hospitalaria (sobreintervención, sobretratamiento..), de la atención sanitaria fuera del sistema estatal (privada) y sobre todo repudiando toda la atención en el primer nivel previa a la RAP (Real Decreto 137/1984, de 11 de enero, sobre estructuras básicas de salud.). Podríamos decir que se creaba un sistema estatal socializante único y sin alternativa. 

Y es que se entendía, se entiende, que fuera de este sistema solo existe el caos de la medicina privada en la que la AP esta minusvalorada o es inexistente; por tanto, todo lo que se aproxime, o recuerde a aquella hay que combatirlo; y de ahí la inquina que existió (existe en la actualidad) contra las mutualidades de funcionarios (MUFACE, MUJEJU, ISFAS) en la que el mutualista tiene la alternativa a elegir entre un sistema de provisión público/privado o estatal. 

Sin embargo, lo que se prometía como el sistema con el cual íbamos a alcanzar “la salud para todos en el año 2000” (lema de la OMS entonces) nunca ha acabado de funcionar. Y aunque se mejorara la organización de los centros, los circuitos,  la prescripción farmacológica (se mecanizó), la incapacidad temporal (se mecanizó), la historia clínica compartida (telemática), el tiempo por consulta (los famosos 10  minutos), la participación de enfermería.. pasaron casi 40 años y el problema, siguen creyendo, es el mismo, y se resume en tres palabras: "falta de recursos".
Nunca han existido suficientes recursos para alcanzar el ideal cuando nunca hemos tenido tantos, tanto humanos (número de profesionales en AP) como materiales (CS y equipamientos). ¿Cuál es el problema, por tanto?

Sorprendentemente, observamos a su vez como los sumos sacerdotes de esta religión sanitaria de la RAP, o no la ejercieron nunca, o no la practican, o se jubilaron antes de tiempo o cuentan los días (como en la mili, o la prisión) que les quedan para la jubilación, lo que era y continua siendo sintomático. Sin embargo, siguen pontificando lo mismo, son teóricos de una idea (que aún creemos atractiva), pero a estas alturas sigue siendo una quimera, diría yo, que solo existe en algunas mentes. 

Pues la realidad es otra, va por otro lado. Y los acólitos, los seguidores convencidos de esta única alternativa, que impotentes aguantan, unos resignados (o no tanto) una realidad que les prometieron  ideal y no es tal, y otros que van cayendo en la apostasía y sin saber que hacer, abandonan nuestro barco (urgencias, mutas, medicina privada..) o intentan navegar  en aguas desconocidas pero no más procelosas de la otra “AP”, que también existe, pero en el extranjero.

Sin embargo, todos sabemos que el objetivo de establecer una estructura con la conseguir el máximo de salud para la población con los mínimos riesgos y molestias tiene muchas caras más allá de la AP estatal, al modo español; si no otras, que pueden que, al mismo precio o un coste ligeramente superior, generar más satisfacción al ciudadano (libre elección, ausencia de listas de espera…) con parecidos o mejores resultados; la prueba han sido el comportamiento de los distintos sistemas sanitarios europeos en y tras esta epidemia de la COVID-19. 

Y digo estatal, al modo americano, pues tan público es una Mútua Asistencial como nuestro sistema de Centros  de Salud (CS), pues dan un servicio público al ciudadano, aunque el “gatekeeper” de aquellas sea más tolerante que el nuestro. Habrá que preguntarle al ciudadano que prefiere. ¿Qué significa para ellos la AP? ¿La ven necesaria o es un inconveniente para obtener una atención sanitaria de calidad?
O, tal vez, prescindimos del ciudadano, pues nosotros ya sabemos lo que le conviene.

Con frecuencia, como decía uno “sabe más de la religión el ateo que el propio practicante”, algo que hizo mi caso que en su día optara estar ubicado en una sociedad de AP distinta a la SEMFyC, pues no fui creyente de la RAP, aunque no un ateo recalcitrante, pues al estar inmerso en el sistema y haber conocido uno anterior adopté el sistema del médico de cabecera de antaño de “esperar y ver”, o del púgil de “a verlas venir”, pues todo es bienvenido en sanidad si mejora las condiciones del sanitario y resuelve las necesidades sanitarias del ciudadano.
Los postulados de la OMS del 78 se tomaron como axiomas de obligado cumplimiento, cuando en mi opinión no eran más que recomendaciones a aplicar en países con grandes déficits sanitarios (diagnóstico de salud, programas de salud…) pero no en países desarrollados donde sus ciudadanos son adultos en sus opciones y decisiones, y quieren, y pueden elegir lo que más les conviene para su salud. Y de ahí que lo suyo hubiera sido desarrollar un sistema sanitario arbitral (como muchos países europeos), un marco en el que el estado, al tiempo que defiende los derechos del ciudadano, les garantiza la libre elección de proveedor sanitario,  les responsabiliza a  de su salud sin estar sometidos al control estatal y político del momento. Pero esta sería otra reforma, la de abrir nuestro sistema monolítico a otros actores y otras formas de gestión.

Y es que viendo los logros, los números, los recursos disponibles, el gran responsable de nuestra situación tal vez  haya que buscarlo en otro lado, posiblemente en la demanda creciente (el ciudadano) y no tanto en la oferta sanitaria. 

Responsabilizar al ciudadano en el buen uso del sistema. Algo que, apelando a la educación del mismo y a la buena voluntad del ciudadano ya hemos visto durante estos casi 40 años que no basta; de ahí que se precise llegar a la responsabilidad apelando al coste personal, en forma de tickets moderadores, copagos… Sin embargo, en nuestro sistema eminentemente político esto es impopular y por tanto difícil de instaurar.

Por tanto, tal vez ya haya llegado la hora de que nos dejemos de idealismos y  seamos más prácticos, más eclécticos, abramos el sistema a otros proveedores de salud  y  sobre todo responsabilicemos al ciudadano de su salud y del buen uso de los recursos sanitarios. 

sábado, 4 de junio de 2022

¿Director de Centro de Salud o Coordinador de un Equipo de Atención Primaria?


 ¿Director de Centro de Salud o Coordinador de un Equipo de Atención Primaria?

Nunca quise ser coordinador de un Centro de Salud (CS) pues nunca he sido forofo de este sistema. Soy una contradicción aparente, pues soy un fanático del médico de cabecera, del médico de la familia (no “de familia”), pero al tiempo no creo en la organización estatalizada del primer nivel. Creo en el médico independiente al servicio del sistema sanitario que puede asociarse o no con otros para mantener una atención de una determinada población y el estado solo como garante de este derecho (visión liberal).

Puede parecer una contradicción pero no lo es, el concepto de médico de cabecera independiente que depende de su población con cobro por capitación garantiza la longitudinalidad (tu sueldo depende a la misma) y una atención global, que choca con nuestro actual sistema socializado basado en la continuidad asistencial,  en compartimentar la atención en edades, la pediatría, patologías, terminales, crónicos, unidades diversas…

Para ello tenemos un sistema de grandes CS con una organización compleja que no deja margen al enfermo (que está sometido al mismo) y que exige tener responsables que hagan cumplir las directrices que se toman en niveles superiores. Como dijo uno, se copió la letra y la música, la ética y la estética de la reunión de la OMS en  Alma Ata (Kazajistán, antigua URRS) en 1978, la declaración sobre la Atención Primaria de Salud por un lado y los grandes centros tipo hospital-like al modo de los policlínicos soviéticos con gestión 100% pública, por otro. 

Con todo, hubo un tiempo que se intentó la “autonomía de gestión”, los contrato programas,  los coordinadores elegidos por el equipo y las decisiones consensuadas; pero era algo que se veía venir, duró poco;  de ahí que la semántica sea muy importante, lo que era un coordinador de un Equipo de Atención Primaria (EAP) en el que había una cierta autonomía de gestión a la situación actual, que se  ha transmutado en un director de un CS, correa de trasmisión de ordenes de niveles superiores y que sorprendentemente aún teniendo menor margen de maniobra (las decisiones vienen dadas) está cada vez más profesionalizado (más costes de transacción del sistema).

He empezado diciendo que nunca quise ser coordinador de un CS pero me presenté al cargo, junto con otro compañero hace años, mi solicitud iba junto con una memoria ad hoc. Lo hice  para evitar que se nombrara a un coordinador propuesto por la gerencia, persona que no aportó lógicamente ninguna memoria, pero que fue nombrado al final en el puesto. Y, aunque me sorprendiera a mi mismo, con el tiempo me percaté que no fue una mala decisión por el personaje en cuestión; eso sí, arbitraria.

Todo ello me lleva a concluir que somos esclavos de nuestro rígido sistema con cada vez menos margen de maniobra, y los directores de los CS como todos aquellos cargos administrativos intermedios, no son más que elementos para que esta gran maquinaria sanitaria siga, más mal que bien, funcionando.

¿Existe alternativa?, pues, tal vez, aunque en nuestro sistema actual exigiría cambios muy  dolorosos y políticamente inasumibles teniendo en cuenta que nuestro sistema es un 100% público y que se ha convencido a la población que fuera de éste solo existe la selva de la medicina privada, algo que solo pueden costearse unos pocos.

La nota es que los Sistemas Nacionales de Salud (SNS) según los ranking en general no son los sistemas sanitarios que generen mayor satisfacción ni que tengan mejores resultados en salud en el mundo desarrollado, aunque sí suelen ser en general más eficientes.  En realidad una cosa por la otra.

Que el paciente sea dueño de su salud y pueda elegir quien quiere que le atienda en el menor tiempo posible debería ser un derecho…

domingo, 8 de mayo de 2022

Ineficiencia asignativa y Atención Primaria

Ineficiencia asignativa y Atención Primaria 

Nuestra Atención Primaria (AP) está considerada hasta este momento como altamente resolutiva, sin embargo, no llega a solucionar todas las necesidades que nuestros pacientes nos piden respuesta y que tendrían que ser solucionados en nuestro nivel por multitud de factores que sería el tema de otro post. 

Este hecho se ha agravado con la crisis de la COVID-19 que se ha mostrado como una prueba de estrés de todo el sistema y que en mi opinión, éste no lo ha superado, más bien le ha puesto en evidencia; y concretamente en la AP, no la ha superado por factores que tienen que ver con la demanda (presión asistencial) y con la oferta (recursos sanitarios) y con su anómala función de portero del sistema sanitario y de secretaria de atención especializada. 
De ahí que los especialistas (o muchos de ellos), que clásicamente controlan su demanda, a costa de la AP, creando con ello lista de espera, no han sufrido esta crisis en sus carnes, antes al contrario, ha sido un descanso en su quehacer diario (como cierta parte de la administración); sin embargo, el primer nivel en donde la demanda desbocada fruto de unas necesidades sentidas por la población debido a la ineficacia de otros niveles por ser inaccesibles, por  una la burocracia aumentada innecesariamente por la mala gestión de nuestra administración y que recae en nuestro nivel y cambios en el acceso al sistema, como es el contacto telefónico, ha creado una situación difícil de arreglar. 

Y no tiene arreglo si no se solucionan los problemas surgidos y mantenidos en otros niveles que acostumbrados a la nueva situación se encuentran cómodos;  al tiempo que no  se hace nada por corresponsabilizar a la población  del buen uso del sistema sanitario. 

Y es que tanto una cosa como la otra tienen difícil arreglo; en un caso por que los actores especialistas no ganan nada aumentando la productividad (el sueldo es el mismo) y en el segundo, nuestro sistema público profundamente político se ha concebido para dar respuesta a todo y gratis en el momento que se quiera sin ninguna responsabilidad por parte del paciente (no hay tickets moderadores o copagos de ningún tipo...). 

El problema que yo veo es que nos quedemos en la reivindicación fácil cuando los “árboles no nos dejan ver el bosque” de la solución, como parece que así se manifiestan tras los análisis de la situación los sindicatos y las sociedades científicas, y se difunde  la idea de que todo se soluciona con aumentar el número de médicos. ¿Más médicos en AP y para hacer qué?

Médicos para solucionar problemas estructurales que no dependen de ellos, para dar salida a cuellos de botella generados en otros niveles y unos pacientes ningún control. ¿Cuánto gasto farmacéutico, contactos con el sistema de AP, genera una lista de espera de un año para la asistencia de una coxoartrosis avanzada que precisa recambio articular por el traumatólogo?. Por ejemplo, me comentaba un compañero que se encuentra en esta situación.  Esto no se  soluciona con más MAP si no actuando sobre el servicio de traumatología. 

Análisis de la situación de la Atención Primaria en España - Proyecto Venturi, Avance No11.
New Medical Economics. 32-40


miércoles, 16 de marzo de 2022

La ley de la oferta y la demanda y los médicos que emigran*

La ley de la oferta y la demanda y los médicos que emigran* 

Me comentó un médico de familia (MF) español que trabaja  en UK que habiendo aprobado los exámenes y haber conseguido una plaza en el sistema público español, utilizó esta situación para mejorar su situación laboral y económica allá en Inglaterra. Es decir, pudiéndose volver con plaza fija de por vida (nuestro sistema es funcionarial) prefirió quedarse en un Centro de Salud (CS) inglés, eso sí con una mejora en su situación laboral que negoció tras conseguir su plaza en España. Y es que lo de la plaza para toda la vida ya no sería un aliciente suficiente o el principal  para retener a nuestro médicos en España en un marco, como el actual de falta de profesionales no solo en nuestro país.

La ley de la “oferta y la demanda” impera en nuestro mundo globalizado y más en nuestra Europa sin fronteras. Sin fronteras y con sistemas sanitarios distintos. Unos sistemas sanitarios que producen más o menos satisfacción a sus ciudadanos y a sus profesionales sanitarios.

En este contexto sabemos (Euro Health Consumer Index -EHCI- 2018) que aquellos sistemas en los que la financiación está separada de la provisión en la que el pacientes puede elegir, aún con un copago, producen mayor satisfacción al poder elegir entre la oferta sanitaria del país (diferentes aseguradoras), sobre la accesibilidad,  las listas de espera, o acceder a ciertos especialistas.... Pero, esta sensación al parecer también se da en los médicos pues su retribución es mayor y la movilidad y promoción profesional suele ser más ágil. 

Desde la perspectiva de los ciudadanos  según el EHCI- 2018  Suiza sería la mejor valorada, al tiempo que  España se encontraría en el puesto diez y nueve por detrás de Portugal… Tal vez los sistemas Beveridge, los Sistemas Nacionales de Salud,  aún habiendo diferencia entre ellos, como el nuestro, o Inglaterra u otros más pequeños y manejables, como  Islandia, Dinamarca, Noruega...salen peor parados en opinión de la ciudadanía que aquellos tipo Bismark, de Seguros Sociales,  que con un estado garante pero en base a una asistencia por aseguradoras privadas.

Sea como fuere muchos de los médicos que son conocedores de estas diferencias acaban moviéndose, emigrando a lugares más atractivos económica y laboralmente. Sucede con los médicos ingleses que se van a Canadá o a Australia, al tiempo que los españoles nos vamos a aquel país, para que médicos del otro lado del charco, hispanoamericanos, acaben viniendo al nuestro. Un trasiego de médicos que en su caso nos beneficia a través de nuestra lengua común, el español, y a aquellos por su lengua común, el inglés.

Y traigo este tema, aunque sea conocido,  pues tímida pero recurrentemente la prensa general se hace eco de él. En este caso a partir de una noticia reportaje de la Vanguardia de hace unos días  que nos informa de que el año pasado se llegó al punto álgido de solicitudes, 4.130 certificados de idoneidad para 2.504 facultativos, para poder ejercer fuera de nuestras fronteras según fuentes del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), que es quien tramita y concede los certificados de idoneidad para estos trámites. 

Según esta noticia los países más atractivos de Europa y por los que se solicitan estos certificados son  Francia, el Reino Unido, Irlanda, Suiza y Alemania y las comunidades autónomas (CCAA) que más médicos lo solicitan serían Cataluña (28%) y Madrid (18%). Y si bien es cierto que es más frecuente entre los médicos hospitalarios (56%) existe un porcentaje no desdeñable que corresponde a nuestro nivel (12%).  Serán las condiciones laborales o económicas o que los nuevos profesionales tienen una visión distinta a la nuestra que haga que según dicha fuente  el 57% de los de los médicos residentes tendrían pensado abandonar el país e irse a trabajar al extranjero cuando acaben su período formativo (encuesta a 760 residentes en noviembre del 2021 por la  Asociación MIR España),  señalan.  Una situación que se agravará en los próximos años cuando nuestra generación (los del “baby boom”) nos jubilemos. 

*Publicado previamente en el blog de  SEMERGEN-IB

ANTONI LÓPEZ TOVAR. Crece la diáspora de médicos para ejercer en el extranjero. Francia, el Reino Unido o Irlanda, los principales destinos. La Vanguardia. 18/02/2022

https://healthpowerhouse.com/media/EHCI-2018/EHCI-2018-report.pdf


jueves, 30 de diciembre de 2021

La libre elección de asistencia sanitaria y la Atención Primaria

La libre elección de asistencia sanitaria y la Atención Primaria 

Hace unos días leí un post de un compañero en su blog “Salud, dinero y atención primaria “ en el que relacionaba la baja inversión en AP según Comunidades Autónomas (CCAA) con el porcentaje creciente de asistencia privada en las mismas. Entiende el compañero que la baja dotación económica de  la AP sería la causa de este aumento de cobertura privada de sus ciudadanos. Y es probable que algo de esto haya, como también que el paciente que  puede (según economía familiar) quiera elegir otras formas de atención, o que dentreo el mismo sistema público existan aquellos que tenga la ventaja de poder elegir entre una provisión pública o privada, como es el caso de los funcionarios estatales.

Personalmente una de las  elecciones vitales de las que en la actualidad más me arrepiento es no haber optado por MUFACE en vez de cotizar a la Seguridad Social  cuando hace más de 30 años se nos dio a elegir a los Médicos Titulares, como funcionarios de carrera estatales, entre uno u otro, pues entonces cotizábamos a ambos organismos.
En su momento no pensé en ello, era joven, pero los compañeros que optaron por MUFACE, han podido optar a jubilarse a los 60 años y  poder escoger entre tener una asistencia sanitaria pública o privada. Dicho de otra manera, a poder elegir. Algo que no se nos permite al resto de los españoles que no somos funcionarios estatales, militares (ISFAS) o Jueces (MUGEJU), o que no somos económicamente pudientes para tener una póliza sanitaria asistencial complementaria.

La primera ventaja la de la jubilación, es una opción, que en mi caso no me influyó, pues la medicina es parte de mi vida y espero que el cuerpo aguante hasta que, como le ocurrió a un compañero, venga una auxiliar administrativo y le diga a uno que "según gerencia ya no trabaja en esta empresa”; pero sí ha sido una válvula de escape durante esta pandemia para algunos médicos compañeros que han sufrido condiciones laborales difíciles de soportar.

Sin embargo, vamos por la segunda diferencia,  la libre elección de tipo de asistencia sanitaria, algo que en este país que no tolera la diferencia está mal visto; pero que aún creyendo que la AP en nuestro país es buena pero mejorable, te das cuenta de la ventaja de tener alternativas cuando de verdad tienes que utilizar obligatoriamente el sistema sanitario y este no funciona.
 Lo percibo en mis pacientes, desde mi consulta de médico de Atención Primaria (AP), delante de mi futuro próximo  y sobre todo como responsable y cuidador de unos padres con más de 90 años (ambos funcionarios jubilados) que se enfrentan a  un sistema de provisión pública cada vez más rígido, difícil, que en la actualidad se ha vuelto impermeable y con cada vez más “cocodrilos en la puerta”, incluso en la AP.
Es por esto, dentro del porcentaje de la cobertura privada del que se habla el post, como si fuera un porcentaje global, existe aquel propiamente relativo a la libertad que tiene ciudadano en sufragarse en una asistencia paralela si quiere y puede  y aquel otro de  libre elección de los funcionarios estatales (cada vez menos), de ahí la anécdota personal. Su desglose es importante. 

Sin embargo, al margen de esto, que es significativo en aquellos conocedores del sistema, pues la mayoría de los funcionarios eligen una provisión privada, el razonamiento que hace el compañero podría ser inverso; pues los presupuestos sanitarios de determinadas CCAA se calcularon en el momento de las transferencias sobre los históricos per cápita no teniendo en cuenta que parte de la población en estas CCAA no utilizaba ya entonces la asistencia pública (ej Baleares), lo que fue, y creo sigue siendo, un agravio comparativo con el resto. 

Y es que porcentaje  de la población que tiene una asistencia privada en Baleares siempre ha sido alto, como el de Cataluña, pero desconozco el histórico de Madrid, que se toma como ejemplo. Es decir no es que la diferencia de gasto público en AP condicione la asistencia privada – que también-, si no al revés. El crecimiento económico, el mayor poder adquisitivo de sus habitantes tiempos ha, y en la actualidad, ha condicionado al final el dinero público invertido en la provisión sanitaria pública.

Y es que el dilema público/privado  en España, como comenta nuestro compañero en su blog, es falso, en general y sobre todo en el resto de Europa, pues la inmensa mayoría de países la financiación (pública) está separada de  la provisión (habitualmente privada, aseguradoras, mutuas asistenciales,…), incluso en aquellos Sistemas Nacionales de Salud con AP planificada (UK, por ejemplo), teóricamente parecidos al nuestro, en los que la asistencia sanitaria primaria la proveen médicos independientes o asociados pero autónomos, no funcionarios o personal público, como en nuestro país, y en los que  el paciente puede elegir (el dinero público sigue al paciente, pago por “capitación”). En este sentido somos una rareza que proviene de épocas preconstitucionales. 

Es decir, hemos de mentalizarnos que al final en la libre elección de los funcionarios todo es asistencia pública, independientemente de quien la provea, sea público o privado.


martes, 16 de noviembre de 2021

La organización de la consulta de Atención Primaria en la actualidad


 La organización de la consulta de Atención Primaria en la actualidad

Uno de los hechos que más sorprenden a los médicos de familia (MF) españoles desde la Reforma de Atención Primaria (RAP) en España  es que habiendo solucionado los males que condicionaban un exceso de demanda asistencial en los antiguos ambulatorios y eran la causa de la  masificación de las consultas y del escaso tiempo por contacto médico, no hayan servido  para reducir la frecuentación de los pacientes en las consultas actuales. Parece como si hubiéramos hecho una regresión en el tiempo.

Inicialmente se achacó a la falta de recursos, al diferencial de recursos económicos entre países y sobre todo a la escasa inversión en AP, sin embargo, se aumentaron las plantillas y se informatizaron nuestras consultas a niveles que nunca hubiéramos pensado hace algunos años.

Y es que en diez años se  ha reducido la burocracia hasta niveles casi normales (de más de 50% a menos 15% aproximadamente) para una consulta habitual de un médico de familia y se han reducido los cupos, la lista de pacientes (de más de 2500 a alrededor 1700)  en más de mil cartillas individuales (TSI) por MF, sin embargo el MF sigue acusando estrés, agobio por la sobrecarga asistencia y como efecto indeseable se han creado unas lista de espera impropias de  nuestro nivel asistencial. ¿Es realmente el número de TSI el responsable de nuestra situación?

Personalmente creo que no. Entonces...

¿Cual es el motivo?: Pues son muchos los motivos como comentaré en la charla que daré en las IV Jornadas de la SEMERGEN –IB el  próximo jueves 18 de noviembre en Palma de Mallorca.

A vuela pluma, la primera idea que se me ocurre, ahora que se cumplen 30 años del informe Abril, es que al tiempo que se actuó sobre la oferta, aumentando los recursos, se debería haber hecho también algo sobre la demanda, sobre el paciente, creando algún sistema que le concienciara y responsabilizara del uso/abuso del sistema.
Un pequeño coste económico personal,
que al tiempo que ayudara a regularizar la hiperfrecuentación, tuviera como efecto secundario concienciar al nivel especializado de que utilizar a la AP como su secretaria personal tiene un coste directo sobre el paciente, que a buen seguro mostraría su disconformidad. Los sistemas de copago, reintegros, tickets moderadores, franquicias...tan habituales fuera de nuestras fronteras y justamente en los países en los que según el Euro health Consumer Index se dan las más altas cotas de satisfacción de sus ciudadanos, hubiera sido un elemento más con el que racionalizar la frecuentación de nuestros CS. 

La segunda, y no menos importante, es que tal vez el diseño de los CS, la organización de los mismos, un tiempo por consulta insuficiente, y una agendas prefijadas y en buena medida abiertas sin mecanismo de rebosadero de pacientes fuera de circuito ha sido un condicionante. Unos CS, que más facilitar la organización de nuestra consulta, son un impedimento a las mismas y que bloquea cualquier iniciativa de organizar la consulta propia…. 

La tercera, la propia situación del  MF en nuestro sistema, que con retribución por salario independiente de la carga laboral. El MF no tiene ningún incentivo para mantener una cierta longitudinalidad en la atención, pues adquiere su plaza en propiedad después de muchos años de ir dando tumbos por el sistema,  no tiene ninguna otra motivación para aumentar su lista de pacientes...;  ni ningún incentivo para aumentar su resolutividad...aunque la aumenta de motu propio a pesar de su  coste personal...

La cuarta, tiene que ver con la imposición, la centralización del sistema de salud en la atención especializada, la mesogestión gira alrededor de éstos, de modo que todo se organice para uso y disfrute de éstos, utilizando a la AP como su secretaria particular con la que justificar listas de espera intolerables, segundas visitas que se convierten en primeras y burocracia generada en dicho nivel que se transfiere a la AP sin justificación, entre otros…

Y, muchos factores más de los que hablaremos …

Nos vemos.

18/11/2021 – 17-17.45h  Gestión de la agenda. El control de la demanda asistencial.  Compartiendo experiencias en el control del paciente crónico desde la atención primaria en la Diabetes tipo 2. Herramienta Sophia

 IV JORNADAS AUTONÓMICAS y III JORNADAS DE RESIDENTES SEMERGEN-IB “MEDICINA DESPUÉS DE LA PANDEMIA”

https://healthpowerhouse.com/media/EHCI-2018/EHCI-2018-report.pdf

J. Simó Miñana, J. Gervás Camacho,M. Seguí Díaz, R. de Pablo González y J. Domínguez Velázquez. c. La atención primaria española, Cenicienta europea. Aten Primaria 2004;34(9):00-00

M. Seguí Díaz, L. Linares Pou, W. Blanco López, J. Ramos Aleixades, M. Torrent Quetglas.  Tiempos durante la visita médica en atención primaria. Aten Primaria. 33. Núm. 9 páginas 496-502 (Mayo 2004)

Segui Diaz M. Propuestas para mejorar la organización de la consulta. Cuadernos de Gestión 2002; 8 (3)

 Segui Diaz M, Besco Villegas E, Torrent Quetglas M, Diaz Femenia R. ¿Es posible mejorar los resultados metabólicos en el enfermo diabético tipo II mediante la intervención educativa de la enfermería?. CENTRO DE SALUD 2001; 9 (3): 170-174.

lunes, 18 de octubre de 2021

El especialista tutorizado

El especialista tutorizado

Los que somos tutores de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC) desde hace muchos años, sabemos lo que es tutorizar.
Tutorizar bajo  mi punto de vista, sería impartir conocimientos, habilidades;  y desde nuestra forma de trabajar y al modo de modelo a imitar, actitudes sobre lo que debería ser la buena praxis en esta especialidad. Sin embargo, la otra acepción, la de fiscalizar el comportamiento del médico residente en su labor diaria, también es de nuestro cometido, habida cuenta que con ello podemos ser conscientes de cómo se comportan en determinadas situaciones, darle nuestro consejo, que aprenda de sus errores y aciertos y con ello crecer como médico especialista en MFyC.
  Cuando el residente acaba su período de formación entendemos que ya está capacitado para atender a los pacientes en diversas situaciones; sean en la consulta médica de Atención Primaria (AP) de adultos y de niños, como en los diversos servicios de urgencias.

Sin embargo, el tema de este post no es este, aunque entronca de alguna  manera con el. 

El problema surge cuando el médico de familia ya formado  siente en su nuca el soplo  de la desconfianza de la Administración Sanitaria (AS) en forma de fiscalización de su actividad, algo que no ocurre en otros especialistas.
La fiscalización  a la hora de prescribir determinados medicamentos, de solicitar ciertas pruebas que solo pueden hacerse, según ésta, con el beneplácito del los especialistas, o de acceder a ciertos servicios. 

Esta desconfianza a primera vista pudiera considerarse como un desprecio a nuestra especialidad, al minusvalorarnos en nuestra competencia profesional; al decirnos con esta actitud que no estamos capacitados, no tenemos un criterio clínico suficiente para utilizar ciertos fármacos o para solicitar ciertas pruebas o acceder a algunos servicios.

Esta desconfianza, pues no es más que eso,  no está justificada pues se ha demostrado que cuando al final se nos ha permitido  utilizar estos fármacos fiscalizados o prohibidos o pruebas inaccesibles anteriormente, el uso que se hace mes mejor, más acorde a criterios clínicos y de eficiencia que los  mismos especialistas, que en muchos casos –mi experiencia personal- sin una tomografía axial computarizada –TAC- o una resonancia magnética –RMN- no saben ni como  iniciar el acto clínico.  Y que dicho sea de paso, es frecuente como resultado de esta fiscalización que el paciente sea remitido a estos servicios sin dicha prueba al estar vetada para el médico de  MFyC, aumentando la demora diagnóstica y la ineficiencia del sistema; algo que al final repercute en la salud de paciente.

Si bien es cierto que en el tema de los medicamentos, el tema más clásico, y básicamente por inspección de farmacia, tiene un trasfondo económico (especialidades recientemente comercializadas y  más caras) a corto plazo, tendría su explicación en cuanto a la ineficiencia de recetar medicamentos con  eficacias parecidas pero con coste inicial  mucho mayor; aunque vuelvo a repetir que no se prescriben en general en nuestro nivel y con carácter general fármacos sin que el médico de primer nivel (MAP) tenga un conocimiento claro de las indicaciones y efectos secundarios del mismo (de ahí la inercia terapéutica en general superior en AP que en los especialistas, por aquello del "primun non nocere").  Con todo, como sabemos, los efectos económicos son matizables cuando se analizan coste globales debidos a la utilización del Sistema Sanitario por efectos secundarios que los fármacos clásico o generan o no previenen.

El tema de las pruebas diagnósticas, sin embargo, que es el que motiva este post, es una guerra con victorias esporádicas, que en mi caso lleva 40 años y que no  acaba de finalizar, aunque lo conseguido hasta el momento no es baladí.
Pues  hay que reconocer un lento pero progresivo aumento de confianza del AS en el MAP, que inicialmente no podía ni solicitar ni ECG ni radiografías de tórax (los años 80) a la actualidad en la que pocas pruebas le están vetadas.  Un cambio de actitud de la AS que ha demostrado que los  MAP hasta el momento no hacen ni han hecho un mal uso de éstos (al menos yo no conozco experiencias), por lo que esta desconfianza estaba inicialmente injustificada.  

Con todo, al menos en nuestra área, existen pruebas de imagen como las RMN y las TAC (salvo craneal) que nos siguen estando prohibidas.
Para solucionar esta anomalía, en nuestro caso, y como colmo de la ineficiencia, o  esperpento en la fiscalización de la AS  sobre el MF, ha sido  la de crear una Unidades Hospitalarias que eufemísticamente de denominada “de Diagnóstico Rápido (DR)” que  realicen aquellas pruebas, básicamente de imagen (TAC, RMN) a las  que no puede acceder el médico del primer nivel, y que con ello se alcance un diagnóstico rápido ¿?.  De permitirnos solicitarlas esta unidad no tendría ninguna razón de ser…

En fin, se sigue la máxima de cuantas más pegas pongas menos se demandarán.


miércoles, 15 de septiembre de 2021

¿Porqué algunos MIR de familia renuncian a su plaza?


 ¿Porqué algunos MIR de familia renuncian a su plaza?*

En alguna ocasión hemos comentado como nuestra especialidad no es especialmente atractiva y que  en muchas ocasiones es escogida como la última opción; de modo que no nos fuera extraño que en la última elección de plazas se percibiera una caída de un 50% en las preferencias en la residencia de MFyC en los 2800 primeros médicos especialistas, como comentamos en un post anterior.

Y no es un tema actual, viene de lejos, que la especialidad de MFyC quede como una especialidad elegida por defecto, delante la falta de opciones.
Este hecho da cuenta que se produzcan renuncias en médicos que han optado por la MFyC una vez obtenida su plaza;  desistan de ella para volver a presentarse en una nueva edición del MIR para ver si pudieran tener más suerte.

En mi caso como tutor, tras 15 residentes de la especialidad, solo me ha ocurrido en una ocasión, y en ese caso el médico tenía una opción previa bien definida, se arriesgó, se esforzó volvió a presentarse  y actualmente es especialista en lo que realmente quería.
Sin embargo, el problema es que leemos que esta situación es cada vez más frecuente. Y preocupa.

Así, según recoge la revista médica “im médico”, aún siendo un fenómeno general existe una cierta variabilidad entre las provincias, yendo del 5,75% de  Cataluña  o del 4,4 % de la Castilla-La Mancha a un 25% de Segovia, o 21,43% de Zamora, aunque globalmente sean un  2,41% de  los nuevos MIRs que renuncian a su plaza. ¿es mucho o poco?. No se, al menos es sintomático.
Que la Atención Primaria no sea atractiva para los nuevos médicos no es raro viendo su funcionamiento, la sobrecarga asistencial de los médicos MFyC en sus centros de salud (CS), la consideración a nivel social y sobre todo el lugar en que han posicionado a los MFyC en el sistema sanitario (SNS).

Sin embargo, al margen de problemas estructurales del SNS, que pueden condicionar la elección, y que deberían solucionarse,  la estructura formativa no fomenta que existan elementos de la especialidad que permita con conocimiento de causa hacerse una idea de la misma, o que en caso se formarse en nuestra especialidad que no fuera finalista, que se pudiera promocionar, dar el salto a otra especialidad desde la mima, si se quisiera.

Y lo digo pues nuestro sistema de especialidades, especialmente corporativo, no permite una troncalidad en donde la MFyC pudiera ser la puerta de entrada a la formación de todas ellas, al menos de todas la médicas, una vez alcanzado un nivel formativo mínimo, como en otros países. Algo que prestigiaría a la MFyC, su importancia, visibilidad, conocimiento y permitiría a los mismos especialistas del primer nivel acceder a otras especialidades.

02/09/2021-La avalancha de renuncias MIR que preocupa al Sistema Nacional de Salud

18-08-2021-MIR 2021: Medicina de Familia lidera la recirculación entre especialidades

*Post publicado previamente en el blog de la SEMERGEN-IB

sábado, 14 de agosto de 2021

Los interinos de Atención Primaria delante el “Icetazo”


 Los interinos de Atención Primaria delante el “Icetazo”

En la vida no se puede tener contento a todo el mundo. Cuando se toma una decisión que puede mejorar la situación de alguien, al tiempo, sin preverlo, o previéndolo, se puede empeora la del resto.

Facilitar la entrada en la administración pública a los interinos de más de 10 años podría parecer de justicia pero no es más que el final de un comportamiento anómalo e interesado de la administración, al tiempo que rompe con el principio de igualdad de oportunidad en el acceso  por propios méritos de los médicos en la administración, en nuestro caso, sanitaria española.

Personalmente, si el “Icetazo” se hubiera dado en el 1981 (última oposición a nivel nacional del Cuerpo Nacional de Médicos Titulares), este servidor se estaría dedicando a otro menester, y tal vez mi puesto de trabajo no estuviera en la Atención Primaria (AP).  Entré opositando en turno libre; nunca había trabajado para la administración;  y lo hice en detrimento, o gracias a,  que  muchos interinos no aprobaron el examen de ingreso en turno restringido que para éstos se hacía en aquel entonces . Aún era el tiempo que se convocaban todas las plazas disponibles que habían sido ofertadas previamente  a  los médicos con plaza en concurso de traslado. Unas garantías que, sorprendentemente, en  la actualidad, con una democracia consolidada,  no se cumplen.

La medida por la que el  Ministerio de Función Pública  pretende “regularizar” la situación de temporalidad de los funcionarios (veremos si se lleva a cabo) no es sino un enorme parche con intereses políticos que esconde un mal funcionamiento de la administración mantenido e incrementado por los mismos intereses de ésta. Y es que puede sorprender, pero leemos, que la contratación temporal en el sector público es del 30%, un porcentaje que supera en casi diez puntos a la empresa privada. ¿Es esto lógico?

Y es que estas medidas políticas esconden grandes injusticias  previas mantenidas y otras que se están creando a partir de ahora.  Que la administración intente solucionar de un plumazo un problema que ella misma ha fabricado de este modo, es útil para el político pues crea una población agradecida cara a futuras elecciones, pero esconde la culpa arrastrada de no realizar oposiciones periódicas ofertando todas las plazas libres disponibles y  de mantener anómalamente  plazas dentro de la administración  en situación de provisionalidad ille tempore .

Y es las plazas de los interinos son un instrumento muy interesante para la administración que utiliza como quiere y para sus propios fines; ya lo vimos y comentamos en un post,  en la última oposición de médicos de familia (MFyC) en Islas Balears. 

La utilización de las plazas de los interinos para la  compra de voluntades no solo tiene que ver con esta última iniciativa macro a nivel estatal, si no como hemos comentado en otras ocasiones, a nivel micro para dar y mantener personal afín a la administración sanitaria (coordinadores de Centros de Salud...), que a partir de ahora tendrán un incentivo suplementario para ser sumisos a los dictados de la autoridad a fin de conseguir una plaza en propiedad.

Y aunque estamos de acuerdo que la “temporalidad eterna” no es posible en el sector privado,  no nos olvidemos que no hablamos de personal de una empresa privada si no de funcionarios, o cuasi funcionarios (estatutarios), que ganan una plaza de por vida.

Por contra los médicos jóvenes tendrán menos oportunidades de acceder a la empresa sanitaria y se les desincentiva a estudiar a opositar para alcanzar este fin. Lo mejor será “arrimarse al ascua que más calienta”, que seguro les dará mejores resultados.

La desaparición de las oposiciones y el hecho dar la plaza a dedo según la voluntad del político es el siguiente paso en este despropósito.

Urge por tanto, y lo digo una vez más,  clarificar a nivel general este tema,  es preciso garantizar de por ley que los concursos  y  oposiciones sean  anuales o bineales;  que oferten todas las plazas libres que  la administración disponga que hayan sido ofrecido directamente y a resultas en concurso de traslado previo. Todo lo demás son compadreos de amigotes,  injusticias y cambalaches políticos.


sábado, 10 de julio de 2021

Las guardias hospitalarias de 24 horas, una amenaza para la formación del médico residente de medicina familiar y comunitaria


 Las guardias hospitalarias de 24 horas, una amenaza para la formación del médico residente de medicina familiar y comunitaria 

Llevo más 25 años tutorizando residentes de medicina familiar y comunitaria (MFyC). En total voy por el 15º residente lo que me da una cierta experiencia y sobre todo perspectiva de lo que vamos a hablar.

La formación del residente en MFyC en España se realiza principalmente en el Hospital, luego en los Servicios de Urgencias (SU) hospitalarios, en el Centro de Salud (CS),  en consulta y en urgencias de AP (PAC), y creo no equivocarme que por este orden.  A primera vista al ser un especialista del primer nivel (AP) la importancia que  debería tener la AP en la formación debería ser superior al resto, de ahí que este orden debería estar invertido, sin embargo, no es así y no se ha hecho nada por solucionarlo.

El hospital y sobre todo de los servicios de urgencias hospitalarios influyen de manera determinante en el resto actores formativos, de tal modo que toda la organización formativa está al final en relación a las guardias hospitalarias, convirtiendo al residente en MFyC  personal laboral  indispensable de los SU  confiriéndole por ello el derecho a  la libranza del día posterior a la guardia. Este hecho, ajeno a la AP, condiciona al final de manera determinante la formación de este profesional.

Las guardias hospitalarias lo condicionan todo; el día anterior (hay que irse antes) y el posterior (se libra), se tiene que hacer un mínimo al mes  pero el máximo es muy variable, algo que al final deforma la esencia misma de la especialidad, de tal modo que al cabo de 4 años más parece que el residente de MFyC haya hecho la especialidad de “urgencias de hospital” que de la AP. Dicho sea de paso no acabo de entender la pretensión de crear una “especialidad de urgencias”, pues de facto ya existe y con personal formado al efecto, aunque con otro nombre.

Si pensamos que hacen de media 4 guardias hospitalarias al mes, esto significa que se producen al menos 3 días perdidos de libranza de guardia que traducido en un año supone algo más de un mes (34 días, alrededor de 6 semanas laborales) perdidos, un período superior a las vacaciones. 

Si pensamos, por ejemplo, en el tiempo ganado con el cambio de 3 a 4 años de formación,  la introducción de este derecho convirtieron al período de formación en solo de  3 ½ años, pues  el medio año añadido se han convertido en tiempo pos guardia; de ahí que sea de los que crean que el aumento de la especialización en un año, al margen de la discutible planificación sobre el tiempo añadido (que da para otro post), no haya aportado absolutamente nada.*

Y es que aunque crea que la experiencia en urgencias es fundamental, los horarios de 24 horas (o mayores de 12 horas)  ininterrumpidos, al margen de someter al residente en formación y a la población a su cargo a un riesgo aumentado de equivocación,  aumenta los gastos de personal, y produce una pérdida de tiempo de formación muy importante, como hemos comentado. 

Aún partiendo de la base que guardias médicas de 24 horas a nivel general no tienen ninguna lógica y someten un riesgo sanitario al paciente, este riesgo aumenta si el profesional es un médico en formación, pues acaba asumiendo responsabilidades que le ponen en serio riesgo de equivocación no solo por falta de habilidades y conocimientos si no por cansancio y sueño.
Y es que si bien el día de libranza tendría el sentido por el hecho trabajar 24 horas sin posibilidad de dormir, la realidad es que no es así, pues es difícil mantener un mínimo de competencia profesional sin dormir, lo que hace existan turnos para este menester  y que  nuestros médicos residentes; la mayoría de veces el residente con menos experiencia (por aquello de los méritos del escalafón), acabe quedando solo delante de la demanda nocturna en muchos hospitales mientras los demás duermen.

El cansancio, el sueño, la falta experiencia y el miedo a molestar por supuestas nimiedades a los tutores de urgencias y especialistas, puede conducir a decisiones equivocadas; o, lo que es más frecuente, dejar al paciente en observación hasta el día siguiente, cuando el resto de los médicos se despierten... ¿Es esto lógico?

Se trata de un mal funcionamiento consentido por todas la partes, sobre todo por los médicos del staff y también por los residentes, habida cuenta el incentivo económico y la libranza posguardia, pero no deja de ser en mi opinión una grave anomalía que influye en la formación. 

Urge legislar, por tanto, en contra de jornadas de guardia de más de 12 horas ininterrumpidas, creo que en general, pero sobre todo en los médicos residentes de MFyC, es fundamental;  pues suponen un riesgo para éste, para el  paciente y sobre todo sobre el tiempo de formación específica de AP que recibe el residente.

Turnos de 8-12 horas (como los de enfermería) al tiempo que más eficientes (se evita pagar la posguardia) evitan el cansancio, evitan la necesidad de dormir,...mejorando a la postre la seguridad del paciente.. y del médico...residente de MFyC.



* En mi opinión la formación en MFyC debería ser más corta (2 años como en muchos países), específica, evitando muchas estancias de florero en especialidades innecesarias y reforzando las fundamentales (medicina interna, pediatría, urgencias…) y como base troncal de otras especialidades médicas como medicina interna, pediatría de AP,...sin embargo, el corporativismos ancestral de nuestras especialidades médicas se opone...


viernes, 18 de junio de 2021

¿Debe ser la Eutanasia un cometido del médico del primer nivel?


 

¿Debe ser la Eutanasia un cometido del médico del primer nivel?

La reciente ley de Eutanasia aprobada esta llenando de inquietud a los médicos, sobre todo a los del primer nivel (AP). La aplicación de la misma se nos hace recaer  en los médicos de AP (MAP), aunque la Ley no  lo dice expresamente, como si de un programa de salud se tratase; para ello se imparten conferencias informativas, cursos, se buscan médicos referentes, se establecen circuitos...lo que a muchos no nos deja de sorprender. 

Y no nos deja de sorprender básicamente pues en sensu estricto no es una labor sanitaria, no se trata de poner en marcha un programa de salud, no debería ser competencia del médico del Sistema Nacional de Salud y menos del MAP al actuar directamente,  justamente sobre la esencia misma de su profesión que es la de curar si se puede o paliar el sufrimiento de los pacientes a su cargo,  pero, en principio, no (o ¿si?) en ayudarles a finalizar su vida. 

Y es que la eutanasia, tal como nos lo recuerda la ley, “significa etimológicamente «buena muerte» y se puede definir como el acto deliberado de dar fin a la vida de una persona, producido por voluntad expresa de la propia persona y con el objeto de evitar un sufrimiento, en cierto modo es un suicidio asistido.  Puntualizando eso sí que “fuera por causa de padecimiento grave, crónico e imposibilitante o enfermedad grave e incurable, causantes de un sufrimiento intolerable”.

En cualquier caso, acabar con la vida  de una persona de manera activa es parte de la Justicia, y dentro de ella se deberían encontrar las iniciativas con las que dar cumplimiento a esta norma, pero no dentro del SNS, cuyo cometido debería  ser otro distinto. 

Y máxime cuando se define a un médico responsable que si no dice expresamente lo contrario (objeción de conciencia, artículo 16*) acabaría siendo su propio MAP, un “facultativo que tiene a su cargo coordinar toda la información y la asistencia sanitaria del paciente, con el carácter de interlocutor principal del mismo en todo lo referente a su atención e información durante el proceso asistencial, y sin perjuicio de las obligaciones de otros profesionales que participan en las actuaciones asistenciales”.

En fin, habrá que pensar lo que se hace pues falta poco para la puesta en marcha.


* El rechazo o la negativa a realizar la citada prestación por razones de conciencia es una decisión individual del profesional sanitario directamente implicado en su realización, la cual deberá manifestarse anticipadamente y por escrito.

Ley Orgánica 3/2021, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia.

https://www.boe.es/eli/es/lo/2021/03/24/3

http://derechosanitario-rdl.blogspot.com/2021/06/entra-en-vigor-la-ley-de-eutanasia-y.html


jueves, 8 de octubre de 2020

El médico de Atención Primaria como secretario del especialista


 El médico de Atención Primaria como secretario del especialista

Una de las situaciones que más enervan a los médicos del primer nivel es el hecho de ser utilizados por otros profesionales especialistas para que hagan o repitan acriticamente aquello que ordenan.  

El paciente recibe la información por parte del especialista de que su médico de cabecera le repetirá tal medicación, le hará tal prueba o le interpretará tal análisis que aquel ha solicitado. En realidad, esta situación la lleva el paciente tan interiorizada que le sorprende que el médico del primer nivel (AP) le comente con buenas palabras que este no está obligado a hacer lo que el especialista ordena, que no es su secretario personal. 

Por regla general, el paciente lo entiende pero el médico, acaba haciendo lo que el especialista ha solicitado, para evitar inconvenientes a aquel, tipo desplazamientos, recitas... En ciertas ocasiones, sin embargo, se establece una acalorada discusión sobre los supuestos derechos que el paciente tiene sobre el médico de AP, de que este al ser un trabajador público se encuentra a su disposición…, y de que por ello debe dar curso a todas aquellos requerimientos de los especialistas ordenan (sean públicos o privados) y que por medio del paciente les hace llegar.  

Esto nos ocurre en recetas electrónicas que el especialista, dice no puede hacer (¿?); análisis que solicitan para que el médico del primer nivel interprete, volantes de traslados en ambulancia, y sobre todo recetas con medicación de dudosa eficacia, o contraproducentes para el paciente, o aquellas en las se sabe que a ciencia cierta que el médico del primer nivel mostrará su disconformidad y que vienen por tanto con el mensaje   ¡y sobre todo que no se lo cambien!.

Es difícil hacerle ver al paciente que el médico de AP es un profesional independiente, que no esta al servicio de los médicos especialistas (aunque la administración tácitamente con su silencio al que nos tiene acostumbrados lo apruebe)  y cada acto sanitario que realiza es de su exclusiva responsabilidad; de tal modo que lo que hace el especialista es trasferir su responsabilidad como médico a otro profesional, que puede o no estar de acuerdo con éste.

Todo ello no quita que el  médico de AP sea el agente del paciente, que tenga una visión más amplia, global, que haga un abordaje integral e integrado del mismo al tener información del marco psico/socio/laboral y familiar en el que se encuentra;  y que fruto de un proceso de continuidad asistencial sea parte de un engranaje dentro del proceso de salud del paciente que hace que un mismo proceso sea llevado por varios profesionales sanitarios. Sin embargo, las decisiones que un profesional toma son de su exclusiva competencia y no tienen por que ser asumidas por otros profesionales si aquellos no está de acuerdo.



Mi posición en este sentido es aristotélica, y me mantengo en una actitud expectante, analizando la situación, prescribiendo o realizando aquello que creo es razonable aún proveniente de fuera del sector público, aún entrando en agrias discusiones estériles. Actualmente no sufro de estas situaciones pero si tiempos atrás. 

Seguí Díaz M. Del médico de familia público a la medicina privada. Diari Menorca. 09-10-2020. 27  http://menorca.info/



jueves, 27 de agosto de 2020

Las sociedades de médicos de primaria



Las sociedades de médicos de primaria

La Atención Primaria (AP) en España se compone de una amalgama de profesionales que ejercen en distintos lugares. 
La Reforma de Atención Primaria (RAP) se fundamentó a efectos visibles en los conocidos como Centros de Salud (CS), y como figura representante de los mismos, los mal llamados (por su función) “médicos de familia” (MF) formados para la labor que han de realizar en los CS y en los servicios de urgencias; si bien es cierto que sus conocimientos generalistas puede adaptarlos a múltiples cometidos, como es el caso de la pediatría de Atención Primaria (AP), geriátricos... Sin embargo, aún siendo su título como especialistas en MF y comunitaria (y C) su función primordial es la de ejercer en como médicos generalistas de adultos en los CS españoles.
Con todo, las funciones del médico de AP (MAP) como  puerta de entrada del sistema sanitario no solo corresponde a los médicos con  un cupo de pacientes en los CS,  si no a aquellos que ejercen en los Puntos de Atención Continuada (PAC), en los Servicios de Urgencias Hospitalarios o no, en las Mútuas Asistenciales, las Mútuas de Accidentes de Trabajo, los Centros Privados, los Geriátricos ...aunque con cometidos distintos; con ello quiero decir que la formación generalista primariamente enfocada  los CS españoles (continuidad vs longitunalidad, separación por edades...) les permite a los MAP ser utilizados en otros escenarios.
El tema de las Sociedades de AP (SoAP) tiene que ver con esta situación que de facto no es homogénea de origen (aquellos previos a la RAP) ni de formación (médicos distintas procedencias, pediatras, otras especialidades) ni en funciones...

¿Por que no existe una única sociedad?

*Habiendo fracasado las tímidas iniciativas (en las que yo participé a título personal) por las  que el MAP fuera en realidad el MF,   al incluir a toda la población (niños), y en las que las SoC Generalistas -sin excepción- dieron la callada por respuesta,  la división por edades se ha consolidado en nuestra AP y con ello la creación de dos SoC, la  Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap),  y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) creada a partir de la la Asociación Española de Pediatría (AEP), que agrupan a un el tipo de profesionales específicos (pediatras) con los tramos de edad pediátricos (hasta los 14 años).  Entienden estos profesionales que funcionan como MF de un segmento de edad que cada vez es más dilatado con la equiescencia pasiva de los MF de adultos.
Este hecho diferencial con otros países sería la principal razón que impediría una SoC única de MAP.

*Yendo a la historia, la primera SoC de médicos de AP  fue la SEMER (SoC Española de Medicina Rural, primeros estatutos 1973), que paso a denominarse  SEMERGEN (SoC Rural y Generalista) a en el 1989, y que  a partir del 2006 manteniendo el mismo acrónimo, se denomina SoC Española de Médicos de AP, dando cuenta de la evolución y diferenciación  que ha sufrido el médico que trabaja en el primer nivel,  y con ello el carácter integrador de esta SoC.

*Las SoC Generalistas, sin embargo, se dividieron básicamente a partir de la creación de la Especialidad de MFyC  (1982) al formar un tipo de profesional específico para los CS españoles  que se diferenciaba de los anteriores profesionales (formación específica) que habían estado trabajando hasta entonces.  Esto creó  un cierto elitismo que se tradujo en una SoC de MFyC en principio excluyente (solo especialistas) que los diferenciaba de los profesionales anteriores que ejercían en la AP. Posteriormente, esta SoC ha sido más  reivindicativa a los efectos de méritos cara la provisión de plazas en el sistema público, y sobre todo, y fundamentalmente como una SoC garante del mantenimiento del sistema de AP creado a partir de  la RAP.

*Las distintas denominaciones en un escenario de cambios en la AP española dio lugar en el 1988 a una tercera SoC. La SoC  Española de Medicina General (SEMG) con el objetivo de reivindicar a aquellos médicos que ejercían  la MG. Con el tiempo ha pasado a denominarse SoC Española de MG y de familia.

Como se ve, cada SoC de médicos generalistas tiene su espacio entre los  los MAP que trabajan en nuestro país. La unión en una única SoC es realmente difícil, por no decir imposible, en la actual y rígida coyuntura de AP española.


Seguí Díaz M. ¿Quien representa al médico de los Centros de Salud?.  Es Diari MENORCA. 28-08-2020: 23  https://www.menorca.info/

Los médicos de AP tiene al menos cinco sociedades que las representan; tres de médicos generalistas, la SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria), la primera y más antigua, la SEMG (Sociedad Española de Medicina General y de Familia), escisión de esta última, y la SemFyC (a partir de la creación de la especialidad); pero, también existe desde hace años, dos de pediatras de AP, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap),  y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), pues todos estos profesionales médicos se encuentran en los Centros de Salud (CS), si bien es cierto que atendiendo a pacientes de edades distintas. De ahí que no haya una sola SocC que nos represente a todos.

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