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martes, 6 de diciembre de 2022

Una religión llamada “Atención Primaria de Salud”


 Una religión llamada “Atención Primaria de Salud”

La Atención Primaria (AP) en nuestro país se convirtió en una religión de sustitución para muchos médicos al inicio de la Reforma de Atención Primaria (RAP) allá por los 80-90 del siglo pasado. Los postulados de la OMS en Alma Ata (antigua URRS, 1978), los principios sobre la Atención Primaria de Salud, se convirtieron en palabra revelada para muchos que esperaban ansiosamente un fundamento teórico con el que dar forma (reformar) a nuestro primer nivel asistencial proveniente del franquismo.

Se admitió sin rechistar como la única forma para dar al ciudadano una asistencia sanitaria de calidad al tiempo que lo defendiera de la atención hospitalaria (sobreintervención, sobretratamiento..), de la atención sanitaria fuera del sistema estatal (privada) y sobre todo repudiando toda la atención en el primer nivel previa a la RAP (Real Decreto 137/1984, de 11 de enero, sobre estructuras básicas de salud.). Podríamos decir que se creaba un sistema estatal socializante único y sin alternativa. 

Y es que se entendía, se entiende, que fuera de este sistema solo existe el caos de la medicina privada en la que la AP esta minusvalorada o es inexistente; por tanto, todo lo que se aproxime, o recuerde a aquella hay que combatirlo; y de ahí la inquina que existió (existe en la actualidad) contra las mutualidades de funcionarios (MUFACE, MUJEJU, ISFAS) en la que el mutualista tiene la alternativa a elegir entre un sistema de provisión público/privado o estatal. 

Sin embargo, lo que se prometía como el sistema con el cual íbamos a alcanzar “la salud para todos en el año 2000” (lema de la OMS entonces) nunca ha acabado de funcionar. Y aunque se mejorara la organización de los centros, los circuitos,  la prescripción farmacológica (se mecanizó), la incapacidad temporal (se mecanizó), la historia clínica compartida (telemática), el tiempo por consulta (los famosos 10  minutos), la participación de enfermería.. pasaron casi 40 años y el problema, siguen creyendo, es el mismo, y se resume en tres palabras: "falta de recursos".
Nunca han existido suficientes recursos para alcanzar el ideal cuando nunca hemos tenido tantos, tanto humanos (número de profesionales en AP) como materiales (CS y equipamientos). ¿Cuál es el problema, por tanto?

Sorprendentemente, observamos a su vez como los sumos sacerdotes de esta religión sanitaria de la RAP, o no la ejercieron nunca, o no la practican, o se jubilaron antes de tiempo o cuentan los días (como en la mili, o la prisión) que les quedan para la jubilación, lo que era y continua siendo sintomático. Sin embargo, siguen pontificando lo mismo, son teóricos de una idea (que aún creemos atractiva), pero a estas alturas sigue siendo una quimera, diría yo, que solo existe en algunas mentes. 

Pues la realidad es otra, va por otro lado. Y los acólitos, los seguidores convencidos de esta única alternativa, que impotentes aguantan, unos resignados (o no tanto) una realidad que les prometieron  ideal y no es tal, y otros que van cayendo en la apostasía y sin saber que hacer, abandonan nuestro barco (urgencias, mutas, medicina privada..) o intentan navegar  en aguas desconocidas pero no más procelosas de la otra “AP”, que también existe, pero en el extranjero.

Sin embargo, todos sabemos que el objetivo de establecer una estructura con la conseguir el máximo de salud para la población con los mínimos riesgos y molestias tiene muchas caras más allá de la AP estatal, al modo español; si no otras, que pueden que, al mismo precio o un coste ligeramente superior, generar más satisfacción al ciudadano (libre elección, ausencia de listas de espera…) con parecidos o mejores resultados; la prueba han sido el comportamiento de los distintos sistemas sanitarios europeos en y tras esta epidemia de la COVID-19. 

Y digo estatal, al modo americano, pues tan público es una Mútua Asistencial como nuestro sistema de Centros  de Salud (CS), pues dan un servicio público al ciudadano, aunque el “gatekeeper” de aquellas sea más tolerante que el nuestro. Habrá que preguntarle al ciudadano que prefiere. ¿Qué significa para ellos la AP? ¿La ven necesaria o es un inconveniente para obtener una atención sanitaria de calidad?
O, tal vez, prescindimos del ciudadano, pues nosotros ya sabemos lo que le conviene.

Con frecuencia, como decía uno “sabe más de la religión el ateo que el propio practicante”, algo que hizo mi caso que en su día optara estar ubicado en una sociedad de AP distinta a la SEMFyC, pues no fui creyente de la RAP, aunque no un ateo recalcitrante, pues al estar inmerso en el sistema y haber conocido uno anterior adopté el sistema del médico de cabecera de antaño de “esperar y ver”, o del púgil de “a verlas venir”, pues todo es bienvenido en sanidad si mejora las condiciones del sanitario y resuelve las necesidades sanitarias del ciudadano.
Los postulados de la OMS del 78 se tomaron como axiomas de obligado cumplimiento, cuando en mi opinión no eran más que recomendaciones a aplicar en países con grandes déficits sanitarios (diagnóstico de salud, programas de salud…) pero no en países desarrollados donde sus ciudadanos son adultos en sus opciones y decisiones, y quieren, y pueden elegir lo que más les conviene para su salud. Y de ahí que lo suyo hubiera sido desarrollar un sistema sanitario arbitral (como muchos países europeos), un marco en el que el estado, al tiempo que defiende los derechos del ciudadano, les garantiza la libre elección de proveedor sanitario,  les responsabiliza a  de su salud sin estar sometidos al control estatal y político del momento. Pero esta sería otra reforma, la de abrir nuestro sistema monolítico a otros actores y otras formas de gestión.

Y es que viendo los logros, los números, los recursos disponibles, el gran responsable de nuestra situación tal vez  haya que buscarlo en otro lado, posiblemente en la demanda creciente (el ciudadano) y no tanto en la oferta sanitaria. 

Responsabilizar al ciudadano en el buen uso del sistema. Algo que, apelando a la educación del mismo y a la buena voluntad del ciudadano ya hemos visto durante estos casi 40 años que no basta; de ahí que se precise llegar a la responsabilidad apelando al coste personal, en forma de tickets moderadores, copagos… Sin embargo, en nuestro sistema eminentemente político esto es impopular y por tanto difícil de instaurar.

Por tanto, tal vez ya haya llegado la hora de que nos dejemos de idealismos y  seamos más prácticos, más eclécticos, abramos el sistema a otros proveedores de salud  y  sobre todo responsabilicemos al ciudadano de su salud y del buen uso de los recursos sanitarios. 

sábado, 4 de junio de 2022

¿Director de Centro de Salud o Coordinador de un Equipo de Atención Primaria?


 ¿Director de Centro de Salud o Coordinador de un Equipo de Atención Primaria?

Nunca quise ser coordinador de un Centro de Salud (CS) pues nunca he sido forofo de este sistema. Soy una contradicción aparente, pues soy un fanático del médico de cabecera, del médico de la familia (no “de familia”), pero al tiempo no creo en la organización estatalizada del primer nivel. Creo en el médico independiente al servicio del sistema sanitario que puede asociarse o no con otros para mantener una atención de una determinada población y el estado solo como garante de este derecho (visión liberal).

Puede parecer una contradicción pero no lo es, el concepto de médico de cabecera independiente que depende de su población con cobro por capitación garantiza la longitudinalidad (tu sueldo depende a la misma) y una atención global, que choca con nuestro actual sistema socializado basado en la continuidad asistencial,  en compartimentar la atención en edades, la pediatría, patologías, terminales, crónicos, unidades diversas…

Para ello tenemos un sistema de grandes CS con una organización compleja que no deja margen al enfermo (que está sometido al mismo) y que exige tener responsables que hagan cumplir las directrices que se toman en niveles superiores. Como dijo uno, se copió la letra y la música, la ética y la estética de la reunión de la OMS en  Alma Ata (Kazajistán, antigua URRS) en 1978, la declaración sobre la Atención Primaria de Salud por un lado y los grandes centros tipo hospital-like al modo de los policlínicos soviéticos con gestión 100% pública, por otro. 

Con todo, hubo un tiempo que se intentó la “autonomía de gestión”, los contrato programas,  los coordinadores elegidos por el equipo y las decisiones consensuadas; pero era algo que se veía venir, duró poco;  de ahí que la semántica sea muy importante, lo que era un coordinador de un Equipo de Atención Primaria (EAP) en el que había una cierta autonomía de gestión a la situación actual, que se  ha transmutado en un director de un CS, correa de trasmisión de ordenes de niveles superiores y que sorprendentemente aún teniendo menor margen de maniobra (las decisiones vienen dadas) está cada vez más profesionalizado (más costes de transacción del sistema).

He empezado diciendo que nunca quise ser coordinador de un CS pero me presenté al cargo, junto con otro compañero hace años, mi solicitud iba junto con una memoria ad hoc. Lo hice  para evitar que se nombrara a un coordinador propuesto por la gerencia, persona que no aportó lógicamente ninguna memoria, pero que fue nombrado al final en el puesto. Y, aunque me sorprendiera a mi mismo, con el tiempo me percaté que no fue una mala decisión por el personaje en cuestión; eso sí, arbitraria.

Todo ello me lleva a concluir que somos esclavos de nuestro rígido sistema con cada vez menos margen de maniobra, y los directores de los CS como todos aquellos cargos administrativos intermedios, no son más que elementos para que esta gran maquinaria sanitaria siga, más mal que bien, funcionando.

¿Existe alternativa?, pues, tal vez, aunque en nuestro sistema actual exigiría cambios muy  dolorosos y políticamente inasumibles teniendo en cuenta que nuestro sistema es un 100% público y que se ha convencido a la población que fuera de éste solo existe la selva de la medicina privada, algo que solo pueden costearse unos pocos.

La nota es que los Sistemas Nacionales de Salud (SNS) según los ranking en general no son los sistemas sanitarios que generen mayor satisfacción ni que tengan mejores resultados en salud en el mundo desarrollado, aunque sí suelen ser en general más eficientes.  En realidad una cosa por la otra.

Que el paciente sea dueño de su salud y pueda elegir quien quiere que le atienda en el menor tiempo posible debería ser un derecho…

domingo, 8 de mayo de 2022

Ineficiencia asignativa y Atención Primaria

Ineficiencia asignativa y Atención Primaria 

Nuestra Atención Primaria (AP) está considerada hasta este momento como altamente resolutiva, sin embargo, no llega a solucionar todas las necesidades que nuestros pacientes nos piden respuesta y que tendrían que ser solucionados en nuestro nivel por multitud de factores que sería el tema de otro post. 

Este hecho se ha agravado con la crisis de la COVID-19 que se ha mostrado como una prueba de estrés de todo el sistema y que en mi opinión, éste no lo ha superado, más bien le ha puesto en evidencia; y concretamente en la AP, no la ha superado por factores que tienen que ver con la demanda (presión asistencial) y con la oferta (recursos sanitarios) y con su anómala función de portero del sistema sanitario y de secretaria de atención especializada. 
De ahí que los especialistas (o muchos de ellos), que clásicamente controlan su demanda, a costa de la AP, creando con ello lista de espera, no han sufrido esta crisis en sus carnes, antes al contrario, ha sido un descanso en su quehacer diario (como cierta parte de la administración); sin embargo, el primer nivel en donde la demanda desbocada fruto de unas necesidades sentidas por la población debido a la ineficacia de otros niveles por ser inaccesibles, por  una la burocracia aumentada innecesariamente por la mala gestión de nuestra administración y que recae en nuestro nivel y cambios en el acceso al sistema, como es el contacto telefónico, ha creado una situación difícil de arreglar. 

Y no tiene arreglo si no se solucionan los problemas surgidos y mantenidos en otros niveles que acostumbrados a la nueva situación se encuentran cómodos;  al tiempo que no  se hace nada por corresponsabilizar a la población  del buen uso del sistema sanitario. 

Y es que tanto una cosa como la otra tienen difícil arreglo; en un caso por que los actores especialistas no ganan nada aumentando la productividad (el sueldo es el mismo) y en el segundo, nuestro sistema público profundamente político se ha concebido para dar respuesta a todo y gratis en el momento que se quiera sin ninguna responsabilidad por parte del paciente (no hay tickets moderadores o copagos de ningún tipo...). 

El problema que yo veo es que nos quedemos en la reivindicación fácil cuando los “árboles no nos dejan ver el bosque” de la solución, como parece que así se manifiestan tras los análisis de la situación los sindicatos y las sociedades científicas, y se difunde  la idea de que todo se soluciona con aumentar el número de médicos. ¿Más médicos en AP y para hacer qué?

Médicos para solucionar problemas estructurales que no dependen de ellos, para dar salida a cuellos de botella generados en otros niveles y unos pacientes ningún control. ¿Cuánto gasto farmacéutico, contactos con el sistema de AP, genera una lista de espera de un año para la asistencia de una coxoartrosis avanzada que precisa recambio articular por el traumatólogo?. Por ejemplo, me comentaba un compañero que se encuentra en esta situación.  Esto no se  soluciona con más MAP si no actuando sobre el servicio de traumatología. 

Análisis de la situación de la Atención Primaria en España - Proyecto Venturi, Avance No11.
New Medical Economics. 32-40


jueves, 30 de diciembre de 2021

La libre elección de asistencia sanitaria y la Atención Primaria

La libre elección de asistencia sanitaria y la Atención Primaria 

Hace unos días leí un post de un compañero en su blog “Salud, dinero y atención primaria “ en el que relacionaba la baja inversión en AP según Comunidades Autónomas (CCAA) con el porcentaje creciente de asistencia privada en las mismas. Entiende el compañero que la baja dotación económica de  la AP sería la causa de este aumento de cobertura privada de sus ciudadanos. Y es probable que algo de esto haya, como también que el paciente que  puede (según economía familiar) quiera elegir otras formas de atención, o que dentreo el mismo sistema público existan aquellos que tenga la ventaja de poder elegir entre una provisión pública o privada, como es el caso de los funcionarios estatales.

Personalmente una de las  elecciones vitales de las que en la actualidad más me arrepiento es no haber optado por MUFACE en vez de cotizar a la Seguridad Social  cuando hace más de 30 años se nos dio a elegir a los Médicos Titulares, como funcionarios de carrera estatales, entre uno u otro, pues entonces cotizábamos a ambos organismos.
En su momento no pensé en ello, era joven, pero los compañeros que optaron por MUFACE, han podido optar a jubilarse a los 60 años y  poder escoger entre tener una asistencia sanitaria pública o privada. Dicho de otra manera, a poder elegir. Algo que no se nos permite al resto de los españoles que no somos funcionarios estatales, militares (ISFAS) o Jueces (MUGEJU), o que no somos económicamente pudientes para tener una póliza sanitaria asistencial complementaria.

La primera ventaja la de la jubilación, es una opción, que en mi caso no me influyó, pues la medicina es parte de mi vida y espero que el cuerpo aguante hasta que, como le ocurrió a un compañero, venga una auxiliar administrativo y le diga a uno que "según gerencia ya no trabaja en esta empresa”; pero sí ha sido una válvula de escape durante esta pandemia para algunos médicos compañeros que han sufrido condiciones laborales difíciles de soportar.

Sin embargo, vamos por la segunda diferencia,  la libre elección de tipo de asistencia sanitaria, algo que en este país que no tolera la diferencia está mal visto; pero que aún creyendo que la AP en nuestro país es buena pero mejorable, te das cuenta de la ventaja de tener alternativas cuando de verdad tienes que utilizar obligatoriamente el sistema sanitario y este no funciona.
 Lo percibo en mis pacientes, desde mi consulta de médico de Atención Primaria (AP), delante de mi futuro próximo  y sobre todo como responsable y cuidador de unos padres con más de 90 años (ambos funcionarios jubilados) que se enfrentan a  un sistema de provisión pública cada vez más rígido, difícil, que en la actualidad se ha vuelto impermeable y con cada vez más “cocodrilos en la puerta”, incluso en la AP.
Es por esto, dentro del porcentaje de la cobertura privada del que se habla el post, como si fuera un porcentaje global, existe aquel propiamente relativo a la libertad que tiene ciudadano en sufragarse en una asistencia paralela si quiere y puede  y aquel otro de  libre elección de los funcionarios estatales (cada vez menos), de ahí la anécdota personal. Su desglose es importante. 

Sin embargo, al margen de esto, que es significativo en aquellos conocedores del sistema, pues la mayoría de los funcionarios eligen una provisión privada, el razonamiento que hace el compañero podría ser inverso; pues los presupuestos sanitarios de determinadas CCAA se calcularon en el momento de las transferencias sobre los históricos per cápita no teniendo en cuenta que parte de la población en estas CCAA no utilizaba ya entonces la asistencia pública (ej Baleares), lo que fue, y creo sigue siendo, un agravio comparativo con el resto. 

Y es que porcentaje  de la población que tiene una asistencia privada en Baleares siempre ha sido alto, como el de Cataluña, pero desconozco el histórico de Madrid, que se toma como ejemplo. Es decir no es que la diferencia de gasto público en AP condicione la asistencia privada – que también-, si no al revés. El crecimiento económico, el mayor poder adquisitivo de sus habitantes tiempos ha, y en la actualidad, ha condicionado al final el dinero público invertido en la provisión sanitaria pública.

Y es que el dilema público/privado  en España, como comenta nuestro compañero en su blog, es falso, en general y sobre todo en el resto de Europa, pues la inmensa mayoría de países la financiación (pública) está separada de  la provisión (habitualmente privada, aseguradoras, mutuas asistenciales,…), incluso en aquellos Sistemas Nacionales de Salud con AP planificada (UK, por ejemplo), teóricamente parecidos al nuestro, en los que la asistencia sanitaria primaria la proveen médicos independientes o asociados pero autónomos, no funcionarios o personal público, como en nuestro país, y en los que  el paciente puede elegir (el dinero público sigue al paciente, pago por “capitación”). En este sentido somos una rareza que proviene de épocas preconstitucionales. 

Es decir, hemos de mentalizarnos que al final en la libre elección de los funcionarios todo es asistencia pública, independientemente de quien la provea, sea público o privado.


lunes, 18 de octubre de 2021

El especialista tutorizado

El especialista tutorizado

Los que somos tutores de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC) desde hace muchos años, sabemos lo que es tutorizar.
Tutorizar bajo  mi punto de vista, sería impartir conocimientos, habilidades;  y desde nuestra forma de trabajar y al modo de modelo a imitar, actitudes sobre lo que debería ser la buena praxis en esta especialidad. Sin embargo, la otra acepción, la de fiscalizar el comportamiento del médico residente en su labor diaria, también es de nuestro cometido, habida cuenta que con ello podemos ser conscientes de cómo se comportan en determinadas situaciones, darle nuestro consejo, que aprenda de sus errores y aciertos y con ello crecer como médico especialista en MFyC.
  Cuando el residente acaba su período de formación entendemos que ya está capacitado para atender a los pacientes en diversas situaciones; sean en la consulta médica de Atención Primaria (AP) de adultos y de niños, como en los diversos servicios de urgencias.

Sin embargo, el tema de este post no es este, aunque entronca de alguna  manera con el. 

El problema surge cuando el médico de familia ya formado  siente en su nuca el soplo  de la desconfianza de la Administración Sanitaria (AS) en forma de fiscalización de su actividad, algo que no ocurre en otros especialistas.
La fiscalización  a la hora de prescribir determinados medicamentos, de solicitar ciertas pruebas que solo pueden hacerse, según ésta, con el beneplácito del los especialistas, o de acceder a ciertos servicios. 

Esta desconfianza a primera vista pudiera considerarse como un desprecio a nuestra especialidad, al minusvalorarnos en nuestra competencia profesional; al decirnos con esta actitud que no estamos capacitados, no tenemos un criterio clínico suficiente para utilizar ciertos fármacos o para solicitar ciertas pruebas o acceder a algunos servicios.

Esta desconfianza, pues no es más que eso,  no está justificada pues se ha demostrado que cuando al final se nos ha permitido  utilizar estos fármacos fiscalizados o prohibidos o pruebas inaccesibles anteriormente, el uso que se hace mes mejor, más acorde a criterios clínicos y de eficiencia que los  mismos especialistas, que en muchos casos –mi experiencia personal- sin una tomografía axial computarizada –TAC- o una resonancia magnética –RMN- no saben ni como  iniciar el acto clínico.  Y que dicho sea de paso, es frecuente como resultado de esta fiscalización que el paciente sea remitido a estos servicios sin dicha prueba al estar vetada para el médico de  MFyC, aumentando la demora diagnóstica y la ineficiencia del sistema; algo que al final repercute en la salud de paciente.

Si bien es cierto que en el tema de los medicamentos, el tema más clásico, y básicamente por inspección de farmacia, tiene un trasfondo económico (especialidades recientemente comercializadas y  más caras) a corto plazo, tendría su explicación en cuanto a la ineficiencia de recetar medicamentos con  eficacias parecidas pero con coste inicial  mucho mayor; aunque vuelvo a repetir que no se prescriben en general en nuestro nivel y con carácter general fármacos sin que el médico de primer nivel (MAP) tenga un conocimiento claro de las indicaciones y efectos secundarios del mismo (de ahí la inercia terapéutica en general superior en AP que en los especialistas, por aquello del "primun non nocere").  Con todo, como sabemos, los efectos económicos son matizables cuando se analizan coste globales debidos a la utilización del Sistema Sanitario por efectos secundarios que los fármacos clásico o generan o no previenen.

El tema de las pruebas diagnósticas, sin embargo, que es el que motiva este post, es una guerra con victorias esporádicas, que en mi caso lleva 40 años y que no  acaba de finalizar, aunque lo conseguido hasta el momento no es baladí.
Pues  hay que reconocer un lento pero progresivo aumento de confianza del AS en el MAP, que inicialmente no podía ni solicitar ni ECG ni radiografías de tórax (los años 80) a la actualidad en la que pocas pruebas le están vetadas.  Un cambio de actitud de la AS que ha demostrado que los  MAP hasta el momento no hacen ni han hecho un mal uso de éstos (al menos yo no conozco experiencias), por lo que esta desconfianza estaba inicialmente injustificada.  

Con todo, al menos en nuestra área, existen pruebas de imagen como las RMN y las TAC (salvo craneal) que nos siguen estando prohibidas.
Para solucionar esta anomalía, en nuestro caso, y como colmo de la ineficiencia, o  esperpento en la fiscalización de la AS  sobre el MF, ha sido  la de crear una Unidades Hospitalarias que eufemísticamente de denominada “de Diagnóstico Rápido (DR)” que  realicen aquellas pruebas, básicamente de imagen (TAC, RMN) a las  que no puede acceder el médico del primer nivel, y que con ello se alcance un diagnóstico rápido ¿?.  De permitirnos solicitarlas esta unidad no tendría ninguna razón de ser…

En fin, se sigue la máxima de cuantas más pegas pongas menos se demandarán.


jueves, 10 de junio de 2021

La reinvención de la visita domiciliar

La reinvención de la visita domiciliar

Nuestro país organiza su atención primaria (AP) en base a las llamadas Estructuras Básicas de Salud (EBS) y dentro de ellas como cabeza operativa los Centros de Salud (CS). Unos lugares en los que un grupo no homogéneo de profesionales intenta teóricamente dar solución a las necesidades de salud de la comunidad que tienen a su cargo. 

La realidad es que el paso del médico de cabecera (MC) a los CS traspasó responsabilidades de éste a otros profesionales al tiempo que se diluían y se compartían funciones. Los objetivos no eran del  médico de familia (MF) si no de todo el CS, de ahí que la figura del MC, aún bautizado inapropiadamente dada su función, de MF, se diluyera en la organización del CS. Atrás quedó el conocido como Equipo de Atención Primaria (EAP) que se reunía  en un clima asambleario  e intentaba autogestionarse, a no ser los CS más que células de una organización superior que es la que dicta lo que se hace y como se debe hacer.

En este marco, las agendas, que son la relación de actividades que la Administración Sanitaria obliga  hacer el médico de Atención Primaria (MAP) en su jornada laboral,  muestran como la atención domiciliar tiene poca importancia,  queda como una actividad en buena media al margen, a realizar cuando no queda más remedio. 

Aún así, es una situación consentida por ambas partes; por un lado, por la administración sanitaria, pues con ello evita responder a una necesidad, o realidad, que le resta gran cantidad de tiempo al MAP; y por otro  a éste, porque  históricamente no se ha encontrado cómodo yendo a las casas, saliendo de su situación de confort y consumiendo un tiempo extra que podría dedicar a su consulta.

Sea como fuere, y aunque pasó el tiempo de aconsejar el reposo domiciliar como parte fundamental de muchos tratamientos y como manera de controlar epidemias estacionales, que justificaba esta atención, ha aparecido una necesidad fruto de la demografía y del cambio sociocultural que obliga/rá a reinventar la visita domiciliar, con o sin el MAP. Una necesidad que, o no percibe la administración sanitaria, o espera actuar cuando no quede  más remedio.

Y es que la sociedad ha pasado de ser dependiente de la familia a ser dependiente de lo que pueda proveer el Estado, pues el individuo vive más tiempo y lo hace más solo y sin una red sociofamiliar efectiva que lo ampare. 

Esto que parece que es teórico, es algo que personalmente, tras más de 35 años ejerciendo con mi misma población, me he dado cuenta recientemente; y es cada vez más hay más individuos mayores, solos y exigentes de atención socio-sanitaria, un perfil con el que nos lo vamos a encontrar más frecuentemente y que va a poner en jaque a los servicios sociales y a la AP. 


La atención domiciliar, una nueva concepción

http://borinot-mseguid.blogspot.com/2021/06/la-atencion-domiciliar-una-nueva.html

Un cambio, no solo en el hecho de que la sociedad cada vez esté más envejecida, si no  porque la sociedad ha cambiado, ha desaparecido la familia, tal como la entendemos,  que era un importante “colchón” de cuidados en ciertas situaciones. Y es que cada vez hay más personas mayores y lo que es más grave que viven solas y sin red familiar, o social,  que las ampare. Este cambio hace que demanden de la administración aquello que muchas veces daba la familia y ahora los servicios sociales y los sanitarios intentan paliar sin conseguirlo; siendo un problema que se va agravando por momentos. 

Seguí Díaz M. La atención domiciliar, una nueva concepción. Es Diari MENORCA. 21-06-2021: 32
https://www.menorca.info/


miércoles, 19 de mayo de 2021

Tiranía de las agendas 2 -réplica Ángel Ruiz Téllez


 Tiranía de las agendas 2,

Comentario de Ángel Ruiz Téllez

Hola Mateu y compañía, 

Es verdad que es mejor, para la motivación, la participación que la imposición. Esto es indiscutible.
Pero es verdad que con las kk-agendas actuales las diferencias de resultados entre profesionales no son explicables por las mismas agendas, ni por su rigidez. 

Lo que he hacer es gestionar los problemas (o Episodios de Atención) y no administrar citas. 

Las diferencias del 800% que vemos entre profesionales, en efectividad-coste, puerta con puerta, es decir, en el mismo centro, con el mismo software, con las mismas agendas, con los mismos jefes, no son achacables al azar.
Si he de gestionar problemas, y no administrar citas, elegiré cupos de más de 1700 pacientes, pues ello me asegura la reducción, precisamente de las citas, que con cupos de 800 son incontenibles.

Si he de gestionar problemas, seré implacable conmigo mismo en mi autoexigencia permanente de RESOLVER el problema de la consulta, es decir, de MATAR el problema en UNA VISITA, o en el menor de ellas, y no de abrazarme al habitual “controlar”, “atender”, “asistir”, “entretener”, fuente de una inmensidad de citas, por no cerrar ni un problema. 
Si he de gestionar problemas, seré obsesivo con el CONTROL DE SEGUNDAS (solo hay Citas PRIMERAS, las espontáneas, y el resto, que es el 80% del total de citas son SEGUNDAS), haciendo que NUNCA, NUNCA, el paciente salga DEL CENTRO SIN CITA (en el 100% de ese 80%), controlando yo, sin dejarle opción al paciente, el tiempo (citas ponderadas) y la cadencia.

En 3 meses me quedo en 20-25 visitas/día.

La diferencia entre los que GESTIONAN PROBLEMAS es que, anualmente, logran atender 7.000-9.000 Episodios/año de los 15.000 existentes por cupo medio y año, con 25 visitas de media, frente a los que alcanzan, con dificultad, los 2.500 Episodios/año, con 50 citas al día y el doble de costo. Pura INEQUIDAD e INEFICIENCIA. 

Y el paciente lo sabe o lo sufre, pues en un cupo las cosas se “cierran”, pudiendo entrar, constantemente nuevas NECESIDADES SANITARIAS EXISTENTES, previamente No atendidas, mientras que en el segundo, las cosas se “eternizan” y no cabe nada diferente a lo poco y lo mismo de siempre. El paciente de este segundo cupo es carne de “Atención Continuada”, Urgencias o seguros privados. 

Por eso afirmo que "No quiero que me impongan la agenda pero no quiero gestionarla", porque si alguien cree que UNA AGENDA te va a resolver los INCONVENIENTES DE GESTIONAR PROBLEMAS, es que o es un iluso o no conoce el oficio. 

Es verdad que nuestros Jefes y Directores, vistas sus declaraciones e iniciativas con relación a las agendas, no se alejan del estereotipo del mal profesional que comento, magnificando su incompetencia, por el principio de Peter, y que, de conocer el oficio, olvidarían el insistir sobre las VISITAS, que solo son unidades de consumo, para medir lo único que es razón y objeto de nuestro oficio, los PROBLEMAS, LOS EPISODIOS ANUALES, LAS NECESIDADES SANITARIAS EXISTENTES.

El problema es que entre tontos anda el juego, y en este, siempre gana el populismo. 

Los 6 primeros meses de la pandemia asustaron al respetable y la “NO-ENFERMEDAD” desapareció, y el profesional y la población comprendieron que el alejamiento de los centros, que las consultas telefónicas, eran un aliado útil, que marcaron las diferencias en el mundo entre los países con soporte tecnológico (redes de fibra, internet 3G, 4G..) y los que no. 

Sin embargo, pasado el susto, recuperada cierta confianza en la movilidad y relación (comenzamos a comprar, ir al cine, al teatro, comer en los bares…) comenzó a verse NO PERTINENTE, LA IMPOSICIÓN de la cita telefónica para todo, lo indicado y lo inadmisible. Y comenzó la casuística, y comenzaron las manifestaciones de vecinos reclamando citas presenciales, y comenzaron las redes sociales a airear casos desgraciados de mala praxis telefónica y ¿Qué pasó?, pues que, ante esas gravísimas señales de alarma, una importante masa de profesionales NO CAMBIÓ inmediatamente a la CONSULTA PRESENCIAL, recuperando esa normalidad que todo el mundo percibía en la calle. 

Y se impuso el resentimiento del “Si puedo entrar en un bar, ¿cómo es posible que NO pueda entrar en el centro de salud?”. “Ya me vas debiendo 20 citas presenciales, chaval, chavala”. 

Oh, peligro profesional. Amenaza erróneamente desestimada. 

Y como decía en el anterior comentario, el dueño del tablero del parchís, dijo, “¡Hasta aquí hemos llegado!, ¡Ábranse las “barreras de seguridad de dos fichas profesionales” del parchis. Ya se pueden saltar y comer!”, y el respetable aplaudió la faena, con el morlaco profesional sangrante y arrastrado por las mulillas.
En otras palabras. Si quiero GESTIONAR PROBLEMAS no me he de esconder tras una KK-agenda, como excusa de mi desinterés por ello. 
Y si seguimos sin reaccionar. La KK no será la agenda, será la profesión. 

Saludos y abrazos 

ART
Ángel Ruiz Téllez
Director 

+34 637 53 23 59
angelruiztellez@cymap.es
Twitter: @artcymap 

CYMAP SL 

(Concepto y Metodología en Atención Primaria)  Barcelona

jueves, 13 de mayo de 2021

La tiranía de las agendas


 La tiranía de las agendas

La semana que viene se hace el cambio de las agendas telefónicas instituidas a raíz de la epidemia de la COVID-19  a las comúnmente denominadas como “presenciales”, se cambian unas por otras y se añaden huecos para estar toda la mañana en este quehacer. Se rompe con la distribución  hasta hace algunos años normativa de 4 horas de consulta, y el resto para domicilios, sesiones clínicas, organizativas...todo con el fin de dar respuesta a una supuesta realidad; la del paciente quejoso que no puede acceder a su médico y que  demanda con insistencia la visita “cara a cara” en el Centro de Salud (CS). 

Se entiende que no existen domicilios, o de haberlos son residuales y por tanto se harán entre las 14-15 horas, entendiendo la administración sanitaria (AS) que con esta agenda impuesta y centralizada no existirán demoras que fagociten o resten tiempo a este tramo horario y que al final el galeno haga sus visitas domiciliares fuera del horario laboral.

La COVID-19 se ha llevado por delante muchas cosas, entre ellas  la autonomía de gestión de los CS y ha creado malos vicios a la AS, tal es el caso de inmiscuirse en la organización de los CS y obligar a utilizar agendas únicas. Este afán controlador se ha asentado y va a obligar a los médicos del primer nivel a reaccionar intentando sobrevivir, adaptarse a las mismas,  trapichear con el fin de adaptar la estética de estas a la realidad de la gestión de su propia demanda asistencial. 

Y es que es una pena, sobre todo para  los que creemos en las “agendas flexibles” (término acuñado por Ángel Ruiz Téllez) y en la gestión de la consulta como una manera de controlar la demanda asistencial y dar a cada uno según las necesidades sanitarias que precisa.

Y es  que desde hace algunos años tenemos que lidiar con la rigidez de unas agendas (número de visitas sobrepasado y tiempo por paciente dedicado insuficiente) y sobre todo por una AS que no respeta la gestión que hace el médico de AP de éstas, pues los huecos generados por el manejo eficaz de la demanda del médico de AP se utiliza a modo de rebosadero para aquellos pacientes de otros médicos que en ese momento o se encuentran ausentes (liberados sindicales, incapacitados, en vacaciones...) y que sistemáticamente no son sustituidos, o por aquellos pacientes que acuden por motivos supuestamente “no demorables” y exigen ser asistidos.

 Esta situación desmotiva al médico de AP en la organización de su consulta, en la gestión de las citas, promoviendo al final una demanda asistencial asilvestrada que retroalimenta  las listas de espera y es causa de ruptura en la hipotética longitudinalidad de la atención. Rompe el derecho del médico y del paciente a mantener el contacto en todo el proceso asistencial, cualidad ésta que sería el objetivo principal (prevención cuaternaria) de nuestra labor en la AP. 

La ruptura de la longitudinalidad, nos posiciona en un lugar de tránsito, en de ser solo un peldaño en el sistema sanitario, que nos lleva, sin quererlo, a la inhibición y a la insatisfacción tanto del médico como del paciente. Y es que se trata de un círculo difícil de romper. 

Seguí Díaz M. Propuestas prácticas para mejorar la organización de la consulta. Cuadernos de Gestión 2002;8:115-32.



La vista presencial vuelve. ¿Dónde queda la telemedicina?

El siguiente paso era la consulta por “video llamada”, más resolutiva en principio,  pues al margen de  lo transmitido por la voz se encuentra acompañada por la presencia visual del paciente…pero esto no se ha hecho.
Se han publicado todo tipo de artículos sobre cómo abordar la consulta por  este medio y sobre todo se ha planteado a la visita telemática como una situación posible  e incluso deseable para algunos pacientes.


La vista presencial vuelve. ¿Dónde queda  la telemedicina?. Es Diari MENORCA 14-05-2021: 33


lunes, 12 de abril de 2021

La Dirección de Atención Primaria: de un ente facilitador a un organismo controlador


 

La Dirección de Atención Primaria: de un ente facilitador a un organismo controlador

Nuestro Sistema de Atención Primaria (SAP) se fundamenta en los llamados equipos de atención primaria (EAP) en los que diversos profesionales dan asistencia sanitaria a una población determinada. Nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS), y sobre todo nuestro SAP, extremadamente planificado (no en vano fue una concepción socialista), permitió garantizar la accesibilidad y la equidad de la atención sanitaria en toda la geografía española. 

Sin embargo, los EAP, de provisión pública y de organización funcionarial, empezaron a dar señales de agotamiento a los pocos años de haber sido concebidos a lo que se respondió con una idea, que no novedosa, pero que garantizaba los principios de los EAP a la vez que aumentaba la implicación, la responsabilidad de los integrantes de estos EAP y con ello su satisfacción y de la población;  fue la (mal llamada) autogestión de los EAP; con ello se definieron objetivos…etc  y generó un contrato-programa que había que cumplir. Aunque todo aquello persiste más mal que bien  se ha ido diluyendo a la par que la organización funcionarial se incrementaba y con ello el papel de las llamadas Direcciones de Atención Primaria (DAP), como organismos supracontroladores.

La realidad es que dentro de un panorama de descontento, de sobrecarga asistencial y administrativa y sazonado con una cierta desorientación debido a la crisis de la COVID-19,  se le ha venido a añadir, por impotencia de los EAP,  las decisiones de alguna manera autoritarias (y muchas veces arbitrarias) de las DAP. 

Decisiones políticas, en el que priman muchas veces el remedio interesado frente a una herida inexistente que con el tiempo se hace realidad. O sistemas para cuadrar las cuentas de decisiones políticas sin justificación alguna. Y es que siempre es mejor “pegar al burro” que se tiene a mano que “descargar el carro” del sistema.

Si poco quedaba de la autogestión de los EAP, esta crisis y el comportamiento interesado de la Admistracción se ha encargado de desmantelarlo.

Si éramos pocos “parió la abuela”.

*A nivel local: 

Personalmente, ya pensé cuando se creó  la Dirección de Atención Primaria (DAP) de Menorca en su día que ésta no tenía justificación, pero se hizo. Una dirección para 4-5 Equipos de Atención Primaria (EAP) era un despilfarro, cuando en la península cada DAP atienen a cuatro veces más centros (20-30), dejando probablemente más libertad de decisión a éstos. 

 Pensé que se perdía una oportunidad única que era la de que cada EAP negociara directamente con el gerente, como hace el hospital. 

Pero no fue así, la DAP se hizo y es una realidad  que probablemente a falta de trabajo asume competencias que deberían permanencer en los EAP como una parte de su quehacer diario, la de autoregularse (autogestión).
Y dentro de esto el capítulo de las sustituciones, un primer paso en esta escalada controladora que no hace más que tirar gasolina al fuego del descontento.


jueves, 8 de octubre de 2020

El médico de Atención Primaria como secretario del especialista


 El médico de Atención Primaria como secretario del especialista

Una de las situaciones que más enervan a los médicos del primer nivel es el hecho de ser utilizados por otros profesionales especialistas para que hagan o repitan acriticamente aquello que ordenan.  

El paciente recibe la información por parte del especialista de que su médico de cabecera le repetirá tal medicación, le hará tal prueba o le interpretará tal análisis que aquel ha solicitado. En realidad, esta situación la lleva el paciente tan interiorizada que le sorprende que el médico del primer nivel (AP) le comente con buenas palabras que este no está obligado a hacer lo que el especialista ordena, que no es su secretario personal. 

Por regla general, el paciente lo entiende pero el médico, acaba haciendo lo que el especialista ha solicitado, para evitar inconvenientes a aquel, tipo desplazamientos, recitas... En ciertas ocasiones, sin embargo, se establece una acalorada discusión sobre los supuestos derechos que el paciente tiene sobre el médico de AP, de que este al ser un trabajador público se encuentra a su disposición…, y de que por ello debe dar curso a todas aquellos requerimientos de los especialistas ordenan (sean públicos o privados) y que por medio del paciente les hace llegar.  

Esto nos ocurre en recetas electrónicas que el especialista, dice no puede hacer (¿?); análisis que solicitan para que el médico del primer nivel interprete, volantes de traslados en ambulancia, y sobre todo recetas con medicación de dudosa eficacia, o contraproducentes para el paciente, o aquellas en las se sabe que a ciencia cierta que el médico del primer nivel mostrará su disconformidad y que vienen por tanto con el mensaje   ¡y sobre todo que no se lo cambien!.

Es difícil hacerle ver al paciente que el médico de AP es un profesional independiente, que no esta al servicio de los médicos especialistas (aunque la administración tácitamente con su silencio al que nos tiene acostumbrados lo apruebe)  y cada acto sanitario que realiza es de su exclusiva responsabilidad; de tal modo que lo que hace el especialista es trasferir su responsabilidad como médico a otro profesional, que puede o no estar de acuerdo con éste.

Todo ello no quita que el  médico de AP sea el agente del paciente, que tenga una visión más amplia, global, que haga un abordaje integral e integrado del mismo al tener información del marco psico/socio/laboral y familiar en el que se encuentra;  y que fruto de un proceso de continuidad asistencial sea parte de un engranaje dentro del proceso de salud del paciente que hace que un mismo proceso sea llevado por varios profesionales sanitarios. Sin embargo, las decisiones que un profesional toma son de su exclusiva competencia y no tienen por que ser asumidas por otros profesionales si aquellos no está de acuerdo.



Mi posición en este sentido es aristotélica, y me mantengo en una actitud expectante, analizando la situación, prescribiendo o realizando aquello que creo es razonable aún proveniente de fuera del sector público, aún entrando en agrias discusiones estériles. Actualmente no sufro de estas situaciones pero si tiempos atrás. 

Seguí Díaz M. Del médico de familia público a la medicina privada. Diari Menorca. 09-10-2020. 27  http://menorca.info/



lunes, 28 de septiembre de 2020

La COVID en nuestras consultas, ya podemos separar el trigo de la paja


 La COVID en nuestras consultas, ya podemos separar el trigo de la paja

En el anterior post hablamos de la dificultad de separar el trigo (infecciones por la COVID-19) de la paja (infecciones respiratorias), en una época en la que las infecciones de este tipo van en alza. Y , dada la inespecificidad de la sintomatología del la COVID-19 remitir a todo paciente con sintomatología respiratoria a un lugar específico para realizar la prueba del PCR (transcription–polymerase chain reaction), resintiéndose el sistema sanitario tanto en recursos humanos (que no tiene) ni económicos (que tampoco).

Comentamos como los síntomas en si mismo, sobre todo en los niños y adultos jóvenes,  tienen un  bajo valor predictivo positivo de padecer la infección por COVID-19; y como el antecedente de un contacto previo con persona que fehacientemente presenta un PCR  positivo incrementa de manera sustancial el valor predictivo de los mismos.

Hablamos como la utilizacion de  Kits de Screening para la  identificación de virus respiratorios (influenza, adenovirus, rinovirus, sintincial …) o de  antígenos capsulares de Streptococcus pneumoniae no aportaba mucho pues la positividad de éstos, no descartaba la infección concomitante por el virus COVID-19.

Concluíamos con la necesidad de tener  kits en la misma consulta y con resultado inmediato con el que diagnosticar la infección por COVID-19, para poder separar “el trigo de la paja”.

Al mismo tiempo que escribía dicho post se difundía por los medios de comunicación la iniciativa por parte de ciertas administraciones autonómicas de adquirir test de diagnóstico rápido de antígenos de la COVID-19. Algo que se está poniendo en marcha en este momento.

En la comunidad de Madrid, leo, que ha comprado 2 millones de este test de antígenos virales al laboratorio Abott. Unos test que en principio se destinarán a Atención Primaria (AP) y Geriátricos, y que permitirán generalizar la utilización de estos test a un coste mucho más pequeño (4,5 euros, leo).

Un test que detecta antígenos virales en 15 minutos tras procesar una muestra nasofaríngea. 

Iniciativas parecidas se están generalizado en otras comunidades, al parecer.

Es decir, que a grandes rasgos. aquellos que pensábamos que tener un kit de diagnóstico rápido en nuestras consultas o  Centros de Salud,  sería algo que tardaría tiempo, al parecer ya es posible que  lo tengamos en la punta de los dedos.

El kit de diagnóstico antigénico rápido comercializado como Panbio Covid 19 Ag al parecer detecta de manera cuantitativa un antígeno del COVID-19 de una muestra nasofaríngea de pacientes que cumplirían criterios clínicos en un contexto epidémico de COVID-19. La sensibilidad y especificidad frente a pacientes con PCR positivos y negativos con sospecha de exposición al virus COVID-19 o que presentaron síntomas en los últimos 7 días, según datos del fabricante, del  93,3% (IC del 95%: 83,3-98,2%) y una especificidad de 99,4% (IC del 95%: 97,0-100%). 

Sin embargo, hacen notar lo de en contexto clínico/epidemiológico o con clínica sugestiva de infección por COVID-19, fuera de este escenario probablemente el test no sirva de mucho.  

Ahora solo hace falta que cunda el ejemplo en todas y las Comunidades Autónomas, y que este u otro test rápido de antígenos, estén a disposición de los Centros de Salud.

https://www.bbc.com/news/av/world-europe-54394128

Xiaoyan Song, Meghan Delaney, Rahul K Shah, Joseph M Campos, David L Wessel, Roberta L DeBiasi. Comparison of Clinical Features of COVID-19 vs Seasonal Influenza A and B in US Children. JAMA Netw Open  . 2020 Sep 1;3(9):e2020495. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2020.20495.


jueves, 24 de septiembre de 2020

La COVID en nuestras consultas, separar el trigo de la paja


 La COVID en nuestras consultas, separar el trigo de la paja

La sintomatología tan inespecífica que presentan los pacientes con la infección por el virus de la COVID-19 ha hecho que se llegue a considerar a cualquier persona con sintomatología respiratoria como susceptible de padecer esta enfermedad y por tanto solicitarle la prueba del PCR para la detección de antígenos virales. Los síntomas tienen un bajo valor predictivo positivo de padecer la infección por COVID-19, superior creo yo en los adultos que en lo niños. Siendo en estos últimos indistinguible de cualquier proceso catarral. Los tres síntomas  definitorios como la fiebre, la tos y la dificulta respiratoria se ha postulado  serían comunes o patognomonicos a todos los pacientes con COVID-19, básicamente adultos, pero no en la edad pediátrica, existiendo otros síntomas como escalofríos, mialgias, cefaleas, astenia y síntomas gastrointestinales como la diarrea que complicarían el diagnóstico.

La realidad es que el grado de severidad más alto en unos que en otros condicionaría a la postre sus manifestaciones clínicas. De ahí que existen cantidad de formas intermedias con sintomatología  indistinguible de un catarro por cualquier otro virus, como todos sabemos.

¿Como podemos pues distinguir clínicamente a un pacientes con la COVID-19 de uno que solo tiene un catarro o una faringitis por otros virus respiratorios?

Pues no hay forma, solose  aumenta el valor predictivo  de los síntomas el añadirle  el antecedente de un contacto previo con alguien que positivamente tiene el virus en cuestión; al margen de esto, en mi opinión, no existe. 

Esto hace que se hagan pruebas del rRT-PCR (transcription–polymerase chain reaction) con hisopos nasofaríngeos o nasales  a todo aquel con sintomatología respiratoria, sobrecargando con ello el sistema sanitario. Con todo, es conocido que un resultado negativo no tiene un alto valor predictivo negativo de no tener la infección,  por lo que en caso de persistencia de la sintomatología obligaría a la repetición del test.

Se ha apuntado por parte de profesionales sanitarios, sobre todo aquellos que atienden a los niños, que el practicar en la consulta  pruebas rápidas con kits de cribado para la  identificación de virus respiratorios (influenza, adenovirus, rinovirus, sintincial respiratorio …) o de  antígenos capsulares de streptococcus pneumoniae ayudaría a “separar el trigo de la paja”, de modo que en el caso de salir positivo se tendría un diagnóstico alternativo. Sin embargo, un positivo no descarta al 100% que no se tenga al mismo tiempo el COVID-19.

Lo suyo, cuando se posea, sea tener kits para la detección de antígenos de la COVID-19 en la misma consulta y con un resultado inmediato, algo que por ahora es un deseo. Sin embargo, creo “todo se andará”.

Con probabilidad el virus COVID-19 se convertirá en un virus habitual que se deberá descartar en nuestras consultas al modo de los recientes kits para el diagnóstico del COVID en el propio domicilio del paciente que están pendientes de aprobación en EEUU. El problema fundamental es el tiempo en conocer los resultados pues éste condiciona las decisiones del galeno. 

La COVID en las escuelas. Nadar y guardar la ropa

Uno pensará que soy un negativo. Pero, ¿se hubiera permitido un comportamiento semejante entre adultos?. A buen seguro que no, pues sabemos que el riesgo de contagio al no mantener las distancias es incuestionable. En los adultos, no se permiten grupos en los que los individuos se puedan tocar, abrazar, jugar… ¿es eso realmente posible garantizar en los niños?. En mi opinión es imposible que un niño se comporte como un adulto, que tenga la noción de peligro y de que se prevenga sobre lo que pueda ocurrir. Lo principal, si así se cree, es no exponerlos al peligro en sí.


Seguí Díaz M. La COVID en las escuelas. Nadar y guardar la ropa. Es Diari MENORCA. 22-09-2020: 23  https://www.menorca.info/


lunes, 7 de septiembre de 2020

Empezar la casa por el tejado



 Empezar la casa por el tejado
Estamos pasando en nuestras consultas una época de estrés. Estrés para nosotros y para nuestros pacientes. Nosotros no damos una salida que nos satisfaga completamente a los problemas de salud que se nos plantean y los pacientes están en buena medida insatisfechos por la dificultad para acceder a su médico y por el sistema que en la actualidad se está utilizando intentar dar una solución a sus demandas en salud.
En cualquier caso, lo transitorio se está convirtiendo en permanente y los pacientes ya no se aguantan. Buena prueba de ello es que se están volviendo a abarrotar los servicios de urgencias (con el riesgo aumentado de contagio), como forma de cortocircuitar un sistema que no funciona. El miedo ya no les contiene. 
No hay cambios aparentes en nuestro devenir diario, aunque, estos días hemos visto como se nos cambiaban las agendas por un listado pacientes en el que el hueco destinado a la asistencia podía utilizarse tanto para una demanda física como para una asistencia telefónica. Mi primera impresión ha sido buena,  al fin la Administración se ha dado cuenta que las asistencias telefónicas utilizan tanto o más tiempo que las presenciales, sin embargo, el motivo, al parecer,  no es ese. 
El cambio es que se quiere implantar en nuestras consultas las consulta telemáticas, es decir desde el ordenador a los móviles inteligentes de los pacientes (a los que lo tengan), con ello se podría hacer la consulta viéndose ambos y acceder a imágenes de las lesiones consultadas (dermatológicas, traumatológicas, …). Algo que en principio parece una adelanto.
Sin embargo, los que ya no peinamos canas pues no tenemos pelo, ya sabemos de las iniciativas novedosas con las que llenar páginas de periódicos que esconden un mal funcionamiento de la administración, una falta de cuidado o actualización del mantenimiento de las existentes. Ha ocurrido y ocurre con las infraestructuras sanitarias (hospitales, Centros de Salud…), con nuevos servicios hospitalarios (Unidades Hospitalarias,…), equipos diagnósticos… Es algo consustancial a nuestro sistema público básicamente político, no se invierte si no se puede sacar un rédito político, de ahí que si  algo no funciona no se arregle, se opte por algo nuevo.
Sea como fuere el problema se encuentra en este momento aquí y nadie ha hecho nada. Los administrativos no dan abasto (en mi centro no tienen tiempo ni de ir al lavabo)  por falta de personal y creo yo, una  mala gestión de las agendas (diversas no centralizadas);  los teléfonos se colapsan continuamente y el ordenador se ralentiza hasta que se “empota” (terminología de mis hijos). Y muchos médicos utilizan sus propios teléfonos para contactar con los pacientes… Sin embargo, la administración está pensando en “la Telemedina”.
Tal vez se les tenga que recordar el viejo adagio latino de “ da de comer y luego habla de filosofía”, pues entiendo que para implantar dicho sistema deberán mejorar las conexiones informáticas, actualizar los equipos informáticos… ¿Por qué no se ha hecho antes?

jueves, 27 de agosto de 2020

Las sociedades de médicos de primaria



Las sociedades de médicos de primaria

La Atención Primaria (AP) en España se compone de una amalgama de profesionales que ejercen en distintos lugares. 
La Reforma de Atención Primaria (RAP) se fundamentó a efectos visibles en los conocidos como Centros de Salud (CS), y como figura representante de los mismos, los mal llamados (por su función) “médicos de familia” (MF) formados para la labor que han de realizar en los CS y en los servicios de urgencias; si bien es cierto que sus conocimientos generalistas puede adaptarlos a múltiples cometidos, como es el caso de la pediatría de Atención Primaria (AP), geriátricos... Sin embargo, aún siendo su título como especialistas en MF y comunitaria (y C) su función primordial es la de ejercer en como médicos generalistas de adultos en los CS españoles.
Con todo, las funciones del médico de AP (MAP) como  puerta de entrada del sistema sanitario no solo corresponde a los médicos con  un cupo de pacientes en los CS,  si no a aquellos que ejercen en los Puntos de Atención Continuada (PAC), en los Servicios de Urgencias Hospitalarios o no, en las Mútuas Asistenciales, las Mútuas de Accidentes de Trabajo, los Centros Privados, los Geriátricos ...aunque con cometidos distintos; con ello quiero decir que la formación generalista primariamente enfocada  los CS españoles (continuidad vs longitunalidad, separación por edades...) les permite a los MAP ser utilizados en otros escenarios.
El tema de las Sociedades de AP (SoAP) tiene que ver con esta situación que de facto no es homogénea de origen (aquellos previos a la RAP) ni de formación (médicos distintas procedencias, pediatras, otras especialidades) ni en funciones...

¿Por que no existe una única sociedad?

*Habiendo fracasado las tímidas iniciativas (en las que yo participé a título personal) por las  que el MAP fuera en realidad el MF,   al incluir a toda la población (niños), y en las que las SoC Generalistas -sin excepción- dieron la callada por respuesta,  la división por edades se ha consolidado en nuestra AP y con ello la creación de dos SoC, la  Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap),  y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) creada a partir de la la Asociación Española de Pediatría (AEP), que agrupan a un el tipo de profesionales específicos (pediatras) con los tramos de edad pediátricos (hasta los 14 años).  Entienden estos profesionales que funcionan como MF de un segmento de edad que cada vez es más dilatado con la equiescencia pasiva de los MF de adultos.
Este hecho diferencial con otros países sería la principal razón que impediría una SoC única de MAP.

*Yendo a la historia, la primera SoC de médicos de AP  fue la SEMER (SoC Española de Medicina Rural, primeros estatutos 1973), que paso a denominarse  SEMERGEN (SoC Rural y Generalista) a en el 1989, y que  a partir del 2006 manteniendo el mismo acrónimo, se denomina SoC Española de Médicos de AP, dando cuenta de la evolución y diferenciación  que ha sufrido el médico que trabaja en el primer nivel,  y con ello el carácter integrador de esta SoC.

*Las SoC Generalistas, sin embargo, se dividieron básicamente a partir de la creación de la Especialidad de MFyC  (1982) al formar un tipo de profesional específico para los CS españoles  que se diferenciaba de los anteriores profesionales (formación específica) que habían estado trabajando hasta entonces.  Esto creó  un cierto elitismo que se tradujo en una SoC de MFyC en principio excluyente (solo especialistas) que los diferenciaba de los profesionales anteriores que ejercían en la AP. Posteriormente, esta SoC ha sido más  reivindicativa a los efectos de méritos cara la provisión de plazas en el sistema público, y sobre todo, y fundamentalmente como una SoC garante del mantenimiento del sistema de AP creado a partir de  la RAP.

*Las distintas denominaciones en un escenario de cambios en la AP española dio lugar en el 1988 a una tercera SoC. La SoC  Española de Medicina General (SEMG) con el objetivo de reivindicar a aquellos médicos que ejercían  la MG. Con el tiempo ha pasado a denominarse SoC Española de MG y de familia.

Como se ve, cada SoC de médicos generalistas tiene su espacio entre los  los MAP que trabajan en nuestro país. La unión en una única SoC es realmente difícil, por no decir imposible, en la actual y rígida coyuntura de AP española.


Seguí Díaz M. ¿Quien representa al médico de los Centros de Salud?.  Es Diari MENORCA. 28-08-2020: 23  https://www.menorca.info/

Los médicos de AP tiene al menos cinco sociedades que las representan; tres de médicos generalistas, la SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria), la primera y más antigua, la SEMG (Sociedad Española de Medicina General y de Familia), escisión de esta última, y la SemFyC (a partir de la creación de la especialidad); pero, también existe desde hace años, dos de pediatras de AP, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap),  y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), pues todos estos profesionales médicos se encuentran en los Centros de Salud (CS), si bien es cierto que atendiendo a pacientes de edades distintas. De ahí que no haya una sola SocC que nos represente a todos.

jueves, 20 de agosto de 2020

La permanente provisionalidad


La permanente provisionalidad

Lo que más nos molesta a los que nos encontramos en un servicio público como es el sanitario es la falta de asunción de la realidad por parte de la administración. El estado de provisionalidad perpetua que hace que no se llegue asumir que esta realidad en la que nos encontramos va para largo. Mantienen la idea de que esto es cosa de día y de que el mes que viene volveremos a la normalidad. Este hecho en nuestro caso se observa en las agendas a un mes vista que siguen como si nada hubiera pasado y que a medio mes se cambian y extendiendo la idea de que aún no volvemos a la normalidad, tal vez el mes que viene ¿?
Pero es de ilusos pensar en una normalidad cara al otoño/invierno sin una vacuna (la única carta con la que se apuesta para la solución de la epidemia en la actualidad) cuando los contagiados aumentan, aunque no los fallecidos. ¿Quien asume una normalidad cuando existen contagios y la asunción del  riesgo a tener una sola muerte debida al COVID-19 es nulo?
Para la vacuna no solo cuentan los tiempos de los ensayos clínicos (ECA) de la fase III, antes de su aprobación. Pues en la Fase IV ya está aprobado por las Agencias Internacionales, aunque se investigan los efectos secundarios en el mundo real. Si no, que además ésta  se haya aplicado a un  mínimo de población  que corte de raíz la transmisión comunitaria del virus, algo que no se consigue si no se llegan a niveles de alrededor de un 70%.  Y realmente no queda claro aún hoy si  la población estará de acuerdo en vacunarse en masa, por lo que hemos comentado en algún post anterior.
En fin, que tenemos como mínimo medio año de statu quo viral.


ADA 2024; La tecnología no reduce las hipoglucemias en el paciente con diabetes tipo 1

  ADA 2024 La tecnología no reduce las hipoglucemias en el paciente con  diabetes tipo 1 Este blog inicialmente diabetológico ha ido cambian...